¿Un grupo federalista en el Parlamento Europeo?

Artículo publicado el 10 de Mayo de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 10 de Mayo de 2004

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El espectro político no destaca por su fe en el federalismo, sino más bien por su ateísmo. Prodi se presenta ahora como el nuevo Mesías del federalismo europeo.

¿Está la palabra federalismo omnipresente en los programas políticos europeos? Todo lo contrario. Un vistazo distraído a las páginas web de los principales partidos políticos europeos revela una utilización mínima de este vocablo en el contexto de la construcción europea. ¿Por qué?

Sin noticias del federalismo

El clásico binomio izquierda-derecha es insuficiente y engañoso para entender el mayor o menor apego al concepto de federalismo en la política europea. Así, el Partido Popular Europeo no se refiere en ningún momento al término en su página web , aunque su manifiesto denominado “posición política” está repleto de referencias a la tradición democristiana de la construcción europea. Pero esto no significa un abrazo encubierto del federalismo. Un ejercicio interesante consiste en visitar a su vez las páginas de dos de los partidos integrados en la estructura del PPE: los democristianos alemanes de la CDU y los tories británicos . La UE y el proyecto de Constitución Europea tienen un papel principal en la web de la CDU. El espacio dedicado al mismo tema por los conservadores británicos es similar, sólo que... ¡para alertar de los males que conlleva el proyecto constitucional europeo!

A su vez, el Partido de los Socialistas Europeos tampoco destaca por una especial profesión de fe federalista, aunque por supuesto las referencias al europeísmo son constantes . La palabra ¨federalismo¨ no se encuentra ni una sola vez en el manifiesto del PSE para las elecciones europeas. En consecuencia, que los socialistas europeos sean más federalistas que los populares no se puede dar por descontado. El axioma se cumple en las socialdemocracias meridionales, pero no en las nórdicas.

El Partido Liberal Europeo, tradicionalmente considerado pro-federalista, tampoco hace uso del término en el frontispicio de su página web . Sólo los Verdes y los Radicales promueven expresamente una Europa federal, además de algunos grupos situados a la izquierda del PSE.

La iniciativa federal de Prodi

Mención aparte merece la cuestión del grupo reformista o federalista que estaría promoviendo el actual Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi. Según las encuestas, Italia ha sido tradicionalmente el país más europeísta de la Unión, al tiempo que grandes figuras de la construcción europea, como Spinelli o De Gasperi, y más recientemente Bonino o Amato, proceden de dicho país. El mismo Prodi ha presentado a la Convención su propio proyecto europeo, conocido como Penélope. Sin embargo, la iniciativa europea de Prodi está irremediablemente marcada por la dinámica interna de la política italiana. La oposición al gobierno de Berlusconi se articula básicamente sobre dos grandes partidos, el socialdemócrata (DS, Demócratas de Izquierda, antes comunistas) y los católicos progresistas de la Margherita, (antes democristianos). La crisis de la vieja Democracia Cristiana determinó la creación de un grupo democristiano de izquierda, en torno al Partido Popular Italiano (PPI), núcleo duro de la Margherita, y otro de derecha, la Unión Democrática de Centro (UDC), hoy aliada de Berlusconi.

Paradójicamente, tanto el PPI, como la UDC, como Forza Italia (FI), forman parte del PPE. Prodi, él mismo un católico progresista, a través de su propio partido, los Demócratas, ha animado la creación de una lista unitaria del centro izquierda italiano para las próximas elecciones europeas. Esta lista comprendería al DS, la Margherita y otros dos grupos menores.

Paradoja en en Parlamento Europeo

El problema se plantea para después de las elecciones, ya que en teoría los católicos de izquierda se sentarían en los bancos del PPE, junto con Berlusconi, y los socialistas en los del PSE. Prodi, en consecuencia, estaría planeando la formación de un nuevo grupo político en el Parlamento Europeo, con una denominación aceptable para ambos partidos, como federalista o reformista. Ello permitiría a la izquierda italiana mantener la coherencia política en Europa. Sin embargo, la viabilidad de este proyecto es dudosa. La particularidad italiana -la existencia de una fuerte tradición democristiana de izquierda (que no se reconoce en la historia del socialismo europeo)- no resulta extrapolable al resto de la Unión Europea. Desde luego, el PSE no se va a disolver en un grupo denominado federalista o reformista.

La otra alternativa que puede explorar la iniciativa de Prodi es la creación de un grupo de centristas o liberales, formaciones políticas generalmente federalistas. Diferentes fuentes consultadas confirman la existencia de conversaciones entre prodianos, la Unión Democrática Francesa (europeístas) y los liberal-demócratas británicos, al objeto de crear el grupo federalista. El problema es que es dudoso que este grupo consiga poner de acuerdo a los católicos progresistas italianos con los centristas liberales franceses en las temáticas económicas y sociales. Por otro lado, los componentes de la lista europea que patrocina Prodi en Italia estarán de todos modos condenados a sentarse en grupos diferentes tras el 13 de junio. Por último, resulta también problemático el hecho de que, existiendo federalistas en el resto de grupos políticos europeos, sean los liberal-centristas quienes se apropien de la marca del federalismo. Ser federalista no implica necesariamente defender determinadas posiciones de política económica y social de corte neoliberal.

En resumidas cuentas, el federalismo europeo sigue siendo la enfermedad del europeísmo… si es que no son la misma cosa.