Un de cada diez europeos es concebido en una cama Ikea

Artículo publicado el 28 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 28 de Septiembre de 2009
Los productos que compramos vienen etiquetados con las siglas CE de 'Conformidad Europea'. ¿Y si nuestras vidas también estuvieran en conformidad con la publicidad de las marcas que reinan en el mercado europeo? Ikea, H&M, Nokia, Zara… El pez grande se com al pequeño. ¿También picotearan nuestra identidad?

Tengo cuatro letras. Soy la segunda publicación más leída en el mundo después de la Biblia. De color azul y amarillo, los estudiantes no pueden resistirse a mis fundas nórdicas de tonos naranjas o a mis mesas auxiliares de colores, en el centro de todas las fiestas. Soy… ¡el catalogo de Ikea! Esta revelación da que hablar en internet. Pero no llega sola: según algunos cálculos, teniendo en cuenta el número de nacimientos en Europa y las ventas de Ikea desde los años 50, se podría decir que uno de cada diez europeos ha sido concebido en una cama de la más famosa compañía sueca. ¿Y si además de estanterías, el número uno europeo del mueble construyera Europa?

Precios cada vez más bajos

(anitacanita/flickr)

“Hojear el catalogo de Ikea al volver de vacaciones se convierte en un gesto tradicional”, reconoce el diario El País. El grupo Ikea realiza el 81% de sus ventas en Europa, es decir, una cifra global de 21.100 millones de euros en 2008. El circuito impuesto al cliente, metro en mano, seduce de Finlandia a España con sus bajos precios. Los bajos costes son obtenidos gracias a la compra y venta de sus productos en grandes cantidades. Esta también es la estrategia del gigante sueco H&M. Precios cada vez más bajos.

¿La vida cotidiana de los ciudadanos europeos es pilotada por estas grandes marcas? 8 de la mañana: mi pequeño Nokia 3310 finlandés me despierta. Con los ojos medio cerrados, salgo de mi cama Ikea, meto instintivamente mis pies dentro de las zapatillas españolas Zara. Noctambulo hasta mi cafetera alemana Bosch y meto dos cucharas de Nescafé suizo. De forma automática, saco dos rebanadas de pan comprado en el alemán Lidl. Una vez engullido el desayuno, ya estoy retrasado. Chaqueta sueca H&M, falda española Desigual y perfume francés Dior… J’adore. A penas he salido, me proponen un periódico 20 Minutos, lanzado en 1999 en Zúrich y en Colonia por un editor noruego. En realidad, prefiero el sueco Metro. ¿Procedo? El ruido de las obras llevadas a cabo por el francés Bouygues me impide oír mi móvil, del operador inglés Vodafone. Me monto sobre una bicicleta de libre servicio gestionado por la empresa francesa JC Decaux. Al llegar al semáforo, adelanto a un Fiat italiano y llego a la facultad. Saco un Bic francés y Stabilos alemanes. Mi reloj suizo swatch me indica que llego diez minutos tarde a mi clase de globalización…

Puentes financieros

(andreasmarx/flickr)Más allá de una unión económica, Europa existe hoy en el plano social, cultural y político. La libre circulación de bienes uniformiza también nuestros productos de consumo. A primera vista, nada se parece más a una ciudad europea que otra ciudad europea: es en parte debido a los carteles de las marcas que parpadean en los edificios.

Interrogado por los Euronautes (miembros de una comunidad virtual de europeos federalistas), el filósofo Vincent Cespedes se muestra escéptico a la idea de una Europa iniciada por las firmas: “Crear Europa es crear puentes y pasarelas. Hablo realmente de cosas humanas, no de puentes financieros y de aduanas que desaparecen". El Centro Europeo del Consumidor en Kehl, Alemania, opina: “Esta claro que consumir productos europeos puede europeizarnos, tomando consciencia del interés de circular libremente de un país al otro y de la posibilidad de comprar al mejor precio cruzando fronteras”. Con los aspectos negativos y positivos que esto genera… Este centro tiene como objetivo resolver los litigios transfronterizos de forma amistosa e informar sobre los derechos y oportunidades del mercado interior". Si bien los productos se armonizan, los precios todavía son dispares en el continente. ¿Por qué no comprar un frigorífico en la otra punta de Europa? Algunos irlandeses ya van al dentista en Polonia…