Una marea baila en Sevilla al ritmo del amor que canta Leonard Cohen

Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2009
Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2009
El mes de la danza trae a Sevilla una coreografía callejera con mucha, mucha gente, de la mano del coreógrafo malagueño Manuel Cañadas.

Acaban de dar las nueve de la noche en la estación de tren de Santa Justa, en Sevilla. La gente camina de un lado a otro. En la cafetería no hay ni más ni menos gente de lo habitual, la mayoría de las tiendas dentro del recinto ya está con las luces apagadas. Alguien anuncia por megafonía la salida inminente del próximo tren, nada hace prever lo que dentro de unos instantes va a suceder.Apenas dan las nueve y dos minutos cuando una voz lejana que canta hace que seis personas bailan al compás. Las miradas de los transeúntes inquieren, la gente se detiene, todo el mundo quiere saber en qué va a terminar, qué va a pasar después. Por unos minutos el tiempo se congela y ya nadie piensa en qué vendrá, sólo bailan sonrientes.

Empieza a sonar , retumba en toda la estación, es imposible que ninguna de las personas que merodean cerca no se hayan percatado de que algo grande está ocurriendo. Alrededor de unas quinientas personas se arremolinan, casi la mitad está moviéndose al ritmo de la música de Leonard Cohen. “¡Esto es una marea de baile!”, dice alguien.

Dance me to the end of love

Minutos después, cuando la canción termina, los rostros cómplices de los bailarines de Manuel Cañadas, el coreógrafo que ha montado "Conexión danza", un tinglado tan hermoso como éste en una estación como ésta, se muestran satisfechos. "Todo ha salido genial, los viajeros se llevan un regalo-sorpresa de un grupo enorme de gente que ama la danza y quiere compartirla en espacios públicos", comenta uno de los participantes. Con esta filosofía nació la idea de hacer en Sevilla lo que ya se ha hecho en otras ciudades del mundo.

Lo que nació en un anuncio publicitario ya se ha convertido en un movimiento mundial, 'la marea que baila'. Elena Moreno, Macarena Mendoza, Pipu Franco o Javier Jiménez García son algunos de los alumnos del Conservatorio Superior de Danza que le han guardado el secreto al coreógrafo malagueño Manuel Cañadas hasta el día de la celebración, un lunes o un martes en que celebrar la humanidad.