Un país, una lengua

Artículo publicado el 18 de Septiembre de 2006
Revista publicada
Artículo publicado el 18 de Septiembre de 2006
La Comisión Europea quiere potenciar los conocimientos de idiomas de los europeos. Sin embargo, los Estados de la UE se lo toman con calma a la hora de tomar medidas concretas en sus escuelas.

“Cada ciudadano debe dominar junto con su lengua materna dos lenguas extranjeras”, reza el plan de acción para la enseñanza de idiomas que fue presentado hace dos años por la Comisión Europea. Debería ser una condición para todos los ciudadanos que quieran vivir y trabajar en Europa.

Sin embargo, pocos Estados de la UE se acercan a esta meta –muchos estudiantes no hablan siquiera una única lengua extranjera-. ¿Por qué ocurre esto? Recorrido crítico por las aulas de la UE.

Alemania: diversidad federal

Un alumno alemán cursa al año 200 horas de idiomas extranjeros en clase. Con ello, Alemania se sitúa en lo más alto, según Eurídice, la red de información sobre educación en Europa. Esto beneficia a los alumnos: en el extranjero se les considera bien dotados para los idiomas. El francés es tradicionalmente el segundo idioma extranjero, aunque va siendo paulatinamente sustituido por el español.

En Alemania se busca en vano un plan de educación unitario. Cada Estado federal tiene su propia política de lenguas extranjeras. Aun así, hay una tendencia en todos los Estados que lleva al aprendizaje en los primeros años. En Baden-Württemberg los niños aprenden ya en primaria inglés o francés -en el Estado de Sarre, incluso desde el primer curso-; la vecindad con Francia se hace notar.

De hecho, a menudo, los países vecinos determinan qué lengua aprenden los niños alemanes. Así pues, los profesores en Renania-Westfalia enseñan holandés a sus alumnos, y en algunos lugares del norte se enseña danés. Por otra parte, tanto el checo en la frontera bávaro-sajona como el polaco en el Oder dan prueba de esta práctica.

Francia: Métodos anticuados

Francia es conocida por el hecho de que sus ciudadanos sólo manejan bien una lengua extranjera. Ello a pesar de que los niños, en un sistema organizado de manera centralista, aprenden lenguas extranjeras ya desde los cinco años. Los alumnos pueden aprender, además de español y alemán, italiano. Según la más reciente encuesta del Eurobarómetro de diciembre de 2005, sólo uno de cada dos franceses admitía ser capaz de hablar en otro idioma.

¿Qué falla entonces en el dominio de los idiomas? En Francia se enseñan los idiomas extranjeros siguiendo métodos anticuados. Sobre todo en los cursos más elevados, el docente enseña la gramática en su propia lengua, mientras los alumnos escuchan. La pedagogía moderna, que transmite el idioma a menudo de manera lúdica, apenas encuentra hueco en los planes de estudio. En algunas escuelas hay departamentos internacionales o europeos, donde los alumnos dan asignaturas normales en algún idioma extranjero; sin embargo, la mayoría no puede practicarlos muy a menudo.

España: muy pocas plazas

El “castellano”, llamado español en el resto de Europa, no es la única lengua administrativa en España. Según qué autonomía, los alumnos aprenden también catalán, vasco y gallego que, desde 1978, son reconocidos como lenguas cooficiales. Además, cada alumno español aprende inglés o francés –el alemán y el italiano se consideran en España todavía demasiado “exóticos”-.

Sin embargo, el 56% de los españoles reconocía en la encuesta del Eurobarómetro 2005 ser incapaz de hablar cualquier idioma extranjero. ¿De dónde viene esta actitud ante los idiomas? Las lenguas no llegan al diez por ciento de las horas lectivas, y no es necesario que los profesores de idiomas hayan estudiado en el extranjero. Es por ello que numerosos alumnos intentan, de forma paralela a las clases, obtener una plaza en cualquier Escuela Oficial de Idiomas, un centro estatal de aprendizaje de idiomas. Aquí, los profesores están mejor formados o enseñan su idioma materno. Sin embargo, estas plazas son escasas: muy pocos alumnos de los que la solicitan la obtienen.

República Checa: “Goodbye” Ruso

En Checoslovaquia, el ruso perdió su puesto como primer idioma extranjero tras la caída del régimen soviético en 1989, produciéndose así un radical cambio lingüístico. En la Chequia de hoy es obligatoria en la escuela una lengua extranjera; en algunas escuelas, incluso dos o tres.

El alemán es la segunda lengua extranjera; los alumnos, sin embargo, pueden optar también por el francés, el español o el italiano. En áreas cercanas a la frontera alemana, el alemán es incluso la primera lengua extranjera.

Dado que el checo apenas es hablado en el extranjero, se potencia el aprendizaje de lenguas extranjeras. Por ello, se trata de mejorar de continuo la formación de los docentes. Desde hace algunos años, se ha ido implantando la Asignatura en Idioma Extranjero (CLIL) en los planes educativos. En uno de cada tres institutos en Chequia se imparte ya clase en otro idioma.

Dinamarca: poliglotía activa

“Los europeos del norte están mejor dotados para los idiomas que los del sur”. ¿Qué hay de cierto en este tópico? De hecho, el 77% de los daneses habla al menos un idioma extranjero, como certifica la Comisión Europea. Ello a pesar de que los daneses empiezan con nueve años a aprender un idioma extranjero. En el sistema escolar danés son obligatorios dos idiomas extranjeros, un tercero puede ser elegido de manera voluntaria. Se ofrece alemán y francés como segunda lengua, aunque el alemán es elegido más a menudo. Como tercer idioma, los daneses se deciden normalmente por el español.

El que los jóvenes daneses hablen tan bien idiomas extranjeros se debe sobre todo a dos cosas: en clase son animados a hablar y muchos pasan un año en el extranjero, en países anglófonos o francófonos. En breve, los alumnos daneses serán europeos políglotas en el mejor sentido.