Una escuela en la que cabe todo el mundo

Artículo publicado el 24 de Julio de 2012
Artículo publicado el 24 de Julio de 2012
2012, Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional. La escuela nocturna Argostoli tiene estudiantes entre los catorce y los sesenta años, y que proceden de todas las profesiones y condiciones sociales: quienes dejaron el instituto, pastores, amas de casa y albañiles, entre otros.
Desde 2004 esta escuela es un punto de encuentro multicultural entre griegos, albanos, gitanos y otras nacionalidades.

Grecia, siete de la tarde de un día a finales de la pasada primavera. Sotiria, una madre de cuarenta y cinco años y con tres niños; Chrysa, de cuarenta y ocho y abuela de dos criaturas, el padre Demetrios y Nikos, de diecisiete años, están ocupados intentando construir palabras o frases combinando los símbolos de los elementos de la tabla periódica. El equipo que construya más palabras en diez minutos, usando LaDy GaGa como ejemplo, gana el juego. A su lado, están conjugando verbos en griego antiguo el padre Andreas, el padre Vassilis y Makis, un futbolista grecocubano de veinte años —y en pleno ascenso— que dejó la escuela el año pasado para entrenar en la academia juvenil del Barça. En el piso de abajo, Soula, una abuela de cincuenta y dos años y empleada en un hospital; Christoforos, de cincuenta y seis; y Dennis, un joven albanés de dieciséis años, están intentando entenderse con las ecuaciones. Es una típica tarde en la escuela de secundaria de Argostoli (Esperino GymnasioLykeio Argostoliou oficialmente) en Cefalonia, una isla de la costa jónica de Grecia. Y como se puede apreciar, no es una escuela tradicional.

La importancia de la educación en Grecia

Grecia tiene, al menos, una escuela nocturna de secundaria en cada una de sus prefecturas. Estos centros normalmente están abiertos entre las siete de la tarde y las once de la noche, y proporcionan a los alumnos un certificado equivalente al de las escuelas de día. Mientras que el plan de estudios, los libros y el material didático es, en gran parte, igual al de las clases diurnas a las que asisten los jóvenes, en esta escuela las horas de clase son diez minutos más cortas (35 minutos) y las clases menos primordiales como música y plástica se han eliminado para ahorrar este precioso tiempo. Cuando completan la enseñanza superior obligatoria o Lykeio (liceo), a los alumnos se les otorga un certificado de educacion secundaria y tienen el derecho a hacer los exámenes de acceso a la universidad griega. Además, también tienen la opción de realizar un tipo de examen distinto para acceder a los institutos de educación superior en los que tienen reservado un número específico de plazas. De este modo, se les compensa el esfuerzo extra requerido al compatibilizar el trabajo y los estudios.

Debido a la actual crisis financiera, los salarios de los maestros han sido reducidos drásticamente —de 1260 euros a 860— y se ha limitado el pago de gastos diarios como papel para fotocopias.

Ese no era el caso de hace unas décadas, cuando muchos jóvenes acababan la escuela primaria y se ponían a buscar trabajo. Para las mujeres, a veces no había otra opción más que quedarse en casa a ayudar con las tareas domésticas y trabajar en el campo, casarse a una edad temprana y luego tomar las responsabilidades de criar una familia. Por eso mismo, la insitución de la escuela nocturna fue creada para que los adultos que habían dejado el colegio cuando eran jóvenes tuviesen una segunda oportunidad para conseguir un título oficial, pero también para ofrecer la misma suerte a los jóvenes que, especialmente en estos tiempos de crisis, tienen que buscarse la vida. En Grecia, la edad mínima legal para trabajar es de quince años y las escuelas nocturnas aceptan alumnos trabajadores desde los catorce años en adelante para satisfacer sus necesidades. Otro aspecto importante es la necesidad de ayudar a los inmigrantes a conseguir acceso a la educación, así como también el deseo de integrar a la comunidad gitana dentro de la moderna sociedad griega. En definitiva, las escuelas nocturnas juegan un papel decisivo a fin de lograr estos objetivos puesto que suelen ser más flexibles al encargarse de un público tan diverso.

Crisis, innovación y fe

La enseñanza secundaria en Grecia dura tres años, siendo el último tramo de la escolarización obligatoria —un total de nueve años—. Luego los alumnos pueden continuar con el bachillerato en un “Lykeio“ (liceo), lo cual suele conllevar tres años más si se atiende a un centro de día o cuatro si es en horario nocturno.“Pasé 7 años yendo y viniendo en ferri de Lixouri a Argostoli cada tarde para ir a la escuela”, dice Voula Antonelou, de 61 años. “El año pasado conseguí el título de bachillerato y me he vuelto una adicta al estudio: en junio hago los exámenes para acceder a la universidad y cruzo los dedos para que en agosto me digan si lo he conseguido. Nunca se es demasiado mayor para aprender y evolucionar”. Durante el primer año se completaron con éxito dos proyectos distintos relacionados con la crisis: en el primer período, se creó un sistema para entregar comida a aquellos que la necesitaban a través de una plataforma en línea llamada Un plato de comida, que se presentó en la Fundación Nacional Helénica de Investigación en Atenas. En el segundo período, se entrevistaron a cinco exitosas compañías griegas que se mantenían a flote pese a la crisis financiera y se realizó un vídeo sobre las omnipresentes iniciales FMI (IMF en inglés) pero dándoles un giro positivo: Innovative Motivation Fuel (Fuel de la Motivación Innovadora). La escuela también ha contribuído con unos cincuenta artículos y trescientos archivos multimedia para la Wikipedia griega.

“Sobrevivir no es fácil para escuelas como la nuestra, especialmente ahora con todos los recortes debidos a la crisis”, dice el director Vaggelis Detoratos. “No tenemos un flujo constante de alumnos como en las escuelas diurnas. El trabajo que nosotros hacemos y las buenas notas que consiguen nada tienen que envidiar a las más privilegiadas escuelas diurnas”. Quizás el proyecto más representativo del año pasado fue el realizado por dos estudiantes de Albania, Christos y Demo, y uno de Cefalonia, Gerasimosy. Estos adolescentes entrevistaron a varias investigadoras químicas en el FORTH/ICE-HT de Grecia (en castellano, Fundación para la Investigación y Tecnología/Instituto de Ingeniería Química) y presentaron su vídeo en una competición de escuelas europeas. El aprendizaje innovador que trasciende la edad, la nacionalidad y el sexo en un entorno multicultural con fuertes lazos de amistad y solidaridad es propio de una escuela como esta, cuyo sus alumnos son realmente los ganadores al trabajar duro por un futuro mejor.

Fotos: portada y última imagen en el texto, kefaloniapress.gr; patio del instituto de Argostoli en la isla griega de Cefalonia, © Mina Theofilatou y (cc) Saintfevrier/Wikimedia.