Un español en Polonia: "Aquí todo es diferente"

Artículo publicado el 16 de Diciembre de 2015
Artículo publicado el 16 de Diciembre de 2015

Carlos es un valenciano de treinta años que lleva más de cinco viviendo en Polonia. Aunque muchas cosas han cambiado en el país desde su llegada, una serie de fenómenos típicamente polacos le siguen divirtiendo como la primera vez y le sacan de la rutina diaria. Aquí algunas de las peculiaridades que más le han sorprendido en Polonia.

"¡En las cafeterías y los restaurantes hay demasiados camareros!", nos dice Carlos tan pronto como empezamos la conversación. Bien, es un buen comienzo, pero ¿qué más te sorprende en Polonia?

1. La nieve. Está bastante claro, ¿no? Antes de llegar a Polonia únicamente había visto la nieve en las películas americanas.

2. Lo que realmente le choca a un español es la duración —o más bien la brevedad— del día. En verano, el sol sale a las cinco de la mañana y en invierno casi no puedes aprovechar el día. Pero, por suerte, asegura que mi reloj biológico consiguió acabar acostumbrándose.

3. Los polacos saben mucho más de España de lo que esperaba y el fútbol es el asunto que surge más a menudo como el tema de discusión común. Sin embargo, siempre hay que recordarles que aparte del Barcelona y del Real Madrid existen también otros equipos.

4. Me ha sorprendido ver que en las paradas se fijan los horarios de autobuses en vez de la frecuencia de salidas, como lo hacen en mi ciudad natal, Valencia. Esto es sabio, porque sabes cuánto tiempo esperar. Y en invierno esto es importantísimo.

5. A pesar del tiempo, los polacos utilizan las bicicletas más frecuentemente que los españoles, tanto para desplazarse por la ciudad, como en el campo.

6. Los polacos toman té, y lo hacen varias veces al día, además.

7. En Polonia puedes comprar alcohol las 24 horas. Esto es bastante positivo, ya que en mi ciudad natal esta posibilidad desaparece cuando el reloj marca las 22h.

8. Mi primera experiencia de conducir un coche en Polonia —de Varsovia a Białystok, ciudad situada al noreste del país— me permitió ver con mis propios ojos que dos camiones y un coche caben en una carretera. Me alegro de haber salido vivo de aquel viaje.

9. En invierno, cuando las temperaturas bajan de los 15 grados bajo cero, en las calles de Varsovia se colocan braseros que parecen hogueras.

10. ¿En tu piso hay un apagón? ¡No te preocupes! En invierno puedes dejar la comida en el balcón. Yo lo hice una vez cuando la temperatura registraba varios grados bajo cero y no hubo ningún problema.

11. En las tiendas encontrarás fácilmente los productos españoles, sobre todo frutas. Es una suerte, lo que más me gusta es comprar naranjas, porque son como pedacitos de mi región.