Universidad de verano en Debrecen: Cuando el estudio vence a la playa

Artículo publicado el 5 de Agosto de 2010
Artículo publicado el 5 de Agosto de 2010

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Podría dedicarme a dormitar sobre la fina arena de la playa, con una revista de chicas a mis pies y mi espalda tostándose bajo el sol. Pero en su lugar hay un libro de gramática húngara en mi habitación compartida con otros dos estudiantes que, como yo, han decidido sacrificar su mes de julio para mejorar su húngaro.
¿Pero por qué he decidido yo apuntarme a una universidad de verano de lengua magiar en Debrecen?

Ocasión además de beberse las tradiciones localesCuarto mosquito aplastado bajo la ducha, segunda botella de termeszetes asvanyviz (“agua mineral”) consumida en menos de tres horas, cuarto día en el campus de Debrecen, la segunda ciudad más importante de Hungría. Este año he dicho no a la playa para dedicarme a engullir listas de vocabulario y tablas de conjugación de húngaro a pleno sol, hasta que llegue el inevitable dolor de cabeza vespertino. ¡Lo peor de todo es que no soy la única! Somos cerca de 150 estudiantes, llegados de medio centenar de países distintos, los que hemos venido a sacrificar de 2 a 4 semanas de nuestras preciadas vacaciones por las exóticas sonoridades de la lengua húngara.

¿Quiénes son esos chalados que estudian en verano?

¿Hay razones para regocijarse?Dos terceras partes de los valerosos estudiantes estivales reciben una beca que cubre todos los gastos in situ (incluidas las clases). ¡Un all included en salsa magiar! El alojamiento se dispone en una ciudad universitaria del campus de Debrecen, en habitaciones triples. A esto hay que añadir el comedor universitario, lugar de socialización por excelencia y prolongación gastronómica de nuestro baño lingüístico. Anna y Judit, mis compañeras de aventura, son absolutamente encantadoras. A mi derecha, Anna, joven italiana de 23 años, habla inglés y alemán con fluidez. Ella descubrió el húngaro a través de un intercambio escolar en Budapest, tras el que decidió inscribirse en la Universidad de Padua para continuar aprendiendo el idioma. A mi izquierda, Judit, mi otra compañera, nacida en Serbia de padres húngaros pero criada en Vancouver (Canadá). Es la segunda vez que participa en la debreceni nyari egyetem, un encuentro que le permite mantener el contacto con una lengua que raramente puede practicar en otro lugar. Historias como la suya constituyen el grueso de este alegre batallón estudiantil.

El húngaro no sirve para (casi) nada...

Pero, ojo, uno no se adentra en la Hungría profunda para nada. Pocos son aquellos que se ponen a estudiar húngaro (lengua no indoeuropea excepcionalmente compleja) por razones profesionales. La inversión sería difícilmente rentable, sobre todo cuando el país atraviesa una dura crisis económica. Thibault, estudiante de Derecho en Oxford, asegura sin embargo que el húngaro podría serle útil en el futuro, ya que planea trabajar en un gran despacho europeo de abogados. Mi compañero de clase británico se maneja tan bien con la declinación de los sufijos magiares como con las completivas francesas: en los bancos de esta universidad estival, los pequeños genios de las lenguas se encuentran por doquier.

Mi caso no sorprende a nadie. Periodista políglota, no una soy novata en las universidades de verano, las cuales considero una magnífica oportunidad para aprender nuevos idiomas. Mi encuentro con la lengua de Esterházy fue un poco casual; hace dos años, cuando comencé a escribir guías de viaje sobre Budapest y Hungría para una editorial francesa. Después, el húngaro comenzó a perseguirme hasta el punto de querer venir a instalarme en Budapest en septiembre. Amablemente, Hungría me ha otorgado una beca simbólica para venir a estudiar durante un año la lengua y la cultura del país. A pesar de los elogios de los locales y de mis amplios conocimientos en materia de palinka (un fuerte licor tradicional), me encuentro aún lejos del bilingüismo. Markéta, una estudiante checa, confirma que “para aquel que no domina todas las sutilezas, es difícil utilizar el húngaro en un contexto profesional”. Su predilección por el húngaro es sobre todo de tipo sentimental, ya que su novio es húngaro.

La deuxième plus grande ville de Hongrie après Budapest

...Lo que lo convierte en inestimable

De este modo, llegamos a la razón principal por la que yo pensaba que la gente aprendía esta lengua aglutinante: las historias de amor. Sin embargo, en contra de lo esperado, los fanáticos de las lenguas superan ampliamente a aquellos que la estudian por amor. Vincent, profesor de matemáticas en Québec y entrado en la cuarentena, ha decidido poner rumbo hacia el húngaro, nueva terra incognita: “He aprendido el húngaro por mi cuenta, domino bien el idioma escrito pero tengo muy pocas ocasiones de hablarlo. Por eso me he inscrito aquí. El húngaro tiene para mí una lógica implacable." Otros estudiantes europeos han escogido el húngaro en sus universidades respectivas un poco por casualidad, “porque una lengua siempre es útil”, porque Hungría reparte un cierto número de becas... Y porque, después de todo, “¿por qué no?”, como comentan los numerosos polacos aquí presentes, ilustrando el dicho de que “los polacos y los húngaros son hermanos en la lanza y en la bebida."

Estudiar más para salir más

Le programme de l'université d'été est prévu 24h/24Para quien lo quiera creer, escuela de verano no rima en absoluto con vacaciones arruinadas. En Debrecen, aunque los cursos son de una eficacia indudable (4 horas diarias excepto el fin de semana), todo está pensado para que podamos olvidar nuestras duras sesiones matutinas: cursos de danzas folclóricas, goulash party, concursos, excursiones de fin de semana y otros entretenimientos con sabor local. Como bien lo resume uno de mis compatriotas: “También eliges venir a una universidad de verano para conocer buena gente y salir de fiesta." ¡Verídico! Algunos no dudan en salir cada noche hasta la madrugada, lo que hace que levantarse por las mañanas sea una ardua tarea.

Otros lugares para zambullirse en la lengua húngara: El Instituto Balassi, La Universidad de Pecs y la Universidad de Szeged.

Fotos: Portada ©gávin/Flickr; todas las fotos del artículo: ©Hélène Bienvenu