Una 'destroy party' en París para volver a tirar el muro de Berlín

Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2009
Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2009
El 9 de noviembre del 2009 una avalancha de conmemoraciones celebrarán los veinte años de la caída del muro de Berlín. En París, dos asociaciones de euro-entusiastas organizan una 'Destroy Party' el día D. El principio es simple: un muro de espuma, unos cuantos martillos y buen vino

Para Benjamin Chassain, bodeguero de Montpellier, el 9 de noviembre de 2009 será un día bastante ocupado: además de la caída del muro de Berlín, conmemorará el 121 aniversario del nacimiento de Jean Monnet, uno de los padres de Europa. Su asociación Jean Monnet Spirit, creada en el 2000, pretende mantener vivo el recuerdo del primer presidente de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y dar a conocer sus escritos y su vida. La oportunidad de celebrar una fiesta era demasiado buena como para dejarla pasar: con el Groupe des belles feuilles ('Grupo de las hojas bonitas', think tank europeo), organiza una 'Destroy Party' en un bar parisino, la destrucción de un muro simbólico. Hace 20 años, veía en la tele cómo caía el verdadero muro.

¿La "Destroy Party" para conmemorar la caída del muro de Berlín supone más unir que destruir?

Sí. Para celebrarlo, había que organizar algo divertido, desenfadado. Un acto en el que la gente pudiese reunirse para beber una copa y charlar. Tuvimos la idea de construir un muro de mentira para poder destruirlo a lo largo de la noche, como hace 20 años. Haciendo caer ese muro, ladrillo por ladrillo, expresamos nuestra pasión por Europa. Es todo un símbolo.

¿Habrá que ponerse casco?

No, el muro estará hecho de bloques de espuma. Será un ambiente tipo concurso de tele, y lo haremos al lado del bar que hemos reservado para la ocasión. Ya fue bastante complicado obtener la autorización de cortar la calle durante una noche... Este muro tendrá un lado azul y un lado rojo para simbolizar las partes este y oeste de Berlín. Y hasta tendremos un violonchelista que tocará al lado del muro, como en 1989. Instalaremos también fotos y vídeos, pero no somos artistas, así que estaría bien que la gente hiciese grafitis sobre el muro como en el de Berlín. Espero que vengan.

¿Quién vendrá a destruir el muro?

Yo me acuerdo muy bien de ese momento tan intenso e histórico, sentado delante de mi televisión, pero los jóvenes de hoy en día no saben qué pasó en 1989. Esperamos que se reúna un abanico de edades lo más amplio posible para que los jóvenes se conciencien quizá, mientras destruyen un pedazo de muro, de cómo era la vida de la gente antes de su caída. Por ahora no me da la impresión de que los jóvenes en general se interesen por Europa: solo tengo 37 años, pero cuando abro la boca para explicar que vivimos en paz desde hace 45 años gracias a hombres como Jean Monnet y a la Unión Europea, me doy cuenta de que aburro a todo el mundo y de que parezco un carroza. Incluso si cito algunas cifras: antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Europa tuvo 26 guerras en 400 años. Siguiendo esa lógica, ¡habríamos tenido cuatro guerras desde 1945! Pero los adolescentes prefieren jugar a la Play-station o tratar de sobrevivir en los barrios difíciles que pensar en esas cosas.

¿Podrá el lado lúdico del encuentro sensibilizarles?

Ya veremos,no sé si debo ser optimista. Hoy en día, la construcción europea se estanca, se diluye... Los jóvenes se desentienden y eso choca a menudo con el discurso de los abuelos, que tanto han sufrido. Hace falta que todo el mundo se implique, aporte su grano de arena al edificio, para hacer avanzar así la comprensión y la causa de un continente próspero. Con la 'Destroy Party' hemos querido crear un acontecimiento mediático alrededor de un acto divertido, accesible a todos y gratuito. Los coloquios y los seminarios están muy bien, pero no hay que quedarse ahí. No tenemos grandes pretensiones intelectuales, solo ganas de divertirnos y montar una fiesta.

La "Destroy Party" será el 9 de noviembre del 2009 a partir de las 20 horas, en la calle Léopold Bellan, en el 2º distrito de París. La entrada es libre.