Una justicia europea para las víctimas en Chechenia

Artículo publicado el 29 de Mayo de 2006
Artículo publicado el 29 de Mayo de 2006

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Este verano, la Corte Europea de Derechos Humanos decidirá sobre los primeros casos de desapariciones en Chechenia, operando quizás un importante cambio en la terrible situación de los Derechos Humanos en ese país.

“Mátalo, maldita sea, esa es la orden. Llévalo allá y dispárale” Fatima Bazorkina atendía el telediario de la noche cuando vio a un general ruso dar esa orden. El general estaba ordenando la ejecución de un joven recién detenido por las fuerzas rusas. Fatima reconoció al joven, era su hijo. No ha escuchado nada de él después de haberlo visto en la televisión aquél día.

Crímenes contra la humanidad

El caso de Fatima no es el único. Los graves abusos a los Derechos Humanos se han vuelto un asunto cotidiano en Chechenia desde el comienzo de la llamada segunda guerra chechena, en 1999.

Tras una serie de explosiones en Rusia y una breve incursión por parte de separatistas chechenios en Daguestán, una república vecina de Chechenia, en 1999, las fuerzas federales rusas lanzaron una campaña militar para restablecer su control sobre el territorio chechenio; un territorio que ha disfrutado de una independencia significativa desde la firma del acuerdo de paz que marcó el fin de la primera guerra chechenia en 1996. Aun así, desde entonces, la campaña militar se manchó por un generalizado abuso a los Derechos Humanos.

Las desapariciones son un problema grave en Chechenia. Deforma regular, ciertos civiles son sacados de sus casas en mitad de la noche por hombres uniformados y con pasamontañas. A veces, esos detenidos reaparecen en centros de detención; en otras ocasiones son encontrados en fosas comunes, y varios desaparecen sin dejar rastro. De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos “Memorial”, una de las más respetadas organizaciones pro Derechos Humanos en Rusia, entre tres mil y cinco mil personas han desaparecido desde 1999. Human Rights Watch concluyó que estas desapariciones sistemáticas constituyen un crimen contra la humanidad.

La gran mayoría de las desapariciones fueron llevadas a cabo por agentes gubernamentales, y los fiscales locales y federales son renuentes a investigar formalmente estos casos. En el caso de Fatima, pronto se estableció que el general que ordenó la orden de ejecución fue el General Baranov. De cualquier forma, no se dieron pasos significativos en la investigación antes de que las autoridades rusas supieran que Fatima interpuso una solicitud en la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH).

La Corte de la esperanza

Para muchas víctimas, la única esperanza de obtener justicia es apelando a la CEDH. La Corte ha tenido jurisdicción sobre las violaciones a los Derechos Humanos cometidas en Rusia desde 1998, cuando la Duma, la cámara baja del parlamento ruso, ratificó la Convención Europea de Derechos Humanos.

De los miles de casos enviados a la CEDH desde Rusia –más que de cualquier otro país miembro de la Convención- sólo 200 se relacionan con graves abusos a los Derechos Humanos en Chechenia. Existen varias razones para que tan pocos casos emerjan sobre una de las mayores crisis de Derechos Humanos en Europa. Presentar una solicitud ante la Corte es peligroso y varios postulantes padecen acoso y amenazas. Algunos incluso han desaparecido de la misma manera que sus familiares. Los chechenios carecen de conocimientos acerca de la Corte y lo que ésta les puede ofrecer. Para aquéllos que están interesados, el prolongado proceso que se requiere para presentar un caso puede ser desalentador. La Corte tarda de cuatro a siete años en fallar sentencia.

Impacto potencial

Hasta ahora, la Corte ha deliberado juicios en sólo seis casos sobre Chechenia, limitados a la tortura, el uso de fuerza innecesaria y la muerte de civiles durante operaciones militares. En todos los casos, las autoridades rusas fueron declaradas responsables de la muerte de los parientes de los postulantes, ordenándoseles pagar una compensación.

La Corte Europea tiene el potencial de ofrecer más que una compensación para las víctimas. Una vez que la Corte dictamina que un gobierno ha violado la CEDH, ese gobierno está obligado a emprender medidas para prevenir que dichas violaciones ocurran de nuevo. El comité de ministros del Consejo de Europa es el órgano responsable de desarrollar y supervisar la implementación de estas medidas.

Con base a estos primeros casos, Rusia necesita implementar medidas que sean efectivas para poner fin a las flagrantes violaciones a los Derechos Humanos en Chechenia. Cada Estado miembro del Consejo de Europa tiene la responsabilidad de asegurar que las medidas adoptadas sean efectivas y se implementen adecuadamente. Como sea, los Estados miembro no deben confinar esta discusión al comité de ministros, sino traer el asunto a colación de otras reuniones bilaterales y multilaterales.

A Rusia le interesa la Corte Europea y el Consejo de Europa. La “Stichting Russian Justice Initiative” ha reseñado que las autoridades rusas investigan un caso con mayor eficacia cuando se enteran que la víctima ha presentado una solicitud ante la Corte. Las demandas unánimes por parte de Estados miembro de la Unión Europea, con base en las decisiones tomadas por la CEDH, serán entonces tomadas con seriedad por las autoridades rusas, y tienen el potencial de tener un impacto real en la situación que viven los Derechos Humanos en Chechenia.

¿Por fin justicia?

Fatima ha pasado los últimos seis años escribiendo cientos de cartas a las autoridades rusas. Ha viajado por toda Chechenia, y ha buscado dolorosamente a su hijo en las fosas comunes, entre cientos de cuerpos de otros desaparecidos.

A pesar de que el General Baranov fue visto ordenando una ejecución sumaria por televisión, fue condecorado como “Héroe de Rusia”, y ahora está al mando de todas las fuerzas rusas en la región que comprende Chechenia. Este verano, la Corte Europea entregará su veredicto sobre el caso de Fatima en contra de Rusia.