Unidad, derecho y libertad: ¿un "Canto a la alegría"?

Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2003
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Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2003

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14 años tras la caída del muro, Alemania aún está lejos de estar realmente reunificada. ¿Correrá el mismo destino la ampliación de la UE hacia el Este?.

¿Qué resulta si se cruza a un Ossi con un Wessi? (1) Otro arrogante más afiliado a la seguridad social. ¿Tan sólo un chiste o una expresión más de los prejuicios existentes entre Ossis y Wessis?. Incluso después de 14 años tras la caída del muro, el "muro en las cabezas" no quiere caer de una vez por todas. Si se da credibilidad a una encuesta de opinión del Instituto Forsa publicada en agosto del 2003 por encargo del canal de noticias N24, el 62% de los encuestados verían una gran diferencia entre la gente de la RFA y de la RDA. Esta sensación es compartida en mayor grado, en un 73%, por la población de Alemania del Este que por los alemanes occidentales (un 59%). ¿No deberían unirse aquellos que pertenecen realmente al mismo grupo?. ¿Por qué les parece entonces tanto a los ciudadanos de Alemania Occidental como a los del Este que antes todo era mejor?. ¿Qué razones hay para esa nostalgia por el Este? (2), ¿y se podrían sacar conclusiones a partir de la reunificación alemana y las relaciones internas alemanas sobre la futura ampliación europea hacia el Este?.

No la solución de los problemas, sino los problemas de la solución

Quizás no se le comunicó suficientemente a la gente los problemas que traería consigo la reunificación en todos los ámbitos de la vida. De repente los alemanes del Este debían arreglárselas con asuntos como el paro o la xenofobia. La ansiada libertad para viajar y posibilidades de consumo estaban teóricamente ya a mano, ¿pero quién podría sacarles provecho?. Para los alemanes occidentales el cambio también parecía ser una acumulación de gastos y preocupaciones.

Además la actitud política hacia el exterior reflejaba una postura de sabelotodo y tutelaje. ¿Es que los alemanes del Este habían vivido una ilusión de casi 40 años con la adopción del modelo occidental?. Aún hoy en día surge el sentimiento de no ser percibido como un igual. Es frustrante. Ya que no se les ha explicado bien del todo, debe preguntarse el ciudadano de a pie de Alemania del Este, cómo se puede justificar que la equiparación de los salarios entre Este y Oeste en los servicios públicos no se haya producido aún por completo en el año 2003.

Paralelos entre la reunificación y la ampliación hacia el Este

Lo que vivió y sigue viviendo Alemania a raíz de la reunificación podría servir de ayuda en la ampliación hacia el Este de Europa para tratar con más sensibilidad una parte de los problemas que esta ampliación traerá consigo, ya que por el momento parece ser éste el caso.

Sin embargo, por desgracia, el ser humano no parece aprender de sus errores.

La tan proferida exigencia de Alemania y Austria de restringir la circulación de personas -una de las cuatro libertades, que define una parte fundamental del mercado interior de la UE- por medio de un periodo de tiempo transitorio de 7 años para los nuevos estados miembros plantea ciertas cuestiones. Una de las causas para estas exigencias parece residir en el miedo a que los trabajadores del Este de Europa saturen el mercado laboral nacional en Alemania y Austria, lo que a su vez elevaría el paro en el propio país. ¿Pero es acaso este trato de segunda clase base para un proyecto común?, ¿o más bien se trata de vencer o ser vencido?. Además se puede añadir que esos siete años de transición en la ampliación hacia el Sur a principios de los años 80 estaban de sobra para España, Portugal y Grecia; la temida emigración en masa de Sur a Norte no se produjo. ¿Por qué no aprendemos del pasado?.

¿Efecto RDA en Europa?

Si los 15 siguen manteniendo esta actitud arrogante, en lugar de consagrarse a proyectos comunes como podría serlo una política social conjunta, por la cual los nuevos estados fuesen valorados y apreciados, se podría dibujar en pocos años una especie de efecto RDA a nivel europeo.

Debería servir de advertencia, y se debería reaccionar al respecto, el hecho de que según los resultados de las encuestas, el grado de acuerdo en muchos países respecto a la entrada en la UE se va reduciendo. De igual manera que se presentan las deliberaciones en los medios de comunicación, los ciudadanos de los futuros países de la UE no deberían tener la sensación de que la UE es una sociedad de segunda categoría. A esto se le añaden recuerdos aún muy recientes, heridas aún muy profundas: muchos países fueron liberados de la represión de un poder superior hace tan sólo 10 años. De la manera que se presenta actualmente la entrada a la UE, podría surgir de nuevo el miedo a la represión, esta vez por parte de Occidente.

Para convertirse en miembro de la UE, se deben reunir ciertas condiciones, como ser un país democrático y que en él haya igualdad entre los miembros de su sociedad. Si se exige y se espera esto del otro, uno mismo debe cumplir igualmente con ello, si no se pierde la credibilidad.

También Alemania se amplió en 1990 hacia el Este , tal y como la UE ahora. Sin embargo por aquel entonces la política, y una gran parte de la población de la Alemania Occidental, olvidó tratar a su compañero del Este como a un igual. Rápidamente se sacaron las calculadoras y se hicieron los cálculos de los costes de la reunificación y quién y cuándo sacaría provecho de ella. Sería cometido de la política tanto alemana como europea trabajar en la dirección correcta, para que no se repitan los mismos errores. Sólo así puede convertirse la ampliación hacia el Este en una reunificación europea.

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(1) N.T.: Términos utilizados para designar a los alemanes de la antigua RDA y RFA respectivamente. También en sentido peyorativo.

(2) N.T.: Ostalgie: Juego de palabras en alemán de Nostalgie y Ost.