¿Una nueva Comisión (demasiado) neoliberal?

Artículo publicado el 27 de Septiembre de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 27 de Septiembre de 2004

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¡Aún no ha comenzado su mandato y ya es pasto de las críticas! La Comisión Barroso resulta demasiado «liberal» para algunos. Sin embargo, la izquierda está muy presente en su colegio de comisarios.

¡Anatema al liberal! El nuevo Presidente de la Comisión europea y antiguo Primer ministro portugués José Manuel Durão Barroso, se ha caracterizado en su país por la aplicación de una política económica muy liberal, así como por la adopción de una postura claramente proestadounidense en la intervención en Irak. Por ello, se teme –en especial en Francia– por el tinte ideológico de la Comisión que se dispone a presidir.

La asignación de ciertas carteras clave parece en principio darle la razón a sus detractores: el departamento de Mercado Interior y el de Competencia quedan en manos de dos personalidades que encarnaron en su país una de las políticas liberales más firmes; se trata de la holandesa Nellie Kroes (Competencia), quien ya ha levantado recelos por sus conexiones con la esfera de los negocios –algo quizás incompatible con su nueva función y que le ha forzado a comprometerse a delegar todo expediente en el que se halle implicado alguno de sus ex-patronos-, y el ultraliberal Charlie McGreevy (Mercado Interior), antiguo ministro de hacienda durante la era del «milagro» económico irlandés.

A la derecha, como en Europa

¿Será por ello la Comisión Barroso realmente más liberal que las anteriores Comisiones, y en particular que la Comisión Prodi, que entonces tomó posesión de sus funciones cuando la izquierda dominaba el panorama de la Europa de los 15? ¿Cuestionará el modelo social europeo?

La Comisión Prodi contó con 12 comisarios de izquierdas frente a 7 de derechas. Aun así, las carteras de Mercado Interior y Competencia las ostentaba un liberal holandés -Frits Bolkestein- proveniente del mismo partido liberal que Nellie Kroes, y un economista centrista, Mario Monti. Además, durante la segunda mitad del mandato de la Comisión Prodi, dos comisarios de izquierdas fueron sustituidos por políticos de centro-derecha al socaire de elecciones nacionales.

La Comisión Barroso estará en efecto más anclada a la derecha, reflejando la tendencia europea actual. Sólo contará con 7 comisarios de izquierdas sobre 25. Los demás no son todos liberales: 8 sí lo son, 5 son cristianodemócratas y 4 son conservadores. Si bien en materia económica las tres familias de derechas se hallan próximas, en materia social conservadores y cristianodemócratas coinciden poco con los liberales. La Comisión es, pues, más equilibrada de lo que parece.

Carteras principales

Habría que interesarse también en la distribución de los puestos. ¿Tan mal colocada está la izquierda? Obtiene 2 vicepresidencias sobre 5, con el alemán Günter Verheugen (Empresa e Industria) y la sueca Margot Wallström (Comunicación), esta última encargada de sustituir a Barroso en su ausencia y de representar a la Comisión en el Consejo de Asuntos Generales –el gabinete más importante dentro del Consejo de Ministros-. En caso de ser ratificada la Constitución, la izquierda obtendría una tercera vicepresidencia con el socialista español Javier Solana, futuro ministro de Asuntos Exteriores de la Unión.

Las otras 5 carteras que acapara la izquierda son: Empleo, Asuntos Sociales e igualdad de oportunidades, Energía, Presupuesto, Política regional, y Asuntos Económicos y Monetarios (que tendría que ceder Joaquín Almunia, si Solana –también español- se sumara a la Comisión). Más aún si decidimos añadir a la nómina a Peter Mandelson en Comercio. Importantes carteras para el desarrollo económico y social de la Unión.

Verheugen, Wallström y Špidla (en Empleo, Asuntos sociales e Igualdad de oportunidades) estarán cada uno al frente de una task force (Grupo especial de trabajo) que controlará el trabajo de la Comisión en temas prioritarios: competitividad – lo que otorgaría un derecho de reparo a Verheugen en cuanto a orientaciones económicas de la Comisión; Comunicación para Wallström, el «rostro» de la Comisión; e Igualdad de oportunidades para Špidla. Garantizada así la influencia de la izquierda en el seno de la Comisión.

Pecado de atlantismo

El objetivo principal declarado de la Comisión Barroso consiste en relanzar el proceso de Lisboa con vistas a convertir la UE en «la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de mantener su crecimiento mediante más y mejores empleos y una mayor cohesión social», con el reto del pleno empleo de aquí a 2010. Es un objetivo fijado en 2000 por una mayoría de gobiernos de izquierda. El proceso de Lisboa incide especialmente sobre el desarrollo del capital social de los individuos –algo compatible con el liberalismo-, constituyendo uno de los pilares de la «tercera vía». El alcance del pleno empleo, no en vano, sigue siendo una de las principales reivindicaciones de la izquierda clásica.

El problema es otro: el adjetivo «liberal» es sinónimo de alineamiento con los Estados Unidos. Es en relación a los EEUU que la actual Comisión puede modificar su práctica reciente. Ya se sospecha de McGreevy, Kroes y Mandelson de querer liquidar las industrias estratégicas europeas a favor de intereses políticos o comerciales norteamericanos. Aun así, sería prejuzgarlos demasiado y obviar que no pueden decidir por si solos.

¿La Comisión Barroso (ultra) liberal? Como institución, la Comisión, por sus ámbitos de competencia –mayores en temas como Competencia, ligados al mercado único, que en el terreno de lo social, más reciente y controlado por los Estados miembro- siempre ha proyectado una imagen liberal. El nuevo colegio de comisarios debería adoptar posiciones moderadas, pues existe –aunque frágil- un equilibrio en su seno. La Constitución tendría además que reforzar las prerrogativas de los comisarios «sociales», ampliando la base legal de la acción legal comunitaria, motivo añadido para el «sí» en caso de referendo.

Si en Chequia y Alemania ganara la derecha en las legislativas próximas, la composición y orientación de esta Comisión podría cambiar. Si Špidla y Verheugen fueran sustituidos, podría temerse una clara ruptura de equilibrios y graves consecuencias para el modelo social europeo.