Un concierto moderno de música clásica: ¿es eso posible?

Artículo publicado el 17 de Septiembre de 2017
Artículo publicado el 17 de Septiembre de 2017

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El viernes 28 de abril Cafébabel Bruselas asistió al concierto de música clásica organizado por la Filarmónica de Bruselas. Pero no fuimos los únicos: ¡la sala estaba llena de personas de todos los gustos y de todas las edades! ¿Cómo puede la música clásica atraer todavía a tanta gente en 2017?

El pasado viernes la Filarmónica de Bruselas, bajo la dirección de Giancarlo Guerrero, presentó un variado programa que incluía piezas de Berlioz, Groslot y Stravinsky, y contó con la participación del pianista Jan Michiels. Mientras disfrutábamos de la música echamos un vistazo a nuestro alrededor y descubrimos que no estábamos solos. Fue en ese momento cuando nos preguntamos: ¿por qué hay todavía  personas dispuestas a asistir a un concierto de música clásica?, ¿cómo captas la atención de un público tan distraído como el de 2017, que cuenta con tantas posibilidades de entretenimiento? Esta es la razón por la que decidimos ampliar nuestra perspectiva y considerar no sólo la música, sino también todo lo que la rodea, pero sin olvidar la diferencia entre un público asistente a un estreno del año 1800 y uno asistente a un concierto de hoy en día: diferentes necesidades, diferentes enfoques, diferentes  gustos musicales, pero sobre todo, un diferente nivel de atención. Al mismo tiempo, el concierto al que hubiéramos asistido hace 150 años no es igual a uno al que pudiéramos ir hoy en día: un concierto ya no es sólo un concierto y la música no es sólo un sonido. El marketing se ha vuelto una herramienta clave y muy útil que se puede aplicar a todos los sectores, como por ejemplo la cultura, y según el cual todo detalle debe prepararse con antelación para ofrecer al público una experiencia satisfactoria y asegurar su regreso.

Imagina entrar al vestíbulo de un concierto y encontrar a gente hablando y escuchando música pop. A un lado hay un puesto ambulante de comida asiática y los músicos beben cerveza mientras charlan con los asistentes. Si llegas temprano, antes de que dé comienzo el concierto, tienes la oportunidad de asistir a una clase de introducción,  que los mismos músicos o el director musical suelen llevar a cabo. Esto te permite entrar en contacto con ese mundo que parece tan lejano y totalmente desconectado del verdadero. Cuando el espectáculo en sí llega a su fin, aún puedes disfrutar de la fiesta de después ¡donde hay un DJ esperándote en la pista de baile! Bueno, al menos así se lo montan en los conciertos del centro Flagey hoy en día.

Increíble, ¿verdad? Entonces, ¿por qué aún creemos que los conciertos de música clásica son aburridos e inaccesibles para la gente sin experiencia?

Para responder a nuestras preguntas, Cafébabel Bruselas tuvo la oportunidad de hablar con Véronique Bossaert, la directora de marketing de la Filarmónica de Bruselas. Comenzamos resolviendo la duda de por qué estos asistentes han tomado la decisión de quedarse encerrados en una sala de concierto un viernes. Según nos comenta la directora de marketing, el éxito del repertorio ejecutado para esta ocasión, es gracias al famoso compositor nacional Groslot y gracias a una pieza en particular como Le Sacre du printemps de Stravinsky. Es por esto que el concierto estaba a rebosar. Sobre esto, Véronique nos explicó también su estrategia de marketing, cuyo objetivo es ofrecer una experiencia general y completa al público «ponemos todo nuestro empeño en reducir los límites y destruir las barreras», nos comentó, pero sin olvidar que la alta calidad del espectáculo es el núcleo del evento. De esta manera el concierto se vuelve una experiencia más completa y personal y todos pueden formar parte de ella, incluso los más principiantes.

Sin embargo, la Filarmónica de Bruselas no se olvida de su público más leal, de aquellos que conocen todas las piezas de memoria, de aquellos a los que les encanta la música clásica. Véronique  nos explicó que también ofrecen por la tarde una conferencia en la que se analiza la pieza, como  por ejemplo Le Sacre du printemps, de una forma más profunda. Es una manera de reunir a diferentes personas con un gusto común (pero variado) en la música. Esto significa que ya no nos dirigimos a un público específico, la experiencia no es necesaria, y tampoco existe un público VIP: todo el mundo puede formar parte de la audiencia. «La música difícil no existe: todo depende de la actitud», nos comenta Véronique.

 ¡Giancarlo Guerrero está de vuelta!

Cafébabel Bruselas ya tuvo la oportunidad de hablar con el director de música Giancarlo Guerrero, con motivo del Flagey Piano Day del pasado mes de febrero (échale un vistazo: Flagey Piano Days: the city through the music of Giancarlo Guerrero ). Ahora está de vuelta en Bruselas para dirigir una vez más la Filarmónica de Bruselas. Lo que hicimos antes fue analizar la relación del director musical con la ciudad y con los músicos. Pero, ¿y su relación con el público? Claro está que la fama de un director de renombre podría ser útil a la hora de atraer gente, pero también necesitas el director correcto. Por esto es que Guerrero parece representar perfectamente la idea de Véronique sobre su plan de marketing: la energía de las piezas, la energía del director y los músicos y finalmente la energía que se contagia al público.

Gracias a esta estrategia hoy en día en Flagey los menores de 26 representan un tercio de los asistentes, y son sobre todo estudiantes e inmigrantes. Es curioso como estos jóvenes, niños y demás asistentes que acuden por primera vez a este tipo de conciertos se muestran más interesados en las piezas contemporáneas que en las más famosas como las de Mozart o Beethoven. Véronique cree que depende del nivel de proximidad que ellos sientan hacia la música: «es más cercana a su mundo diario, sienten la naturaleza contemporánea de la música». Esta es también una oportunidad para comenzar a interesarse por la música de verdad: en un mundo tan estresante como en el que vivimos, un concierto de música clásica parece ser la mejor solución. Ya no solo se trata de relajarse si no de centrarse por fin en algo en particular y no dejarse distraer por otros aspectos.