¿Una oportunidad viva o viuda?

Artículo publicado el 3 de Enero de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 3 de Enero de 2005

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El mundo entero está pendiente de las elecciones presidenciales palestinas para saber si el pueblo palestino es capaz de unirse en los tiempos de crisis posteriores a la muerte del “Padre de la Nación”

Durante sus 45 años como jefe de la lucha por liberación, Yasser Arafat consiguió con bastante éxito mantener la unidad de sus pueblo, una tarea casi imposible. Muchos son los que predijeron que tras su fallecimiento la nación se desmembraría en cientos de pedacitos. Pero el consenso que se ha generado en torno a la figura de Mahmoud Abbas, el nuevo presidente de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) ha sembrado la duda (al menos hasta ahora) sobre esas predicciones (o temores).

Un socio para la Paz

Las divergencias pretéritas entre los palestinos servían como pretexto para los adversarios de la paz dentro de las cúpulas israelíes y norteamericanas que proclamaban gozosos: "¿Veis? ¡No hay nadie con quien negociar al otro lado!".

Para el pueblo palestino es de vital importancia demostrarle al mundo que efectivamente ahora sí hay alguien con quien negociar. Y dado que tanto el presidente Bush como el primer ministro israelí ya han declarado que Mahmoud Abbas es “moderado” y “pragmático” no les será difícil retomar el mendaz lema de Ehud Barak:"¡No tenemos socio!" (Con quien entablar negociaciones)

Por ello es importante que Mahmoud Abbas salga elegido, y que lo sea por abrumadora mayoría. Se le tiene que dar la oportunidad, a él y a su plantamiento de que sin ataques suicidas y sin Intifada los palestinos pueden lograr sus objetivos nacionales mínimos: un Estado en Gaza y Cisjordania, que comprenda los territorios delimitados por la Linea Verde (dejando abierta la posibilidad para pequeños intercambios de territorio), con Jerusalem como capital de los dos Estados, evacuar los asentamientos y llegar a un acuerdo para aplicar una solución práctica al problema de los refugiados.

Es posible que este sea un planteamiento ingenuo, quizás ni tan siquiera tenga posibilidades. A lo mejor son realmente los palestinos los que “no tienen socio”. Pero es vital para los palestinos -así como para el resto del planeta- poner este ingenuo planteamiento a prueba. A finales de 2005, una vez transcurrido un año, podremos sacar conclusiones. Si Mahmoud Abbas es capaz de presentar grandes logros habrá ganado; en caso contrario, es probable que la tercera Intifada esté de camino.

La retirada de Gaza

El anunciado plan de Sharon para evacuar los asentamientos judíos deja espacio para la esperanza. Su nueva coalición con el partido Laborista triangulada con el apoyo de algún que otro partido radical ortodoxo induce a pensar que su plan de repliegue debería salir adelante, y que será el pistoletazo de salida para una carrera de obstáculos. ¿Logrará el gobierno que la opinión publica acepte una retirada total de Gaza? ¿Conseguirá levantar los asentamientos sin provocar un baño de sangre? ¿Estará de acuerdo en que se reabran tanto el puerto como el aeropuerto de Gaza? ¿Podrá mantener un “corredor seguro” entre Gaza y Cisjordania (uno de los puntos principales del acuerdo de Oslo, constantemente violado por todos los gobiernos israelíes desde que se firmó)?

Los optimistas piensan que la retirada de Gaza -si finalmente se produce- generará su propia dinámica, que dejara una ventana abierta para una paz duradera. Después de que Sharon y Bush hayan demonizado a Yasser Arafat durante tanto años y explotado ese odio orquestado para sabotear cualquier paso hacia la paz, ahora esa coartada ha desaparecido junto con el líder palestino. Además, Bush querrá usar su última legislatura para lograr algo significativo, como también lo quiere el líder laborista, Simón Peres. La opinión pública mundial lo demandará. Europa se verá implicada. Sharon podría verse arrastrado por la situación que él mismo ha creado.

¿Una agenda oculta?

Se puede ser más pesimista. Es un secreto a voces que Sharon confeccionó "el plan de retirada" no sólo para librarse de responsabilidad sobre el millón y cuarto de palestinos de la franja de Gaza, sino también para poder anexionarse sigilosamente el 58% Cisjordania. ¿Renunciará a ese sueño? Ya ha pospuesto las conversaciones sobre Cisjordania hasta que se aplique su plan para Gaza, que debe estar completado a finales de 2005. En 2006 se dedicará a las elecciones israelíes y demás asuntos internos.

¿Quiénes están en lo cierto? ¿Los pesimistas o los optimistas? La verdad es que nadie puede predecir hoy qué sucederá mañana. Depende de muchos factores. Huelga decir que debemos cooperar con cualquier interlocutor palestino que sea elegido por su pueblo, elección en la que no debemos interferir. El año siguiente acabará antes de que nos demos cuenta de si en efecto hay una “oportunidad viva” o tan sólo una oportunidad viuda.