Un grande de la música: Benjamin Sportes

Artículo publicado el 19 de Diciembre de 2017
Artículo publicado el 19 de Diciembre de 2017

El músico Benjamín Sportes, ex Sporto Kantes, vuelve con un nuevo proyecto. Futuro Pelo, que así se llama el nuevo grupo, ya ha sacado algunas piezas, de la mano de un avatar gritón, Mr. Bouche. Una buena ocasión para evocar un recorrido sinuoso, desde el Londres de los años 80 hasta el Twingo, pasando por los programas juveniles de la televisión francesa.

Mr Bouche, es un tío que no para, una especie de diva destartalada. Con una boca enorme y ruidosa y un poco marrullero. Un fan del rock, exaltado, con pintas de viejo punk que está ya de vuelta. Ante todo, es el líder de un reciente grupo de música: Futuro Pelo. Ya ha sacado algunas canciones, que desde hace algunos meses suenan en France Inter y Radio Nova, otras están en preparación, con un álbum a la vista para después del verano de 2018.  

Entre Elvis y Johnny Rotten

Si Mr. Bouche es un poco insolente, en lo que se refiere a su música, esta es cómica, dulce y traviesa, para bailar, al estilo del pop de los sesenta. El tipo sabe darle al swing. Pero Mr. Bouche es un invento, un avatar que sale de la cabeza (calva como su creación) del artista Benjamín Sportes. Así sin más, el nombre no tiene mucho eco. Pero Sportes fue una de las dos mitades del duo electro-pop-jazz-reggae-rockero Sporto Kantes, genios del puzzle musical, a medio camino entre la epopeya western y la balada amorosa a los pies del muro punk. La legendaria sintonía de la publicidad del Twingo, "Whistle", es de Sporto. “Lee” (del álbum 2nd round) que se usó para la serie de Canal + Kaboul Kitchen, es también de ellos. Dos canciones bailables, estimulantes, excitantes, sacadas de los cuatro álbumes producidos entre 1998 y 2003 por Benjamin Sportes y su colega ex-Wampas, Nicolás Kantorowicz. Una pareja a lo Laurel y Hardy, explosivos, influenciados por el punk y el rockabilly, cinéfilos y melómanos, que estuvieron juntos durante quince años, con inicios discretos y algunas canciones de éxito. Hasta llegar al hastío hace algunos años. “Sporto tenía que terminarse”, confiesa Sportes, vestido con un elegante chaquetón azul marino, lejos de las extravagantes vestimentas de su personaje. “Estaba agotado, desde el punto de vista personal y artístico. La historia estaba finiquitada”.

Entonces llegaron las dudas, el desierto. Con casi cincuenta años por aquel entonces, el músico no sabe muy bien adónde ir. “Me metí directamente en otro proyecto con un chico, pero no funcionó”, asume el artista. “Estaba saturado, ya no conseguía hacer música. Ni siquiera podía escucharla”. Es entonces, durante ese estado de incertidumbre, cuando nace Mr. Bouche. Primero sobre el papel, como el héroe de unos dibujos animados locos, en el curso de viajes, de reuniones, o durante los conciertos a los que asistía Sportes. Un alter ego chalado, vestido un día como Elvis y otro como Johnny Rotten. Un boceto que no llegaba todavía a ser un proyecto.

Difícil volver a nacer tras Sporto Kantes. Era el proyecto estrella pero aún lejos de ser el único. Benjamin Sportes, con una apariencia infantil y traviesa, nació en 1966 en Boulogne-Billancourt. Descubre la guitarra con trece o catorce años y monta The Wanderers, un grupo de rockabilly con los compañeros de instituto, actúa de bateria. “Tocamos con toda la escena pre-alternativa del momento, la Mano Negra, etc..” recuerda. Sin lugar a dudas su camino será el de la música.

Los años locos

Llega el tiempo de elegir estudios. El padre insiste en enviarlo a Londres. Se matricula en la escuela de arte con un interés por los decorados de cine. “Estaba super contento pero tenía que dejar el grupo”, se lamenta Sportes, que no reniega para nada de sus años londinenses. ¿Londres en los años 80? Una fiesta continua. “Cinco años de locura”, comenta sin dudarlo el músico. Una ciudad de locos, todo más barato que en Paris. Una experiencia alucinante. ¡Era una explosión de…todo!” Benjamín terminó sus estudios y volvió a Francia en 1991 con un diploma y músicos ingleses en su cartera. Con ellos montó Torpedo. Es en ese momento cuando empieza a colaborar con Nicolas Kantorowicz. “Nos encontramos en 1991”, recuerda Sportes.“Conectamos enseguida, como hermanos. Cuando lo echaron de los Wampas, le propuse ser el bajista de Torpedo”. El grupo grabó dos álbumes, antes de separarse en 1996. Pero al mismo tiempo, había que trabajar. El cantante de los Wanderers se convirtió en productor de televisión. “Me propuso currar en su emisión como decorador: los Minikeums. Éramos un equipos de locos. solo colegas”. Durante ocho años, Benjamin Sportes disfruta a tope con los Minikeums sin dejar la música. “La emisión comenzó al cabo de un año. Me propusieron ser el jefe de decorados pero lo rechacé para seguir manteniendo la música”.

