Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, ¿verdad?

Artículo publicado el 10 de Mayo de 2016
Artículo publicado el 10 de Mayo de 2016

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Comentario: “Capitán América: Civil War”, la nueva película de los Vengadores, se estrenó a finales de abril de este año y, hasta el momento, no ha recibido más que alabanzas. Sin embargo, algunos aspectos de su guion son un tanto cuestionables.

Alerta de spoiler

El filme comienza con una escena situada en el año 1991 en la que el Soldado de Invierno –un asesino despiadado devenido en el compañero de faenas del superhéroe Capitán América en la última película– se roba un suero del supersoldado de un automóvil y mata a sus pasajeros.

Es allí cuando comienza a desarrollarse la verdadera trama: los Vengadores, un escuadrón de superhéroes entre los que se encuentran: Black Widow (Scarlett Johansson), Capitán América (Chris Evans), Iron Man (Robert Downey, Jr) y Scarlet Witch (Elizabeth Olsen), están en Laos. El motivo, evitar el robo de un arma biológica. Como de costumbre, cumplen con éxito su misión, pero también causan un enorme daño colateral que implica la muerte de varios civiles.

Esto vuelve en su contra a la opinión pública y los líderes mundiales deciden que este descontrol a la hora de actuar ya es intolerable. Por lo tanto, las Naciones Unidas buscan establecer un órgano de gobierno internacional que supervise y controle a los Vengadores mediante los Acuerdos de Sokovia. Así, tienen dos opciones: firmar el acuerdo o ser dados de baja.

A partir de este momento comienza “Civil War” (la Guerra Civil): una parte del exequipo   –con Iron Man y Black Widow a la cabeza– cree que lo más sensato es estar de acuerdo con la ONU luego de todo el daño ocasionado. La otra parte –liderada por Capitán América y sus compañeros más cercanos– no quieren que nadie limite su libertad y menos que lo haga un organismo político. Ahora bien, durante la conferencia celebrada en Viena para ratificar los acuerdos con aquellos Vengadores que sí firmaron, una bomba explota fuera del edificio. El vídeo grabado por una cámara de vigilancia permite identificar al culpable: Bucky Barnes, alias el Soldado de Invierno, el amigo de Capitán América al que le lavaron el cerebro.

Sabiendo que un grupo comando está autorizado para dispararle a su amigo sin previo aviso, Capitán América viaja a donde se encuentra Barnes en Bucarest (aunque en las tomas es muy evidente que se trata de Berlín) para protegerlo. Tras un violento enfrentamiento con oficiales de policía alemanes y una persecución a pura adrenalina por Berlín –¿o era el Capitolio de Panem? Eh… creo que no– el encabezado de Instragram al comienzo de la escena me indica que se trata de Bucarest… así que, tras una intensa lucha con los oficiales de policía alemanes y una persecución a pura adrenalina por Bucarest… un momento… si es Bucarest, ¿por qué todos hablan en alemán?

Como sea, Capitán América logra probar lo genial que es a la hora de generar daño colateral golpeando y muy probablemente matando a un montón de oficiales de policía alemanes desvalidos y destrozando automóviles y helicópteros en Bucarest, todo en pos de un asesino desquiciado que no tiene piedad por nadie. Como todo esto es ilegal, ambos terminan siendo arrestados.

Después, aparece otro encabezado de Instagram que dice que la trama continúa desarrollándose en Berlín (ahora sí, ¡Berlín es Berlín!), en donde Barnes  es retenido en una celda de máxima seguridad. En cuanto a Capitán América, Iron Man le compra una pluma monísima con la esperanza de que firme los “Acuerdos de Sokovia ahora”.

Al mismo tiempo, el principal antagonista del filme, Helmut Zuma (interpretado por Daniel Brühl) – que fue quien activó  la bomba en Viena para tenderle una trampa a Bucky, se escabulle en el edificio en donde tienen a Barnes y pronuncia las palabras “mágicas” que despiertan al Soldado de Invierno.  Por consiguiente, el Soldado de Invierno se escapa de su celda, reduce a todos los del edificio e intenta huir en helicóptero. Por su parte, su amigo, Capitán América, se las arregla de alguna forma para detenerlo y ambos se dan un chapuzón en el Spree (el río principal de Berlín) mientras logran eludir a la ley.

Barnes le revela el plan de Zuma: despertar a otros soldados de Invierno que permanecen dormidos en las instalaciones siberianas de Hydra. Así, el dúo parte en su búsqueda. Mientras tanto, los Vengadores exalidados de Capitán América buscan darlo de baja por no firmar los Acuerdos y como este no les ha hablado sobre el peligro que aguarda en Siberia, se desata una pelea campal que resulta en la destrucción del aeropuerto de Berlín (que no es Berlín, ¡qué es Leipzig!).

