Universidad británica: ¿el fin de los visados para estudiantes extranjeros?

Artículo publicado el 10 de Octubre de 2012
Artículo publicado el 10 de Octubre de 2012
En 2011, el Ministerio del Interior británico puso freno a la entrada de estudiantes no comunitarios para reducirlos en un 25% antes de 2015.
A finales de agosto, la Agencia Británica de Fronteras anunció que uno de los centros universitarios de Londres había perdido su derecho a conceder visados de estudios: la última medida del gobierno del Reino Unido para aminorar el número de estudiantes forasteros.

Unos 2.000 estudiantes no comunitarios que estudian en la London Metropolitan University (LMU) tienen 60 días para encontrar financiación de una institución alternativa o serán deportados. La Agencia Británica de Fronteras afirma que la asistencia de los estudiantes no está siendo controlada y que muchos de ellos no tienen derecho a vivir en Reino Unido. ¿Por qué no controlar los futuros visados más detenidamente en vez de deportar a los estudiantes que están a mitad de curso y que se han gastado miles de euros en la matrícula? “Es uno de esos casos en los que la mano izquierda no sabe lo que está haciendo la derecha”, cuenta un graduado estadounidense de laUniversidad de Edimburgo.

En abril, el programa que permitía a los titulados internacionales de las universidades del Reino Unido permanecer en el país durante un año antes de volver a casa —e incluso pedir un permiso de trabajo— fue también cancelado. El Parlamento se apresuró a presentar discretamente estos cambios en los procesos de obtención de visados con el fin de evitar la oportunidad de contestación. Los frecuentes cambios en las leyes de permisos de estudios están trastocando a los estudiantes, obligándoles a pasar horas tratando con la burocracia en vez de centrarse en sus exámenes y trabajos. Estas modificaciones también impiden que las leyes sean efectivas, dando lugar a la confusión y la atrofia del sistema.

Como si se tratase de un desmadre durante el recreo, la política de expedición de visados para estudiantes parece estar perdiendo el sentido.

Si el Gobierno quiere reducir el número de estudiantes extranjeros en el país, debería proporcionar una subvención adecuada a las universidades. Muchas de ellas han vuelto a aceptar un incremento en el número de alumnos no comunitarios para compensar un déficit de financiación: las tasas pagadas por estudiantes de fuera de la Unión Europea son considerablemente más altas. Asimismo, también debería hacer frente al rumor que los tabloides están extendiendo, pues aseguran que los extranjeros están anegando los beneficios del sistema.

“Tenemos el caso de estudiantes británicos altamente cualificados que se están yendo fuera a trabajar y a estudiar. Los que poseen una educación inferior son los que se quedan aquí. Los que quieren realmente quedarse están siendo obligados a marcharse”, añade este joven estadounidense. Muchos de esos titulados aportan a la economía británica unos cincomil millones de libras al año en un país cuya población está envejeciendo. La ironía es que los que han optado por quedarse después de graduarse tienen la intención de añadir su contribución a la sociedad del Reino Unido, siendo estos a menudo mucho más entusiastas que el propio ciudadano medio británico.

Imágenes: portada, (cc) devastar/Flickr; texto, (cc) Whiskeygonebad/Flickr.