A mitad de los años 1990, Sportes tiene un proyecto epónimo, producido por Éric Serra, compositor habitual de la música de las películas de Luc Besson. Curioso y prolífico, Sportes se interesa por las máquinas. Más por divertirse que por otra cosa. Compra una Atari y la engancha un sintetizador sampler S2000. Curraba con esto todos los días. Como un loco, “sampleaba” miles de cosas. Todo, rockabilly, dub, hip-hop, música clásica. ¡Todos mis discos! Una libertad de creación enorme. Un día, Nico vino a casa y alucinó”. Fue la gran época de Massive Attack [banda originaria de Bristol,considerados los padres del trip-hop, ndlr] de la música electro, de la French Touch. “Nicolas siempre ha sabido experimentar las modas, tiene antenas para ello y va recogiendo. Coge algunos sonidos y los lleva a la discográfica Gum. Los tíos alucinaron. Querían firmar con nosotros”.

Sin que nadie se diera apenas cuenta de ello fue así como surge Sporto Kantes. Pero Sportes es prudente: “Yo venía del rock, quería cantar, no estar delante de un ordenador. El tío quería firmar cuatro bucles que había hecho. Copiar y pegar. Yo no había captado verdaderamente ese momento de cambio. Estaba en otros temas. Pero Nico, sí”. A pesar de todo, el duo se lanza. Tras un primer maxi, Sportes quiere dejar el recién nacido a Kanto. Pero la discográfica insiste. Benjamin se queda. Primer concierto: “Primera parte de Muse en 1998 en la “Route del Rock”. La trascendencia de Sporto Kantes me alucinaba. Sin embargo era una chapuza”. Poco importaba, Nicolas Kantorowicz es muy afectuoso y motiva a las masas. Sportes hace dos álbumes con Sporto Kantes a contracorriente: Act. 1 y 2nd Round. Los Inrocks, Le Monde, los medios de comunicación nos siguen. “Pero yo estaba en Sportes. En 2006, marcho con ellos a Sri Lanka, a un festival. Mi mujer se larga con el organizador, yo cojo un parásito y tengo que ir al hospital. No tengo un duro. Crisis existencial. Me digo a mi mismo: Sportes, se terminó. Pero tío, ¿qué tienes en tu vida que funcione? la respuesta en dos palabras: Sporto Kantes. Pero la casa discográfica, duda tras una disminución de ventas tras el segundo album. Y en ese momento, Nova llama: han cogido Lee para una publicidad de Fructis de Garnier. Llueve la pasta. Sporto Kantes completa finalmente un tercer album; 3 at last “Y la cosa despega. En el verano de 2008” Renault quiere un título de album, Whistle, para la publicidad del Twingo. Gracias a esto hoy en día puedo seguir haciendo música”. Desde entonces, el cine de autor ha utilizado también las melodías de Sporto Kantes: Audiard y Kechiche en primer lugar.

Benjamin es un máquina

Cuatro años más tarde, saca un cuarto album.“Ha sido el más duro de hacer. Ya no podía más. Es lo que ha puesto fin al grupo. Incluso la gira que le ha seguido fue menos excitante.. a pesar de todo quince años no son nada”. El final de Sporto Kantes. Y el principio de una historia de amor. Mélanie, una mujer con la que tiene una hija en la actualidad y que canta y escribe con Futuro Pelo. El nuevo proyecto nació suavemente. “Tras Sporto Kantes, tuve problemas en volver a ponerme con la música”, confiesa quien ha trabajado y grabado siempre en su casa. ¿El declive? Unos colegas que me invitan a su estudio en 2015. Mientras tanto, volví a dibujar”. Mr. Bouche apareció ahí, tímidamente, en las redes sociales, en los círculos íntimos. Futuro Pelo nació en este intervalo, de manera natural. “Una fabricación de manera gradual” Después con algunas canciones en el cajón, se enviaron correos electrónicos a las discográficas. La única que respondió: Pain Surprises, que trabaja con Jacques y Jabberwocky entre otros. Tipos de veinticinaco años, más acostumbrados a trabajar con sus iguales. Étienne Pikety es el manager de ellos: “Conocía Sporto porque ¡mi padre es fan de ellos! Me hizo mucha gracia recibir el correo de Benjamin. Nos moló mucho la demo y tuvimos un encuentro con él. Vimos llegar a un tío de cincuente años, tenía gracia. Pero él es super abierto, tiene ideas. Y además tiene un montón de experiencia”. La firma se engancha también al concepto del avatar, y apoya a Benjamin en su enfoque global. “Nos gustan los artistas que van más allá de la música, que gestionan ellos mismos la imagen de su proyecto. Nos gusta que todo venga de ellos”, nos comenta el joven manager. Benjamin Sportes lo confirma. “Ellos comunican de manera atípica. Dejan a los artistas en su universo”. Mientras que Benjamin sigue siendo modesto con respecto a su trabajo, la firma, que ha organizado recientemente algunos conciertos de Futuro Pelo, saluda su eficacia. "Benjamin es un máquina, un currante. Le decimos algo y vuelve con una nueva versión en dos horas”. 

Nada sorprendente: la genialidad y la compostura musical siempre han estado presentes en el trabajo de Benjamin. Él trabaja tranquilo en su próximo LP y en el album que va a sacar. Con una pequeña ilusión. “Uno de los mejores conciertos de Sporto Kantes, uno de los mejores recuerdos, fue La Cigale en 2012. Fue un desmadre por parte de la gente. No habíamos hecho nada premeditado con Sporto. Pero me gustaría mucho poder llegar a una buena actuación como aquella de La Cigale con Futuro Pelo”. ¿Una mera historia de éxito hecho fácil?

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Escuchar : 'Bluff' de Futuro Pelo (Pain Surprises & Délicieuse Records/2017)