Sin embargo, ayudados por la otra mitad de los exVengadores –entre ellos la superpoderosa Scarlet Witch, que podría vencerlos con un chasquido de dedos pero que opta por fingir no poder hacerlo en pos de la escena– Barnes y Capitán América se las ingenian para escapar. Sus defensores son arrestados y encerrados en un centro submarino de máxima seguridad. Por su parte, Iron Man ve que Capitán América trama algo y lo sigue hasta Siberia para ayudarlo a evitar el despertar de nuevos soldados de Invierno. Pero cuando los tres llegan hasta los soldados dormidos, descubren que Zuma ya los había matado de un tiro en la cabeza. Entonces sale a la luz por qué realmente los atrajo hasta el edificio: destruir al grupo para vengar a su familia, muerta en la pelea entre los Vengadores y Ultron en Sokovia (que ocurrióen la última película). Zuma les muestra el vídeo de una cámara de tránsito de 1991, en donde aparece el Soldado de Invierno Bucky Barnes (que tenía el cerebro lavado) matando a los pasajeros de un automóvil. Estos resultan ser los padres de Tony Stark (alias Iron Man), por lo que pierde los estribos e intenta matar a Barnes: “¡Mataste a mi mami!” Como siempre, Capitán América defiende a su amigo y, tras una larga pelea, destruyen el traje de Iron Man y abandonan al superhéroe en el recinto.

La escena final muestra a Tony Stark en el cuartel general de los Vengadores leyendo una carta de disculpas de Capitán América, en la que se justifica sus actos. Simultáneamente, vemos a Capitán América entrar a la prisión submarina en la que se encuentran los Vengadores que están de su lado.

No cabe duda de que esta película está muy bien dirigida y que el elenco hizo un trabajo fantástico. Asimismo, da gusto que no sea la típica historia de unos superhéroes que deben impedir el fin del mundo y podemos alabar a los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely por incluir a tantos personajes, cada uno con su personalidad bien desarrollada. No por nada muchos críticos la consideran la mejor producción de Marvel hasta la fecha.

Quizá.

Sin embargo, vale preguntarnos por qué en una producción de 250 millones de dólares los oficiales de policía de Bucarest hablan en alemán y no en rumano. Posiblemente la mayoría de los espectadores se interese poco y nada por la geografía, la legislación y las autoridades, y es cierto que hubiera sido más fácil rodar la película en alemán ya que la hicieron en Berlín, pero esas escenas en las que las fuerzas alemanas ingresan a otra capital y disparan sin previo aviso afortunadamente  ya no corresponden a la realidad. ¿Cómo es posible que se les haya pasado esto? Resulta extraño desde una perspectiva europea.

También resulta confuso ver una película que muestra a los numerosos civiles muertos como una mera consecuencia del accionar de los Vengadores, con un Capitán América más implacable que nunca. Los hombres que vence e incluso mata en este filme para salvar a su amigo Bucky no son (la mayor parte del tiempo) enemigos con superpoderes. Más bien son personas en el lugar y momento equivocados justo cuando el  superhéroe luchaba por algo más que el bienestar de la ciudadanía. No todos los que miran esta película la entienden así. Para los que sí lo hacen, la última escena es especialmente hiriente: Capitán América entra a la prisión acuática donde retienen a su amigo caminando entre los cadáveres que yacen por doquier. Quizá eran personas que trabajaban allí, pero claramente –puesto que el propósito de esta película es tocar el tema del daño colateral– solo se las ve como “contratados”. En el siglo XXI, “mucho tiempo” después de la época de los nazis y la Guerra Fría, resulta sumamente difícil mantener un liderazgo carismático. No existe un ejército sin rostro y obediente ni un pueblo que más que pueblo es una masa ciega y conformista. La gente está donde está por propia elección, por una razón, y existen leyes razonables que garantizan el mantenimiento de la sociedad, sobre todo en pos de la economía.  Pero Capitán América todavía no ha llegado a este mundo actual y real. Él viene de un mundo en donde los grises no existen, igual que ocurre en su mente.

Tan simple y, sin embargo, tan perturbador.

La película pareciera tener su propia postura: liberal y conservadora. Seguramente el llamado Capitán América representa los valores estadounidenses. Vale preguntarse, ¿es eso lo que representan los superhéroes? ¿Qué pasó con eso que decían en Spider Man de que: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”un gran poder conlleva una gran responsabilidad? ¿Qué hay de malo en hacerse cargo de los actos propios, especialmente en una película que plantea el tema de la responsabilidad?

Es entendible que este personaje solo confíe en sí mismo por todo lo que sufrió y porque nunca fue una persona del tipo reflexivo. Sin embargo, esto no basta para que el tono de la trama sea convincente.

Los personajes que se le unen son: un adolescente solitario, el miembro de un grupo de aspirantes y sus dos amigos. Esto lo convierte en el tipo de líder carismático por el que tanto teme ser controlado. Podría haber sido quien más crece en la película, quien da el ejemplo. En cambio, lo que hace es destruir a Tony Stark.

Capitán América podría haber sido el personaje que nos enseña que se necesita  más que valor para volver a confiar y superar la pérdida de nuestros seres amados. En lugar de eso, se convirtió en alguien egoísta que, a pesar de saberse más fuerte que los demás, prefiere devolver el golpe con creces.

Solo ver su autoproclamado lado heroico esquiva explicar el problema original. ¿Qué hay del daño colateral? ¿Y la gente normal? La película falla en lograr la meta que ella misma se pone.

Los escritores Markus y McFeely quisieron crear una trama realista y con contenido, pero las incongruencias de esta dejan muchas preguntas sin responder.  No hay duda de que esta película sabe cómo mantener en vilo a la audiencia, pero por los valores reflejados en su trama, posiblemente se trate de la peor producción de Marvel.