¿Una Milán diferente? Un insólito paseo zen

Artículo publicado el 28 de Julio de 2010
Artículo publicado el 28 de Julio de 2010
A partir de un inesperado recorrido “meditativo” en compañía del maestro Tetsugen, fundador del Monasterio Il Cerchio (El Círculo), he descubierto que la ciudad lombarda también tiene un alma liviana y poética. Me encuentro, en medio del caos urbanita, con rincones y lugares en los que relajar la mente y respirar

El Jardín Botánico de Brera

En el interior del Palazzo Brera, en pleno centro de Milán, el maestro zen Tetsugen me acompaña a entrar en un entorno de cuento de hadas cuya existencia ignoraba. Es el histórico Jardín Botánico de Brera, un extraordinario museo al aire libre con árboles procedentes de diferentes partes del mundo y donde se puede disfrutar de los miles de bulbos que florecen en primavera. Entre los elementos arquitectónicos que nos hablan de su antigua historia, como los macizos de flores dispuestos en su forma original restaurada, Tetsugen me señala un majestuoso árbol al cual no se puede negar una reverencia de respeto y agradecimiento por el hecho de estar todavía allí. “Una pizca de Japón en Milán, enmarcada por el arte”, así es como Tetsugen describe el ginkgo biloba, planta oriental que es una de las más antiguas de la tierra. La sombra del gran ginkgo es un lugar ideal para conocer la naturaleza y dedicar una profunda reflexión a las variedades que nos rodean, no solo entre plantas y arbustos, sino también entre seres humanos. La entrada al jardín es gratuita.

El Naviglio Grande

Increíblemente zen... ¿será por la luz del amanecer?

En el zen no solo se medita sentado sobre un zafu, el tradicional cojín redondo. Cada actividad cotidiana, desde los trabajos manuales hasta un simple paseo, pueden ser momentos adecuados para la refexión. Se llama kinhin, la meditación en movimiento, y Tetsugen nos enseña cómo poner en práctica esta actividad también en Milán, en el carril bici número 13 del canal Naviglio Grande: “Pedalear lentamente a lo largo de más de 20 kilómetros junto a un cauce de agua que fluye apaciblemente”. Es un trayecto apto para ir en bicicleta, asfaltado casi en su totalidad, que permite descubrir sugestivos rincones poco transitados, desde las puertas de la ciudad hasta la Provincia Occidental, los pequeños pueblos de la periferia milanesa. Desde San Cristóbal hasta Gaggiano y de Abbiategrasso a Robecco, el carril bici recorre el itinerario por el cual en el siglo XV se transportaron las gabarras con el mármol destinado a construir el Duomo. Una meditación en bicicleta sobre el pasado, tanto el de la historia como el de nuestra vida.

Los jardines públicos Indro Montanelli

Chi ha detto che qui è impossibile meditare?En la zona de Porta Venezia, los jardines públicos de Indro Montanelli, construidos a finales del siglo XVIII siguiendo la tradición francesa y dedicados en 2002 a este conocido periodista, fueron el primer parque de Milán destinado al ocio público. Su superficie de 172.000 metros cuadrados alberga numerosas especies de árboles, diferentes familias de patos y otras aves en el estanque y también algunos edificios significativos como el Museo Cívico de Historia Natural. Tetsugen nos explica que este parque es un emplazamiento ideal para meditar. ¿La mejor hora para hacerlo? Cuando abre sus puertas, a las 6:30 de la mañan. “La hora perfecta para meditar sobre el paso del silencio al convulso ajetreo de la mente de la ciudad”.

Santa Maria Annunciata in Chiesa Rossa

Donde el arte “induce al satori”, dice Tetsugen. El satori en el zen es el momento de la iluminación, cuando se alcanza el estado de Buddha. En esta iglesia, la vuelta de la nave principal está iluminada por dos hileras de lámparas azules. Parece el firmamento infinito. También el transepto está iluminado, con luces rojas, así como el ábside hemisférico detrás del altar, que refleja una luz amarilla dorada. Sugestiones luminosas que llevan la rúbrica de uno de los grandes arquitectos de la luz, Dan Flavin (Nueva York, 1993-1996). Uno de los protagonistas del Minimal Art, Flavin concluyó esta instalación permanente dos días antes de su muerte, en 1996. El párroco Don Luigi Greco le llamó para que resaltara la arquitectura con tubos fluorescentes e inundara de luz y de color este lugar sagrado. Visitar esta iglesia, la Chiesa Rossa, la iglesia roja, es una experiencia que va más allá de lo cotidiano. Es un viaje que se adentra en el elemento menos físico del mundo material: la luz, la energía pura.

Enso-Ji: un monasterio zen en la ciudad

Un paseo meditativo en pleno centroNuestro paseo “meditativo” con Tetsugen se cierra, en un círculo perfecto, con la visita al monasterio zen urbano Enso-Ji (llamado 'El Círculo', precisamente), fundado por el maestro en el año 1998. Está ubicado en el jardín de la parte interior de un edificio cercano a Rómulo, a quien protege del caos de la vida cotidiana de Milán; se convierte así en un lugar perfecto para retirarse al silencio de las prácticas zen.Ya sea sentados sencillamente meditando, a través de la leve presión del zen shiatsu, dando sorbos a una taza de zen o “entrado” en un koan (el enigma que el maestro plantea al alumno para comprobar sus avances), se verán que, como dijo el poeta Ogiwara Seisensui, “luciérnagas desde la jaula una a una se transmutarán en estrellas”.

Fotografía: principal © wadem/flickr; Nahuel [Bossanostra]/flickr; ialla/flickr