Una década de bendición (o maldición) de euro

Artículo publicado el 19 de Abril de 2009
Artículo publicado el 19 de Abril de 2009
Esos puentes rojo pastel y esos arcos azul pálido que decoran la moneda común que llevamos en nuestros bolsillos son un recordatorio constante de la Unión Europea. Diez años después de su introducción, la gente se ha acostumbrado a los billetes tipo Monopoli. Pero, ¿qué rol tienen en el colapso del crédito?

Montaje de cafebabel.com“La actual crisis económica amenaza con exacerbar las tensiones dentro de la Eurozona”, escribe Tomas Valasek en el blog del centro para la reforma europea. Un Estado miembro insolvente podría causar verdaderos problemas al euro y podría ser forzado a abandonar la moneda única. Por el momento, este escenario parece bastante ficticio, pero países altamente endeudados como Grecia podrían enfrentar serios problemas si los bancos pierden su confianza en la solvencia del país. Tomás Valasek afirma que la mayoría de las uniones monetarias históricas han fracasado. “Si un país abandonara la Eurozona abruptamente”, continúa, “necesitaría encontrar formas de separar su participación en el euro, con respecto al resto. A principios de los noventa, la República Checa y Eslovaquia optaron por poner sellos distintivos en sus billetes de banco”.

Las vacas sagradas británicas

Picture by quixotic54 / FlickrOtros Estados podrían sentirse tentados a abandonar la Eurozona para recuperar palancas monetarias, tales como la devaluación de la moneda, lo que haría más atractivas las exportaciones nacionales. Por ejemplo, Gran Bretaña es más flexible en la adaptación del tipo de cambio a sus necesidades económicas. Pero el bloguero de Cafebabel, Maitre Sinh muestra en Europatriotism qué efecto negativo tiene la constante devaluación de la libra: el ciudadano británico se ha empobrecido al perder un tercio de su poder de compra comparado con el resto de Europa. “El euro no es infalible, pero su éxito relativo se ha vuelto una evidencia comparado con la libra, que se ve cada vez más como una vaca sagrada”. “¿Qué le ha sucedido al famoso pragmatismo político británico?”, concluye.

Las obligaciones danesas

Fotos: Euros Du VillageLos daneses también tienen problemas con su corona, según el blog Euros du village. Naim Cordemans explica cómo el gobierno se vio obligado a elevar las tasas de interés para que los inversores se quedaran en el país. Frente al colapso del crédito, se necesitan tasas de interés más bajas para mantener la economía funcionando. Por lo tanto, el euro es confiable y países tales como Dinamarca, Suecia o Islandia hablan abiertamente de sumarse a la unión monetaria. Podría ser más fácil decirlo que hacerlo para los países de Europa oriental, que esperan con ansiedad el euro mientras luchan con los criterios de Maastricht (criterios de euro-convergencia). Así, algunos estados han solicitado una disolución de estos criterios, consiguiendo solo un doble “no” de los dos Jean-Claudes (Juncker and Trichet), respectivos presidentes del eurogrupo y del banco central europeo. Para Naim Cordemans es el precio que hay que pagar por una moneda estable, o citando las palabras del consejero económico de Barack Obama, Paul Volcker: “¡En un mar turbulento es mejor estar en un barco grande!” Para aquellos países que desean subirse al barco, puede parecer algo hipócrita, ya que la mayoría de los Estados de la Eurozona ya no cumplen los criterios de Maastricht.

La marcha atrás de Polonia

Polonia, tradicionalmente opuesta al euro al igual que Gran Bretaña, está negociando activamente ahora para unirse a la moneda común cuanto antes. Pero el bloguero polaco Kuba Kurasz critica el programa de reforma nacional del gobierno (NRP, por sus siglas en inglés) y el plan de estabilidad y desarrollo. Por lo visto el vice primer ministro, Waldemar Pawlak, ha olvidado que las soluciones deben riman con estabilidad y no con caos financiero. Los bancos tienen temor y el esloti continúa perdiendo valor.

El “tigre helvético” suizo

Sin embargo “hay un país en Europa con un gran sector financiero, gran exposición al comercio exterior, una tasa de intercambio flotante, y política complicada por cuatro comunidades dentro de su estructura gobernante”, escribe P O Neill en A Fistful of Euros (Un puñado de euros). Por supuesto, se refiere a Suiza, un país que debería estar golpeado por la crisis financiera, como su frase sugiere. Sin embargo, la economía suiza está bastante bien y funciona, comparada con otros Estados europeos, como un “tigre helvético”. Mensaje de Neill: “Los políticos se empeñan en pretender que las graves circunstancias se deben a acontecimientos que están fuera de su control. Pero aún en una crisis global, hay una variación significativa en el impacto de país a país. Necesitamos dedicar más tiempo a estudiar cómo un inusual conjunto de países se las está arreglando relativamente bien”.