Una cerveza con la Stasi

Artículo publicado el 23 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 23 de Septiembre de 2008
Un pequeño bar abierto en julio en Berlín que ya es todo un acontecimiento. Se llama Zur Firma, la compañía, como los alemanes del Este llamaban al ministerio de seguridad del estado de Alemania oriental. ¿Cómo vender cerveza y wustel a expensas de la historia?

(Photo: M.R.)Lo primero, ¿dónde está? El restaurante, o mejor kneipe, en el idioma local, no es muy fácil de encontrar. Coges el metro y bajas en la parada Magdalenenstraße. Aquí estás en zona Stasi, cerca del museo dedicado a la tan conocida policía secreta. Nuestro pub no está muy lejos, justo en la calle paralela, al lado del museo. Diez minutos caminando y estás en Normannenstraße. La calle es corta, nada interesante. La rodeas hasta que ves las tres insignias rojas: Ost-Deustsche küche (cocina alemana-oriental), Restaurant Zur Firma der Konspirative Treff (restaurante Zur Firma para encuentros conspiradores), y el triste célebre slogan de Stasi: "Kommen Sie zu uns sonst kommen wir su Ihnen!" (Venid a nosotros o vamos nosotros a por vosotros).

(M.R.)

Prensa y polémicas

Advertencia antes de entrar. El restaurante está abierto desde julio, pero la prensa ya ha hablado bastante de él. Repubblica.it, spiegel.de, time.com, bild.de, tagesspiegel.de, welt.de, solo por citar alguno, todos han dedicado sus fuentes en línea a la novedad. Se habla de tele cámaras a la entrada que graban a los clientes, mesas con viejas máquinas de escribir usadas para redactar los infames informes de la Stasi, un maniquí con uniforme de la época que porta incluso una porra, una tarjeta de descuento para los clientes habituales llamados mitarbeiter, colaboradores, en el lenguaje Stasi. Segunda advertencia, las expectativas. Así, llevo en Berlín un tiempo y lo primero que se nota es la fantasía y la originalidad que caracteriza los innumerables pubs y restaurantes de la capital alemana. Una este ingrediente al bombo de los medios, dele forma a todo esto y aparezco yo, de frente a la entrada, con la sensación de encontrarme frente a un Hard Rock Café en estilo stasi y muy modesto. ¿Es posible que este lugar haya concentrado toda esta polémica? Siegfried Reiprich, responsable de los proyectos educativos del museo de prisiones de la Stasi habla de "insulto a las víctimas" y denuncia la preocupante ignorancia de los jóvenes alemanes acerca de este asunto.

El mueblecito de las reliquias

(M.R.)Dejo a un lado todo lo que soy y me siento en un balcón. Pruebo en seguida la cocina del Este pidiendo una salchicha y una ensalada de patatas, además de cerveza. Todo, por poco más de cuatro euros. No hay carta y me dan un folleto suelto con los platos del día. “Eine konspirative Speisekarte!” (un menú secreto), exclama un cliente que está cerca de mí. Entablo conversación con el propietario, Wolfgang Schmelz. Para él, el restaurante se clasifica como "un pub inspirado en un tema específico". Una buena idea para emerger en el competitivo mundo de los locales berlineses. La idea, según cuenta, llegó mientras estaba en un pub con amigos, sin pensar demasiado en ello. Al poco tiempo llegó la apertura con su socio Willi Gau, hoy despedido, tras salir a flote su pasado como colaborador de la Stasi. Wolfgang me enseña los artículos de periódico que hablan de su restaurante, entre los cuales escoge un artículo del francés Liberation. "Al principio los guardaba todos", dice satisfecho, "pero después lo he dejado porque han pasado a ser demasiados y escriben continuamente las mismas cosas". "Siempre es, de todas maneras, una buena publicidad", concluye.

El local es pequeño y austero. Paredes amarillas, barra rojiza y taburetes negros recuerdan a los colores de la bandera alemana. Las reliquias casi se pierden entre el anonimato del ambiente. Pregunto dónde ha comprado los objetos de época. "Casi todos en ebay", la respuesta. Y muchos no son antiguos sino modernos. "Después muchas cosas las traen los clientes" y me enseña un mueblecito donde se puede encontrar un poco de todo: antiguos pasaportes y tarjetas de identidad, máquinas fotográficas, teléfonos, claveles rojos de plástico, periódicos de época y libros entre los cuales sobresale un gran volumen fotográfico que conmemora los 35 años de la Ddr que, según dice la introducción, "durará para siempre". Data de 1985.

(M.R.)¿Qué conclusiones se pueden extraer? ¿Es el local una ofensa a las víctimas? Aparece donde hace años había un bar de reencuentro para los cabeza rapada nostálgicos, mientras hoy es frecuentado por turistas y gente del lugar que lleva allí sus propias antigüedades. Quizá un punto de partida para hablar de la Stasi y si de paso algún mueblecito sigue llenándose de objetos de la época, el local será más bonito.