Usureros

Artículo publicado el 5 de Septiembre de 2007
Artículo publicado el 5 de Septiembre de 2007

Shylock, prototipo para Shakespeare del usurero, pidió a su deudor y eterno rival, Antonio, medio kilo de su propia carne como aval. Quería poseer el corazón de Antonio, si éste no era capaz de devolverle el dinero a su debido tiempo. Un “perro cortacuellos”, así es como sería calificado en el texto al establecerse las ominosas cláusulas del contrato, si bien ya era conocido entre los mercaderes de Venecia por sus elevadísimos intereses al préstamo.

Alemanes e ingleses están de acuerdo: el que para un bien apreciado exige un precio elevado es un Halsabschneider, o cut-throat (“corta cuellos”). Los franceses comparan a los usureros con tiburones, requin de la finance ("tiburón de las finanzas"), y los italianos lo denominan cravattaio, el que hace las corbatas -y las aprieta demasiado, suponemos-.

Al hecho de inflar los precios en exceso, los alemanes le dicen sauteuer, los austríacos sündteuer y la expresión francesa es prix exorbitant, lo que significa que ese precio se encuentra “fuera de órbita”. "Caro como la cólera" (To jest drogie jak cholera), se quejan por su parte los polacos, que están de acuerdo con los húngaros: “caro como el veneno", dicen (méregdrága). En Inglaterra es usurero es un "vendedor de timos" o timador (rip off merchant), que deriva del término coloquial to rip ("birlar").

De nuevo, volvemos al Shylock de Shakespeare. Al final, le “pegó un petardo” a Antonio (übers Ohr hauen), como dirían los alemanes. Los franceses prefieren decir que "enharinó” al mercader (rouler dans la farine), lo mismo que nosotros le “tomaríamos el pelo” o nos lo “llevaríamos al huerto”.