Universidad: Bolonia no se lleva bien con Hungría

Artículo publicado el 26 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 26 de Mayo de 2008
Los acuerdos para homologar los estudios universitarios a nivel europeo cumplen diez años. Llegaron a Hungría en 2006. Estudiantes y profesores húngaros describen las dificultades de adaptación al nuevo sistema.

La mayoría de estudiantes húngaros lloran la pérdida de su sistema universitario. "El antiguo sistema no estaba considerado como uno de los mejores por nada”, comenta una estudiante. Hasta 2005, los estudiantes húngaros pasaban cuatro años en la escuela secundaria, de 5 a 6 en la universidad para obtener una licenciatura o 3 ó 4 para una diplomatura. El Proceso de Bolonia, que tiene como objetivo establecer las bases del Espacio Europeo de Educación Superior para el año 2010, en ejecución en 46 países, rebajó el nivel de las pruebas de entrada a la universidad. Se decantó por un bachillerato de dos niveles tras la enseñanza secundaria. Abolió un método de cálculo de puntos que se había convertido en la pesadilla de los que terminaban la enseñanza secundaria y hacían sus exámenes en junio, pero que no recibían los resultados oficiales hasta la ‘noche de la crisis anual de la nota de corte’ (Ponthatárok Éjszakája), en julio.

Bolonia en tiempos cambiantes

Lo que intenta el proceso de Bolonia, tras los cambios establecidos en 1999, es agilizar el crecimiento económico y preservar la competitividad de la UE mediante la mejor coordinación de la educación de los trabajadores europeos. La UE estableció el Sistema de Transferencia de Créditos Europeo (ECTS) vía Erasmus, y la Carta Magna de Universidades Europeas en 1989 y 1988. Erasmus, Leonardo, Sócrates y otros programas de intercambio, impulsaban la movilidad de los jóvenes europeos a lo largo y ancho del continente.

La reducción de los años de estudio universitario comenzó en 2005, cuando ya existían algunos cursos básicos en la universidad o licenciaturas en artes y ciencias en formato reducido, aunque solo empezó a extenderse a partir del curso 2006/2007. "Es muy extraño que cinco años sean ahora comprimidos en tres", comenta Zoltán. "Tengo demasiadas asignaturas, es mucho más difícil terminar mis estudios. Los empresarios que nos contraten no sabrán qué valor tienen estos cursos reducidos en cuanto a conocimientos". Se trata de un problema habitual para los estudiantes a los que ya se han aplicado las reformas de Bolonia. Desde el primer año, los profesores les avisan de que será difícil que les contraten con solo tres años de formación.

Los criterios de selección, plazas disponibles y contenido exacto de los programas para realizar un máster, también son desconocidos por el momento. En octubre del 2007 las oficinas de información del estudiante aún no sabían qué responder: "Todavía no hemos conseguido averiguarlo, ¿Cómo vamos a saberlo? ¡No estamos preparados para los estudiantes de Bolonia!", respondían. La misma historia en todos los departamentos. La desorganización es notable. Los estudiantes de lengua, por ejemplo, se quejan sobre las pocas clases de conversación programadas y llegan a la desesperación cuando desde la universidad se les sugiere que contraten un tutor privado para mejorar su formación.

Menos licenciados, por favor

Ági está estudiando en la Universidad Corvinus de Budapest su segunda licenciatura. "Es absurdo que seamos informados sobre los horarios del quinto y sexto trimestre en la segunda mitad del cuarto”, comenta. Csaba, otro estudiante húngaro, está satisfecha con sus profesores, pero también tiene sus críticas hacia el sistema: "Estamos estudiando demasiadas disciplinas de manera intensiva, y nuestro diploma solo mencionará el nivel básico. ¿Cómo podrá un potencial jefe valorar el trabajo real que hemos hecho?”

"Hay demasiados licenciados" declaran Éva y Bálint, en referencia al gran número de estudiantes. Los profesores, que encuentran imposible impartir en tres años lo que antes daban en cinco, están de acuerdo. Bálint propone ajustar la salida de graduados con la oferta actual del mercado laboral, que, según sus compañeros estudiantes, está desiquilibrada. Por ejemplo, incrementar el número de estudiantes en las disciplinas técnicas y científicas en detrimento de aquellas de filosofía, arte, leyes, económicas y otros estudios sociales, las grandes sacrificadas.

¿Qué piensan los profesores de los licenciados del 2009? "El sistema se terminará equilibrando, siempre y cuando no se vuelvan a realizar cambios" comenta el profesor Attila Forgács. Se calcula un periodo de 2 a 3 años de adaptación, aunque otros profesores menos optimistas, aumentan la cifra hasta los 15 años. Con todo, la gran mayoría, tanto de estudiantes como de profesores, considera indispensable la mejora del sistema educacional para mantener la competitividad económica del país. No es solo el futuro el que aparenta gris para los estudiantes ‘de Bolonia’, su presente también está lleno de aventuras desagradables, y el 77% opina que el sistema de Bolonia no ha sabido adaptarse a la realidad húngara. La próxima reunión de Bolonia es en Lovaina, Bélgica, del 28 al 29 de abril de 2009.