Una mirada detrás del velo

Artículo publicado el 8 de Diciembre de 2003
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Artículo publicado el 8 de Diciembre de 2003

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Las niñas musulmanas de Italia, Bélgica, Holanda, Reino Unido y Suiza, acuden a clase felizmente con velo. ¿Por qué Francia es diferente?

La cultura europea como la conocemos actualmente, está basada en un espíritu seglar demócrata que Francia ha intentado personificar durante dos siglos. Esas mujeres musulmanas que llevan velo contra la actitud general, constituyen un signo claro de que un grupo minoritario rechaza la superioridad del liberalismo europeo.

La tradición anticlerical de la Ilustración ha convertido el secularismo en una especie de fe republicana, cuya filosofía central fue expresada por el Conde de Clermont Tonnerre durante la revolución: Debemos renunciar a todo lo que proponen los judíos como nación, e imitarlos como personas. Es en esta faz donde la presente controversia con los velos islámicos debe ser vista: las leyes nacionales asientan la no discriminación religiosa en instituciones oficiales como las escuelas, el Estado o los estudiantes.

Otros países europeos encuentran incomprensible este fanatismo francés. Las niñas musulmanas de Italia, Bélgica, Holanda, Reino Unido y Suiza, acuden a clase felizmente con velo. Esta posición de Francia encuentra un mínimo respaldo oficial en cualquier sitio de Europa: la política de la UE reconoce la diversidad, y las libertades garantizadas por el ECHR parecen respaldar la Agenda de la Diversidad. ¿Qué ocurre en Francia?

Para los musulmanes franceses, el repentino interés republicano por los velos es una simple hipocresía. Durante años, las Cortes han permitido a las monjas cristianas llevar ostentosas cruces y velos, y casquetes a los judíos. En las colonias de Argelia y El Magreb, las leyes francesas no tenían problema en autorizar el uso del velo en las mujeres musulmanas, incluso para el DNI; de modo que, ¿por qué lo consideran inconcebible ahora?

¿Exclusión social y creciente rechazo?

Muchos hablan sobre la incomodidad creada por los inmigrantes de mala clase durante los últimos 50 años. Los árabes que los franceses encontraron en Argelia, habitan el sofisticado, urbano y francófono mundo de Algiers y los pueblos costeros. Pero todavía una significante proporción del 8% de la población inmigrante de la Francia metropolitana proviene de partes pobres, rurales e insofisticadas del África musulmana. La visión de las vestiduras tradicionales en el transporte público muestra que la verdadera integración está todavía muy lejos. El Gobierno ha desestimado de muy mala forma la cantidad de esfuerzo que llevará conseguirla. Los árabes franceses permanecen relativamente pobres, desempleados, sin estudios y socialmente excluidos. ¿Es una sorpresa que la juventud descontenta, habiendo tratado y fallado en conseguir conectar con la cultura francesa, vuelva a caer en su propia identidad religiosa?

Este proceso está compuesto por los acontecimientos en el Mundo Árabe, en particular la caída del 11 de Septiembre. Los musulmanes del mundo buscan más y más en su fe como escape a la triste realidad de su día a día. El imperialismo occidental en Irak, reguladores corruptos en Oriente medio, la falta de libertad de expresión y la caída del desarrollo económico... todo ello significa que la mezquita es el único lugar donde la gente puede encontrar su dignidad. Los musulmanes europeos no son inmunes a las frustraciones de Oriente Medio y la vigilancia religiosa está aumentando a bordo. El hiyab es merecidamente el símbolo más obvio del resurgir de la piedad religiosa.

Reacción anti-occidental

En último caso, este problema no va a prosperar. En opinión de los musulmanes, volviendo la vista a 1500 años de civilización, tolerancia y aprendizaje, no ven a Occidente como un perfecto ejemplo, singularizando en los tanques, McDonalds y la polución como peculiares inventos occidentales. La mayor parte de los musulmanes están orgullosos de su espiritualidad y estabilidad familiar, mientras Hollywood presenta una autosuficiencia sin restricciones y ruptura social como alternativas. De hecho, la mayoría de las mujeres musulmanas acuden a las razones del Corán para defenderse (éste especifica que las esposas, las hijas y las mujeres creyentes, deben elegir las vestimentas que llevarán sobre el cuerpo, por lo que ellas deben ser conocidas y no molestadas (33:59), en un contexto donde el acoso sexual es alarmantemente común). Una de cada 8 mujeres estadounidenses sufrirá una violación o intento de violación en su vida (muchas mujeres musulmanas pueden ver en la hiyab una divina protección. He hablado con muchas mujeres que me han comentado que desde que lleván la hiyab, la cantidad de agresiones sexuales a las que hacían frente, ha disminuido considerablemente. Lejos de ser oprimidas, dicen sentirse liberadas) Una vez libres de ser evaluadas por su apariencia, son juzgadas solamente por sus palabras y acciones.

Los límites de la integración seglar

El hiyab es, quizá de una forma correcta, visto como una llave del campo de batalla, por hacer un símil. Tras esto, ¿qué nivel de integración realiza el gobierno, especialmente si no tiene una posición metafísica para reemplazar la ideología que desea destruir? El hecho del hiyab, ha creado un conflicto interno sin beneficio para el Estado. Seguramente, existe una relación entre la continua presencia del pañuelo en las televisiones, los aguijonazos de Francia a los musulmanes y el gran número de votos del Frente Nacional.

¿Es el reciente multiculturalismo, más divisivo incluso, el que fragmenta la sociedad? El tiempo lo dirá.