Un paraguas que resguarde a un Chipre Unido

Artículo publicado el 16 de Febrero de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 16 de Febrero de 2004

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Tiene dos idiomas y cuatro banderas diferentes, dos versiones distintas de la historia y dos Ministerios que rechazan el reconocimiento mutuo. Bienvenidos a Chipre: la visión de un joven chipriota de origen griego.

Recuerdo haber leído un artículo en el que se insinuaba que si un alien aterrizara en Chipre, estaría completamente confundido con la situación de la isla. Tristemente, no sería el único. En Chipre, dos comunidades –griega y turca– han estado viviendo completamente separadas desde 1974, cuando Turquía invadió la isla después de que la junta militar griega llevara a cabo un golpe de estado contra el gobierno legal de Chipre. La República de Chipre, establecida en 1960, sólo consiguió representar verdaderamente a todos sus ciudadanos hasta 1963, cuando los miembros turcochipriotas del Parlamento se resignaron al resultado del conflicto entre las dos comunidades. Para los chipriotas y la comunidad internacional, el asunto chipriota parece ser un complejo problema destinado a no resolverse nunca.

Entrar en la Unión Europea...

Lo que proporcionó a Chipre una nueva dinámica, política y socialmente hablando, fue su solicitud (reconocida por la ley y la comunidad internacional) para unirse a la unión europea en 1990. Tras la respuesta positiva de la Comisión (1993) y el Consejo (1994), Chipre comenzó las negociaciones de acceso en 1998, un proceso que ha completado con éxito en 2002. Desde el principio, los grecochipriotas alegaron que el acceso podría actuar como catalizador para resolver los problemas políticos de Chipre.

En 2002, el secretario de la ONU, Kofi Annan, reunió a las dos partes para negociar los planes de creación de una federación bicomunitaria, bizonal, que permitiera a un Chipre unido entrar en la UE. Estas conversaciones provocaron un avance en la sociedad chipriota. La comunidad turca en particular, criticó a sus líderes por su negativa y casi 80.000 personas se manifestaron para pedir una solución. Hacia mediados de marzo de 2003 las negociaciones se paralizaron y el 16 de abril de 2003 Chipre firmó el tratado de Adhesión a la Unión Europea, en el convencimiento de que Chipre se uniría a la UE como un entero, pero el “acquis communautaire” sería sólo aplicable al área controlable por las autoridades hasta que pudiera encontrarse una solución al problema.

Ábrete sésamo

La presión sobre el líder turco chipriota, que tuvo la mayor parte de la responsabilidad del fallo en las negociaciones, condujo a la decisión de levantar parcialmente las restricciones de libertad de movimientos a lo largo de la llamada “Línea Verde”. Las puertas se abrieron el 23 de abril de 2003 y desde entonces más de medio millón de personas han visitado “el otro lado”. El principal argumento de aquellos que apoyan la división como la mejor solución posible al problema, cayó durante la noche. No hubo guerra, nadie fue asesinado ni herido y, en su lugar, la gente lloraba abrazándose entre si. El argumento de que las dos comunidades no podrían convivir sin matar al otro en cuanto empezase el alto el fuego, había sido demolido.

Más importante aún, los chipriotas empezaron a crear una historia en común. Las recientes elecciones en la comunidad turcochipriota fueron titular en los periódicos griegos por primera vez desde 1974 y las dos lenguas oficiales de Chipre han empezado a aparecer juntas en casi todas partes. Finalmente, hemos empezado a comportarnos como un país bicomunitario, respetando las diferencias de los otros y celebrando nuestra unión.

Optimistas con el futuro

Casi un año después, una nueva ronda de conversaciones, con la bendición de la UE y de las Naciones Unidas, ha sido fijada para el 11 de febrero de 2004. El objetivo de las negociaciones es completarse antes del 1 de mayo de 2004. El cambio parcial en el liderazgo de los turcochipriotas, está creando actualmente un clima más optimista que si todo sale bien nos conducirá a una solución política. La UE podrá convertirse una vez más en el medio a través del cual garantizar la paz en Chipre, la confianza en las relaciones grecoturcas y la seguridad en la región. El acceso de un Chipre unido a la familia europea podría servir de paraguas para resguardar un nuevo periodo de prosperidad y cooperación en el problemático triángulo Grecia-Chipre-Turquía.