Unidos por los escándalos

Artículo publicado el 27 de Junio de 2006
Artículo publicado el 27 de Junio de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Desde hace dos años, el fútbol europeo se ha visto sacudido por escándalos que han despertado sospechas entre los hinchas sobre el negocio futbolístico. Las soluciones propuestas son sólo a nivel nacional.

Todo comenzó en el Café King de Berlín. Robert Hoyzer pasaba a menudo allí su tiempo libre. A comienzos de 2005, toda Alemania se enteró de que, el por aquel entonces árbitro de la Bundesliga, de 25 años, no se conformaba sólo con café y un pedazo de tarta. En vez de eso cerró un acuerdo ilegal con el croata Ante Sapina: Sapina desembolsó grandes cantidades de dinero para que amañara el partido de la Bundesliga en el que Sapina había apostado anteriormente. Esto le proporcionó mucho dinero a Hoyzer durante un periodo corto de tiempo y supuso para la Federación de Fútbol alemana (DFB) uno de los mayores escándalos en sus 100 años de existencia.

100 años detrás de las rejas

El 17 de noviembre de 2005, Hoyzer y otros cinco implicados fueron juzgados ante la Audiencia provincial de Berlin con penas de cárcel mayor de lo que se exigía. Hoyzer y Ante Sapina pasaron dos años y medio y tres años, respectivamente, entre rejas. Esto tendría que haber cohíbido a futuros autores. Se comprobaron hasta seis amaños de Hoyzer en los partidos, como por ejemplo en el partido de Copa de la DFB entre el SC Paderborn 07 y el SV de Hamburgo en agosto de 2004, en el que ayudó a que el Paderborn lograra una victoria inesperada gracias a la expulsión del campo de un jugador. Hecho que afectaría a los resultados de todo el campeonato.

En Italia, en mayo de 2006 la asociación de fútbol italiana (FIGC) y numerosos clubes han sido pasto de las críticas. Después de la grabación de conversaciones telefónicas entre el Director General de la Juventus de Turín, Luciano Moggi, y el cargo más relevante de la FIGC, se destaparon 19 casos de amaños y sobornos. La Juventus de Turín temió el desposeimiento de su último título de campeón y un descenso de la primera a la segunda división.

Un barril sin fondo

Desde la grabación de estas declaraciones, se extendieron los casos de corrupción. El cese de la directiva de la Juventus siguió al del presentador del programa de fútbol más famoso del país, Il Processo, Aldo Biscari. Se le acusó de haberse dedicado a mejorar la imagen de la Juventus. También se prosiguieron las diligencias contra Alessandro Moggi, hijo de Luciano Moggi y jefe de la mayor Agencia futbolística italiana, GEA World. Esta Agencia obligó a los futbolistas a firmar acuerdos bajo amenaza de utilizar la fuerza. Davide Lippi, hijo del seleccionador nacional, Marcello Lippi, y antiguo trabajador de la Agencia GEA World, continúa bajo sospecha de soborno. Sin embargo, los casos de corrupción atañen no sólo a funcionarios sino también a futbolistas. Dos miembros de la selección nacional tienen citaciones para ser interrogados debido a su conexión con GEA World: el portero Gianluigi Buffon y el capitán Fabio Cannavaro.

A los italianos no les sorprende el escándalo. “La corrupción no sólo aparece en el fútbol, sino que está por todo el país en todas partes”, critica Flavia. Esta romana de 25 años es traductora-intérprete culta que asegura continuar siendo hincha de la Juventus a pesar del escándalo. A los escándalos estadounidenses los llamaron el Watergate o el Nipplegate, y ahora a los italianos se les añade sufijo –opoli. Suena bien la palabra “Calciopoli” en los medios, basándose en el escándalo de sobornos políticos de los años ochenta llamado Tangentopoli. No hay que menoscabar la opinión de Davide Rizzo, Doctor milanés de Física aérea, de que debemos ocuparnos a corto plazo de los equipos en bancarrota, de los jugadores que huyen al extranjero y de los hinchas que protagonizan disturbios en las calles. No obstante, espera que las reformas esperadas “traigan nuevos aires al fútbol italiano”.

60.000 euros y un televisor

Por el contrario, en Alemania, el escándalo hizo efecto sin ningún problema. Claro que también aquí surgen las dudas sobre el sistema que distingue al fútbol moderno. “En especial en los deportes de alto rendimiento aparece el aspecto económico entre bambalinas”, opina la estudiante de Colonia, Judith Köhler, de 26 años. “No me sorprende que por ello no esté clara la diferencia entre dinero ganado por lo legal, casi legal o ilegalmente". Robert Hoyzer se embolsó en total, gracias a sus amaños, 60.000 euros y un televisor de plasma. Sin embargo, los daños causados al fútbol alemán ascienden a millones de euros. Y la Juventus de Turín no sólo perdió la simpatía de sus hinchas, sino también un 40% de su valor en bolsa.

Los escándalos en el negocio del fútbol constituyen un problema a nivel europeo. En mayo de 2004 se destapó un caso de corrupción en la República Checa en el que estaban involucrados numerosos árbitros y funcionarios. También esta vez se amañaron los partidos a cambio de sobornos. Como resultado, la cifra de espectadores de los partidos de Liga se redujo en un promedio de 5.000 personas. En Bélgica, se dio a conocer en febrero de este año el amaño de numerosos partidos por parte de la mafia china de las apuestas, y por la que se encuentran 50 jugadores bajo sospecha.

Problema europeo, soluciones nacionales

No obstante, por ahora, sólo se han tomado medidas a nivel nacional. La Federación alemana de Fútbol se esfuerza por clarificar con rapidez el asunto, en especial considerando su papel de anfitrión de los Mundiales de Fútbol de 2006. Ahora, en Alemania se puede cambiar al árbitro incluso el mismo día en que se juega el partido. Es más, la Federación alemana de Fútbol ha prohíbido que tanto jugadores como entrenadores, funcionarios y árbitros realicen apuestas.

“Los escándalos futbolísticos como el ocurrido en Italia se escapan del ámbito de la UE”, subraya Borja García, que realiza su tesis doctoral sobre el deporte y la UE, en la universidad británica de Loughborough. Es competencia clara de las asociaciones nacionales y del gobierno, ya que hasta la fecha no hay ninguna normativa comunitaria unánime. “Cabría la posibilidad de dar a la UE un marco legal para la regulación del deporte de alto rendimiento”, afirma García. A continuación especifica: “Pero para ello falta por ahora voluntad política”.