Uniones civiles: Italia debe abrir los ojos

Artículo publicado el 21 de Enero de 2016
Artículo publicado el 21 de Enero de 2016

[OPINIÓN] El gobierno de Renzi está a punto de aprobar una ley de uniones civiles en Italia, que garantizaría también la protección a las parejas homosexuales. Pero un frente político, puede que incluso una mayoría, parece hacer oídos sordos a los signos de apertura mostrados por la sociedad. ¿Podrá la última resistencia de los católicos socavar este proyecto de ley?

El Gobierno de Matteo Renzi tiene la intención de llenar el vacío que existe en los derechos civiles para los que aman a alguien de su mismo sexo. El proyecto de ley Cirinnà –en nombre de la ponente del Partido Demócrata– no prevé la posibilidad de contraer matrimonio, pero sí reconoce legalmente las uniones civiles. Es decir, esta ley tiene la intención de dar a las parejas homosexuales los mismos derechos que a las derivadas del matrimonio. La primera discusión en el Senado se llevará a cabo el próximo 28 de enero. Pero ¿está Italia realmente preparada para iniciar este camino?

Una nueva señal

Hace unos meses ya escribí un artículo sobre este "retraso" tricolor en Italia. Irlanda se acaba de sumar a la lista de los países europeos más avanzados, después de que se haya aprobado por referéndum el reconocimiento de los matrimonios entre personas del mismo sexo, lo que supone un hito en la historia de un país predominantemente católico. El día de la aprobación, en la rue du Marché au Charbon, un eje que conduce a la zona gay de Bruselas, me encontré con hombres barbudos que estaban celebrando la noticia con faldas escocesas y lazos. Al principio, no entendía si se trataba de escoceses que estaban de fiesta en solidaridad con los irlandeses, o si eran irlandeses disfrazados de escoceses, pero parecían estar realmente encantados. Entonces me pregunté cuándo llegará el momento de celebrar lo mismo (tal vez sin la falda escocesa) para nosotros los italianos. Aquello fue en junio y la posibilidad de llegar a una solución legislativa compartida parecía aún lejana.

El pasado 26 de junio, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos legalizó los matrimonios homosexuales en 50 estados, Facebook lanzó en el momento justo la aplicación Celebrate pride. Al hacer clic en un enlace, se aplicaba un filtro a tu imagen de perfil con los colores del arco iris. Según los cálculos, cerca de 26 millones de usuarios en todo el mundo utilizaron la aplicación. La iniciativa del equipo de Facebook era maligna (y puede también ser vista como un atajo para capturar datos sensibles). En cualquier caso, creo que aquellos que optaron por hacerlo, aunque sólo fuera por unos días o por imitación, quisieron  lanzar una señal "visible" sobre los cambios que están teniendo lugar en la sociedad.

Entre los miles de italianos que incluyeron entonces los colores del arco iris en su foto de perfil había muchos de mis amigos y mis conocidos en la red: Que yo sepa, la gran mayoría no son homosexuales. Una nueva sensibilidad ha surgido en un país más bien intolerante y habituado al catolicismo conservador, más obsesionado por las opciones sexuales de los creyentes que por los pecados capitales, tales como "no robar".

La sordera de la política

Parece que la señal del cambio también se ha percibido a nivel político: El gobierno italiano parece estar listo para hacer frente a esta piedra angular en la historia de los derechos civiles, comparable a la ley de divorcio y la del aborto. Al menos, así lo ve el primer ministro italiano Matteo Renzi.

Pero no todo el mundo lo ve de esa manera, sobre todo dentro del partido de Renzi. El portal Gay.it desató la polémica al publicar los nombres y las caras de los senadores del Partido Demócrata que aparentemente se muestran contrarios al artículo 5 de la DDL Cirinnà, el apartado que prevé la adopción de un hijastro (la adopción del hijo del compañero sentimental para las parejas homosexuales, ed.). Algunos parlamentarios involucrados han denunciado esta acción y consideran que es una forma de "squadrismo" (originalmente este término se refiere a las fuerzas paramilitares que luchan mediante el uso de la violencia contra los movimientos sociales provocados por los socialistas y los comunistas después de la Primera Guerra Mundial en Italia, ed.) y se sienten amenazados por las posibles reacciones en su contra. Pensemos en cuál es la acusación. ¿Estos senadores son realmente conscientes de lo que es el "squadrismo"?

El squadrismo es lo que sufrió un hombre de 44 años el pasado octubre, golpeado por tres "matones" jóvenes por ser gay en un bar de la ciudad de Mascali, en la región siciliana de Catania. El squadrismo es la agresión a un joven de 26 años en el barrio Primavalle en Roma el septiembre pasado, acusado de ser un "puto homosexual". El squadrismo es el comportamiento del dueño de un supermercado en septiembre, que golpeó a uno de sus empleados sin contrato después de haberle insultado por ser gay. El squadrismo a veces resulta paradójico, como cuando un joven considerado como homosexual acaba pagando el precio y es violentamente golpeado por tres chicos y dos chicas en un autobús en Génova el pasado julio. "Iba maquillado", dijeron los atacantes. Yo podría considerarme afortunada porque ni siquiera me pongo rímel. O, tal vez por su lógica, al ser mujer debería de estar obligada a llevarlo. La lista de episodios reales de squadrismo es larga, dolorosa y detestable. ¿Quiénes son los que contribuyen a hacerla aún más larga?

¿Cuánto tiempo hará falta?

Después de las manifestaciones que tuvieron lugar en 2007 (en contra de un proyecto de unión civil anterior, de derechos y deberes de las personas que conviven de manera estable, que obligaron al gobierno de izquierda de Romano Prodi a retirarla, ed.) y las de 21 de junio de 2015, se anunció otro Día de la Familia, un evento dedicado a los valores de la familia tradicional. Está organizado por movimientos católicos que desfilarán el próximo 30 de enero, dos días después de la votación en el Parlamento.

Aunque esta vez no va a ser oficialmente "patrocinado" por el Vaticano del moderno Papa Francisco. Durante el año jubilar de la Misericordia, con los escándalos en las cumbres de la Curia, el aumento del número de divorcios (cada vez más rápidos) y el crecimiento demográfico dependiendo casi exclusivamente de los inmigrantes, realmente no entiendo por qué alguien quiere manifarse para oponerse a los derechos de los demás, ya sean homosexuales, mujeres que deciden abortar o parejas que se divorcian. Algo se me escapa, pero ellos siguen saliendo a las calles. Será el tiempo el encargado de reconocer los límites de su enfoque feudal hacia la vida. El 23 de enero, otras calles verán reunirse a los defensores de las uniones civiles, unidos bajo el grito #Svegliatitalia ("despierta Italia", ed.). Como suele pasar, los "herejes" de hoy son el modelo a seguir mañana.

Pero asegurémonos de que el mañana llega pronto y que esta generación tiene acceso a los mismos derechos. La ilusión del amor eterno nos deja todo el tiempo del mundo para encontrarlo. Un Estado que reconoce la legitimidad de ciertas opciones y proporciona la protección necesaria, protege a sus ciudadanos y les ofrece apoyo en la lucha contra el violento y el ignorante. Porque la imagen de dos señoras mayores estadounidenses que finalmente pueden casarse después de décadas de convivencia provoca ternura, pero para los fotógrafos de boda todas estas arrugas son difíciles de eliminar. Incluso con el photoshop.