Una simbiosis entre información e inversión

Artículo publicado el 5 de Septiembre de 2011
Artículo publicado el 5 de Septiembre de 2011
“Información e inversión”, éstas son algunas de las deficiencias que ATA Andalucía (Asociación de Trabajadores Autónomos) ha detectado en un estudio presentado el pasado 26 de julio sobre las barreras de acceso a la formación de autónomos y las posibles propuestas para eliminarlas o, al menos, reducirlas.

Las principales dificultades que mencionó José Luís Perea Blanquer, Director de Formación ATA y Coordinador de ATA Andalucía son: el aumento del desempleo, la nula participación institucional en esta materia, la inadecuación oferta/demanda y la gran diferencia presupuestaria existente en fondos destinados a la formación de trabajadores autónomos y asalariados.

Perea hizo especial hincapié en el desajuste que sufren los autónomos en Andalucía con respecto a asalariados por cuenta ajena. El presupuesto destinado a la formación de un empleado es 6 veces superior a la de un autónomo, lo que significa que, a nivel estatal, se ofrece 1 plaza para cada 8 asalariados, mientras que, para los autoempleadores, se oferta 1 plaza para cada 128.

La tríada letal para el autónomo

Los ingredientes para crear el veneno perfecto contra un autónomo son los siguientes: falta de diversificación del trabajo, alta morosidad y competencia desleal. En la coyuntura en la que nos encontramos, no es necesario acudir a ningún brujo, pues el entorno sociopolítico está permitiendo la muerte de esta especie tan necesaria y en vías de extinción que son los autónomos.

Según los datos registrados en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), 58.088 trabajadores autónomos se dieron de baja a lo largo de 2010,

222.jpg Andalucía es la segunda comunidad autónoma con más trabajadores cuyos jefes son ellos mismos, unas 470.000 personas, pero necesitan una gran campaña de formación e información que parece no llegar a los interesados. La incompatibilidad de horarios, las dificultades de acceder a una formación on line y la distancia que separa al autónomo del lugar de formación son agravantes en esta desinformación.

En cuanto a la alta morosidad, cabe destacar que la deuda que acumulan entidades públicas y privadas para con los autónomos en este país es de 13.000 millones de euros, a lo que hay que sumar la competencia desleal de aquéllos pseudoemprendedores que trabajan en dinero negro. Como propuesta sobre la mesa de ATA: que las administraciones paguen e informen de su formación, que la mejoren, la adecuen a cada perfil y persiga con dureza los evasores de impuestos que hacen daño a todos.

¿Qué hacer con los que se fueron en un A3?

En crítica situación de exclusión laboral y, por ende, laboral, se encuentran los jóvenes menores de 30 años que dejaron la escuela para perseguir el A3 que fabricaba como churros la industria con pies de barro de la construcción. Se trata de personas que, ni

siquiera, acabaron la E.S.O. y a la que no se le presta especial atención, por lo que se pide desde ATA Andalucía que se elaboren cursos de formación acordes a este perfil víctima del Brick’s boom.

Clara Fajardo