¡Un poco de agua por favor!

Artículo publicado el 27 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 27 de Mayo de 2008
Después de largos meses de sequía, finalmente Cataluña ha recibido el maná de la lluvia. No obstante, ha sido una visita fugaz e insuficiente para saciar la sed de una población de más de 7 millones de personas. Serían necesarias varias semanas de precipitaciones continuas para que los niveles de los embalses llegasen a los del año pasado.

La situación era y es tan desesperada que los gobiernos de la Generalitat de Catalunya y del Estado Español se han visto obligados a tomar medidas urgentes y altamente polémicas: la realización de un trasvase transitorio del Ebro - un tema que genera auténticas guerras políticas en el estado español-, la prohibición del riego de plantas y el cambio de aguas de las piscinas, etc. Aunque quizá la imagen más mediática ha sido la llegada de los barcos contenedores con agua.

La crisis hídrica tiene todavía más importancia si se tiene en cuenta que, además, Barcelona es una de las ciudades más ahorradoras de agua a nivel europeo – consume 110 litros por día y habitante – como confirma el estudio Urban Ecosystem Europe. Para compararlo, los parisinos consumen cada día más del doble de litros por persona que los barceloneses. Imágenes como la limpieza con agua de las calles de la capital francesa son poco frecuentes en la ciudad mediterránea. Al contrario, el aprovechamiento de agua de la ciudad de Barcelona llega hasta el punto de regar las zonas verdes de la ciudad con agua almacenada en inmensos depósitos subterráneos. Obviamente, la lluvia que cae periódicamente en l'Île de París queda lejos de los niveles pluviométricos recogidos en el sur de Europa.

Queramos o no, el tan comentado cambio climático ya está aquí. Los países y ciudades del sur de Europa lo tienen presente. Serán los primeros y las primeras en sufrir las consecuencias. Para ellos, la nueva cultura del agua no es una opción sino una necesidad.

Nota del autor: Tras las últimas lluvias, el gobierno español se plantea no construir la canalización que debería llevar el agua del Ebro a Barcelona. Mientras, el gobierno catalán mantiene las medidas excepcionales para ahorrar agua.

Traducción Núria Hernández Fotografía: Pantano de Sau - Abril 2008 (Flickr)