Un bruselense en París

Artículo publicado el 26 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 26 de Octubre de 2015

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¿Quién mejor que un babeliano para tomar las riendas de la comunicación de Cafébabel? Os presentamos a Anthony, babeliano de Bruselas, recién desembarcado en París con la misión de conquistar el mundo de los jóvenes europeos. Sólo eso.

Ahí lo tenéis. Ha llegado el momento de mi última contribución para Cafébabel como encargada de comunicación. Y para esta última contribución, aunque no la menos importante, tengo el placer de presentaros a Anthony Papadimitriu. Con un nombre como el suyo, era inevitable que un día se conviertiera en babeliano. Mitad bruselense, mitad griego, conoció al equipo de Cafébabel en Bruselas, donde realizó una pasantía de 6 meses como coordinador editorial y de comunicación, que terminó con su participacón en nuestro último seminario Shake up Europe! el pasado septiembre.

Así que le cedo mi cómodo sillón al fondo de la cueva (una oficina bien escondida en nuestros locales parisinos) y el puesto de encargado de comunicaciones y de asociaciones a una persona que conoce vuestra revista europea favorita y los recursos de equipo locales como la palma de su mano.

Pero Anthony no es sólo un joven abierto en cuestiones de Europa. También puede hablar del medio ambiente, desarrollo sostenible y cuestiones energéticas, temas de los que es un apasionado. De hecho, tiene por proyecto montar un jardín de participación ecológico.

Amante del deporte, ando buscando un club de fútbol en París o en los alrededores. Así que parece que el círculo de amantes del futból sigue aumentando en Cafébabel, y no es sólo para molestar a Matthieu, nuestro editor francés.

En cuanto a mí, voy a navegar, caminar, conducir, volar hacia horizontes lejanos con mi mochila y unas buenas botas para andar. Pero ya me conocéis, no me alejaré de Cafébabel durante mucho tiempo. De todas formas, fue un enorme placer contribuir con este proyecto, que adoro con toda mi alma, ser parte de este hermoso equipo y trabajar con esta red lleno de voluntarios dinámicos y... de fiesteros. ¡No es un adiós, sino un hasta luego!