Una breve zambullida en la simbología del agua

Artículo publicado el 8 de Julio de 2008
Artículo publicado el 8 de Julio de 2008
Mitología e intriga nacen del agua: una compleja fuente de imaginación, sueños y rituales donde las diferencias culturales fluyen y refluyen, y un sinfín de significados e interpretaciones se interrelacionan y se mezclan entre sí.

Mitos, monstruos y cantos

(Paula the destroyer/flickr)Junto con el fuego, el aire y la tierra, el agua es uno de los cuatro elementos. El filósofo francés Gastón Bachelard la define como limpia, de manantial, corriente, estancada, dulce, salada, cristalina, depurada, profunda y turbulenta. El agua es el primer espejo del hombre racional, lo primero en estimular su autoconciencia y racionalidad. Es también el recipiente de la mente imaginativa que da vida a infinidad de criaturas y monstruos, demonios, ninfas, gorgonas e hidras. Algunas afables, y otras casi repugnantes en la naturaleza: o están llenas de vida, o impiden el progreso.

Ulises y Markandeya fueron dos navegantes involucrados en una búsqueda sin fin, en la que exploraron los límites tanto del mundo real como de la mente racional. El agua es la puerta que conduce a la fantasía, es la forma de visitar a los que se encuentran más alejados de nosotros, ya sean cinocéfalos, sirenas, hipogrifos... o a aquellos que han sido creados en las aguas infinitas del cuerpo de Vishnú a través de los ojos del sabio Markandeya.

Lo infinito y lo eterno

WikipediaEl profesor Jacques Bethemont considera el agua como un océano primordial rebosante de vida e inmortalidad. Generaciones de hombres han sido marcadas por la idea de que la vida fluye de manera similar a como lo hace la corriente de un río.

Nadie se bañaría dos veces en el mismo río, y ningún hombre sale indemne cuando se enfrenta con el agua. O nos purificamos a través del río, o conectamos con el mundo de las tinieblas mientras damos caza a los horrores revelados por la psique. Así como la luna controla las mareas, el mar alberga el perpetuo nacimiento y renacimiento, casi como el pozo sagrado Zem Zem de la Meca. El agua representa la semilla masculina: el esperma de los dragones chinos y malayos, es símbolo de la fertilidad y del poder del emperador. Aún hoy, muchas tradiciones consideran el agua como un medio para transformar y convertir la materia en vida, e impulsar el espíritu hacia la iluminación y la autoconciencia. Como dicta el salmo 51, "lávame, y seré más blanco que la nieve". Su simbolismo se extiende también al mundo musulmán, y es destacado en el Corán, que la bendice y otorga poderes de purificación: "hemos creado a partir del agua todo ser viviente" (Sura 21:30 Los Profetas); "e hizo descender sobre vosotros agua del cielo para purificaros con ella y liberaros de los susurros de Satán, fortalecer vuestros corazones y afirmar así vuestros pasos" (Sura 8:11, El Botín).

Y, así, la filosofía fluye

WikipediaEn otros lugares, el psicoanálisis jungiano considera al agua como espejo del alma, una mezcla de aguas putrefactas, inundaciones, torrentes, ríos majestuosos con lechos inexplorados y mares infinitos. Las puras, cristalinas, celestiales y transparentes fuentes y pozos representan la relación entre el alma y el yo. Mirjam Viterbi Ben Horin lo analiza al profundizar en el concepto de Mikvah -el ritual del baño purificador judío- a través de referencias surgidas de la confluencia de las aguas en el Génesis a la conversión del judaísmo en el Talmud y la transformación de Jonás en el agua: “Circumdederunt me aquae usque ad animam” (me envolvían las aguas hasta el alma (Jonás 2:5).

Alivio público del estrés

Según cuentan leyendas y tradiciones religiosas, algunos manantiales son famosos por su supuesta capacidad de curar tanto el cuerpo como la mente, como la famosa gruta en Lourdes, el río Ganges, los famosos baños romanos en Inglaterra, y otros lugares más lejanos y menos conocidos en Japón y Rusia. En el sentoo japonés (baño público), en el rotenburo (piscinas al aire libre), y en el ryookan y el minshuku (alojamientos tradicionales japoneses con baños termales), la gente se aleja de los excesos de su vida diaria y optan por "hadaka no tsukai", lo que literalmente significa en español "asociarse desnudos sin ocultar nada", donde las preocupaciones y el estrés desaparecen enérgicamente antes de zambullirse en un jacuzzi gigante de agua caliente donde dejan descansar sus cuerpos y mentes tanto como necesitan. Desde lo figurado y lo literal hasta lo filosófico y teológico, el agua incita al debate y estimula la imaginación. Nuestro viaje podría continuar para siempre hacia un horizonte infinito, pero como el Próspero de Shakespeare, ahora debemos encomendar nuestros libros de magia al olvido y a las profundidades del agua.