Una joven húngara: "No me meto en política, pero tengo a Viktor Orbán en Facebook"

Artículo publicado el 29 de Abril de 2011
Artículo publicado el 29 de Abril de 2011
La nueva y controvertida Constitución, la primera creada en un iPad, fue aprobada por el Parlamento nacional el 18 de abril y firmada por el presidente el día 25 del mismo mes. Sin embargo, la juventud húngara permanece apolítica, incluso ante una nueva legislación que violaría derechos fundamentales. Cafebabel Budapest ha hablado con algunos de esos jóvenes.

El grupo de Facebook ‘Un millón de personas por la libertad de prensa’, creado en respuesta a la Ley de Medios de Hungría, anunció un acto de protesta enfocado a jóvenes menores de 35 años para el día de la votación utilizando la figura del famoso Pac-Man (Comecocos) como inspiración. La idea era que en el momento en que se adoptase la nueva Constitución, parte de los asistentes, vestidos de naranja Fidesz (el color del partido que gobierna), formaran un Pac-Man y se comieran al estado de derecho, representado por personas vestidas de blanco.

Se esperaban quinientos asistentes, pero finalmente solo acudieron 100. "Hemos visto a muchos jóvenes y tenemos muchos seguidores en Facebook", explica el organizador del acto, Róbert Fölkel. "La performance pretendía mostrar al Gobierno que incluso este grupo de edad tiene el valor para opinar y para decir que algo va mal. Fue un evento espectacular y queríamos que los vídeos y fotos diesen la vuelta al mundo". Solo uno de cada ocho jóvenes con los que cafebabel.com Budapest habló había acudido a la manifestación. Axel, de 23 años y futuro economista, explica que "de los últimos nueve o diez años, es ahora cuando más siento que quiero salir a la calle y dar mi opinión sobre la dirección errónea en la que vamos". Sin embargo, no fue a la protesta.

Pregunta y (no) responderé

El Gobierno húngaro envió a cada votante una carta personal en la que pedía su opinión sobre varios artículos de la Constitución, pero aún así, seis de los ocho jóvenes entrevistados están de acuerdo en que el proceso de su creación no ha incluido el diálogo social. Axel considera la actitud del Gobierno parece decir: "hemos tomado una decisión y la vamos a imponer aunque nos mate". Eva, joven de 32 años y origene eslovaco, también tiene quejas: "Soy administrativa pero no entendía las preguntas". También lo hace Nelli, de 25: "Orbán y su gente tienen un escándalo todas las semanas. Estoy cansado de seguirlos. Me preguto qué pasará después, pero mientras no me afecte directamente, no me preocupa demasiado".

Bori, 26 años: "Creo que es una pseudopolítica hecha con prisas y que solo transmite el deseo del Gobierno de entrar en los libros de historia"

En general, la gente joven se alegra de tener una nueva Constitución. Klári, 24 años, se mantiene apartada de la política pero es amiga de Viktor Orbán en Facebook. "Me alegro de que finalmente pase algo en este país. Hungría sale por fin en las noticias. No sé qué pensarán de nosotros exactamente otros países pero al menos somos el tema de conversación". Por otro lado, David, 27 años y politólogo, cree que "da la sensación de que es una constitución otorgada, como la que nos dieron los Habsburgo en 1849 después del fracaso de la Revolución húngara. Parece que las buenas relaciones públicas por parte del Gobierno, junto con una oposición blandengue, quizás den lugar a una Constitución que podría haber sido el dulce sueño de algunos adictos al poder ansiosos de dejar su huella en la historia. Aunque todo esto podría, y debería, haber sido un verdadero triunfo de todo el país." Bori (26), periodista, cree que la metáfora de la huella es muy apropiada. "En primer lugar, sigue habiendo una crisis y no deberíamos ocuparnos de la Constitución ahora. Por eso creo que es una pseudopolítica hecha con prisas y que solo transmite el deseo del Gobierno de entrar en los libros de historia".

¡Dios bendiga a los húngaros!

Rita, trabajadora de una agencia de comunicación y estudiante de traducción, no ha leído la Constitución porque "la verdad es que no la encontré en Internet". Ella es una de los siete millones que debió tirar la carta a la basura (solo 900.000 de los ocho millones la respondieron), eligiendo esperar para votar en el referéndum. Los detalles que más le preocupan de la Constitución solo aparecían en foros húngaros como la sección de lingüística de la Academia Húngara de Ciencias. La terminología legal, por ejemplo, puede llevar a una mala interpretación porque los signos de puntuación están mal colocados en el texto, debido a la sintaxis característica de la jerga legal. Así, la cita del himno nacional húngaro no estaba expresada entre comillas, por lo que cuando dice 'Dios, bendice a los húngaros', puede verse como una exigencia legal. 

Rita explica además que en la primera traducción de la Constitución se habían omitido fragmentos que podrían suscitar preguntas en la UE. Por ejemplo, no se tradujo el artículo sobre la posible cadena perpetua, y tampoco el llamado 'Preámbulo del Credo Nacional', que declara a Hungría un estado cristiano. Esta es la parte que más exaspera a Eva. Rita añade: “La nueva constitución húngara comienza alterando la historia. En Hungría viven cien mil judíos, aquí está la mayor comunidad judía de Europa Centro-Oriental”. Organizaciones como Amnistía Internacional siguen expresando sus miedos sobre si la Constitución cumplirá o no con los derechos fundamentales europeos. Entrará en vigor en 2012.

Foto portada: (cc) y daweiding/ Flickr