UNCOOL BRITANNIA: SALVAR AL REINO UNIDO CON LA CULTURA POP

Artículo publicado el 4 de Abril de 2014
Artículo publicado el 4 de Abril de 2014

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Los Brit Awards, 24 de febrero de 1997, Londres. Las Spice Girls entran en escena. Suenan fuegos artificiales y adolescentes gritan cuando cantan Wannabe. Geri Halliwell, la Spice pelirroja, lleva un vestido con la bandera británica Union Jack (vestido demasiado corto, como a ella le gusta). Esta actuación fue un momento histórico de la cultura pop. ¿Puede Reino Unido ser tan cool como en 1997?

Aquel año fue el de la Cool Britannia, la versión pop del patriotismo durante el final del milenio. El 1 de mayo los laboristas ganaron a los tories en las elecciones por primera vez en 18 años, y Tony Blair, un joven y relativamente guapo Primer ministro, se mudó a su nueva casa en el 10 de Downing Street.

No era difícil ser más guay que John Major, el Primer ministro Tory que parecía de la Inglaterra agricultora y victoriana. La juventud, como siempre, quería una revolución. Incluso Damon Albarn y Noel Gallagher se unieron con una meta común: “Lo único que odian más que el uno al otro, es a los Tory”. La economía estaba creciendo sin interrupción desde 1993 y a la gente parecía caerle bien los banqueros de la City. Los inmigrantes se consideraban útiles y una incorporación revitalizante para la sociedad británica. Las portadas de Vanity Fair y Newsweek anunciaban la vuelta del swing que había arrasado en el Londres de los 60. Los británicos veían el mundo a través de gafas estilo Lennon otra vez.

CASI DOS DÉCADAS DESPUÉS…

Hoy en día Gran Bretaña se está aislando del mundo construyendo otro Muro de Adriano. El viento y la crisis económica se han llevado lo cool. Porque, ¿cómo puede ser guay el Primer ministro David Cameron, que sonríe torpemente a los chicos de One Direction? Lo siento, pero los conservadores no molan. Aun así, esto no es solo culpa de Cameron. La idea de la Cool Britannia estaba mal desde el principio. No solo era el eslogan de una campaña publicitaria, sino que además estaba dirigido a un electorado en particular: la clase media y trabajadora blanca de las grandes ciudades.

Pero con la amenaza de la independencia escocesa se puede tener en cuenta otro problema. Fíjate en los chicos de Blur y Oasis: el pop británico no reflejaba el mosaico cultural del Reino Unido. Blur es de Colchester, Oasis de Manchester, Pulp de Sheffield y Suede de Londres. Esto no es Gran Bretaña, esto es Inglaterra al 100 %. Solo la segunda ola de pop británico enfatizó los acentos locales. Pero Cool Caledonia (Escocia) y Cool Cymru (Gales) desacreditan la existencia de la Cool Britannia. Los ingleses la jodieron al volverse demasiado exclusivos.

Así que volvemos a la triste imagen de Gran Bretaña en el 2014 d.C., con nacionalismos crecientes, aislacionismo y eurofobia. El Reino Unido, que antes vendía la forma de ser británica, ahora quiere esconderla, y Nigel Farage no tiene mucho que ofrecer. El fantasma de la independencia escocesa atormenta al Reino Unido. ¿Pero qué pasará si los independentistas escoceses pierden el referéndum y Escocia se queda en la unión?

¿ES CAPAZ LA CULTURA POP DE UNIR A LA GENTE?

Está claro que el fútbol sí. La Union Jack se convirtió en un icono pop después de la victoria en casa de Inglaterra durante la Copa del Mundo de 1966. Y en 1990, cuando el equipo inglés llegó a la semifinal, la euforia nacional volvió a surgir y ayudó a recuperar el fútbol de las garras de los hooligan, que habían dominado los estadios de fútbol desde los 80. En la Eurocopa de 1996, donde Inglaterra fue el país anfitrión, los ciudadanos se sintieron orgullosos de vivir en su pequeña isla. No es casualidad que el desarrollo de la cultura popular se diese al mismo tiempo.

Pero hay un pequeño problema: no existe un equipo de fútbol británico y el equipo británico solo existe durante los Juegos Olímpicos. Antes de Londres 2012 surgió la idea de crear un equipo de fútbol británico, pero cuando dos jugadores de fútbol galeses, Aaron Ramsey y Gareth Bale, fueron fotografiados con la equipación propuesta, la asociación galesa les ordenó callarse.

Aun así, durante Londres 2012 volvió a surgir el espíritu Cool Britannia de los 90. Los juegos ayudaron a reconstruir la confianza nacional y fueron un gran empujón económico. Todos, incluso los tenaces nacionalistas escoceses con posters de Mel Gibson en la pared, animaron al equipo británico. En febrero David Cameron quiso volver a traer este espíritu en el discurso que pronunció en el estadio olímpico al pedir a los escoceses que no se independizasen.

¿QUO VADIS REINO UNIDO?

¿Pero hoy en día necesita alguien al Reino Unido, especialmente los escoceses? Pueden arreglárselas bastante bien con el dinero del petróleo y las energías renovables. Su resistencia no está guiada por diferencias étnicas, su “No” es una declaración política contra los odiados Tories y la política Londres-centrista. Aun así, si Escocia se separa la Reina Isabel seguirá siendo la Jefa de Estado, están dispuestos a mantener la libra y el acceso a la BBC está asegurado. ¿Pero qué pasaría si se viesen privados de sus programas favoritos? ¿Qué valor tiene la independencia si no puedes ver Sherlock y Doctor Who?

No es irónico. La cultura pop es un importante factor unificador para los jóvenes. Sus programas preferidos, la música, las películas y los me gusta de Facebook les unen más que la nacionalidad. La forma de ser británica parece más atractiva y tolerante, especialmente para los británicos de familias multiétnicas, porque la cultura pop la filtra. Cuanto más joven y diversa sea la comunidad, más se identifica como británica. Para el Reino Unido multiétnico contemporáneo esta parece una alternativa genial al nacionalismo y la eurofobia que representan los viejos blancos que llevan sandalias con calcetines.

El Reino Unido tiene dos posibilidades: o no cambia nada y el país se hunde en la apatía, o se reinventa y crea una Nueva Britannia en la que todas sus partes sean iguales. 1997 y 2014, estas dos fechas tienen algo en común. Hace 17 años una generación al completo saludó con el dedo corazón a los Tory que se iban del poder. Pensad en eso el 18 de septiembre, el día del referéndum para la independencia escocesa, porque ese día puede que los escoceses saluden de la misma forma al Reino Unido.