Una Europa muy crep

Artículo publicado el 3 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 3 de Febrero de 2009
Dulces, salados, con mantequilla, flameados… Cuando llega la Candelaria, en Francia, se festeja esta tradición a base de crepes. ¿Y en el resto de Europa?

No faltan en Europa alternativas al famoso crep Suzette, hecho con mantequilla fundida mezclada con azúcar y licor Gran Marnier de naranja y limón: Existen los pancakes británicos, los nalesniki polacos, la soca a la italiana, el Kaiserschmarrn vienés, la clatita de los Cárpatos, los Pfannkuchen teutones y blinis rusos, el pandekager a la Carlsberg o la palacsinta húngara, la filloa gallega o el marrucho de Bayona… Una multitud de recetas, pero con dos puntos en común: la levadura para darle ligereza y la harina para darle consistencia. Es por ello la harina la reina de la fiesta y la que da todo el sentido a la fiesta del Crep de Candelaria (Fête du crêpe de la Chandeleur en francés, una tradición que se celebra el día 2 de febrero donde las familias se reúnen para comer crepes): en su origen, era el símbolo del calendario solar, y comerlo 40 días después de Navidad se consideraba un ofrecimiento a los dioses que protegerían así las cosechas de trigo de los pueblos celtas. ¡Que poético!

Ilustración: MoniaEn general, los europeos optan más por la harina de trigo que permite elaborar crepes dulces. Pero otras harinas pueden participar también en la composición de diferentes tipos de crepes: harina de guisantes en Italia, sarracín (trigo negro) en Francia, de maíz para hacer la pasta más ligera… Otra técnica interesante: conservar la levadura en cerveza. Sus pequeñas bacterias consumen el azúcar de la preparación y producen el dióxido de carbono que dota a los crepes de mayor ligereza. Es por ello que es importante no ser demasiado goloso, y dejar reposar bien la pasta un cierto tiempo. Cuanto más se agite, más convendrá dejarla reposar. Si vuestra impaciencia os puede, otra posibilidad es templar la leche, ello activará la levadura sin necesidad de esperar tanto.

Otros elementos que por toda Europa difieren entre los crepes son el diámetro (entre 15 y 20 centímetros los polacas, y entre 20 y 25 los pancakes ingleses y los blinis rusos) y el grosor, que oscila desde algunos milímetros en Gran Bretaña a otros más gruesos, como los pasteles al huevo alemanes. El clafoutis, que no es otra cosa que un crep enrollado con frutas, se llama también batter en Inglaterra, aunque en Rumanía se le conoce como clatita y es uno de los postres más sugeridos en los restaurantes de dicho país.

A continuación la receta del crep versión francesa para todos los públicos. ¡Cocine todos los que pueda!

Receta para seis golosos:

- 250 gramos de harina de trigo

- ½ litro de leche

- 3 huevos

- Una pizca de sal y un poco de aceite

Batir todo vigorosamente en una ensaladera grande. Añadir un chorro de cerveza rubia y fría. Dejar reposar un buen rato. En cuanto al material, se necesita una sartén que hará el apaño para los menos profesionales, con la condición de engrasar bien la base con una pala bien embadurnada en aceite de colza, por ejemplo (aunque el aceite de oliva es siempre un buen sustituto mediterráneo). Para los alumnos más aventajados, se aconseja el uso de una plancha para crepes, que permite cocinarlos con más facilidad. Para los puristas, no podemos recomendar otra cosa que no sea adquirir una magnífica Krampouz, 100% bretona, con su sistema patentado de esparcimiento de la masa uniforme sobre la placa. ¡Que aproveche!