Vampiros locos: más amor, menos sexo

Artículo publicado el 29 de Octubre de 2010
Artículo publicado el 29 de Octubre de 2010
Urban horror, supernatural teen drama, new gothic… Sea cual sea el nombre que queramos dar a este microcosmos literario y cinematográfico, una cosa es cierta: muchos jóvenes de entre 13 y 28 años, entre vampiros y licántropos, se sienten más cómodos aquí que en el mundo real.
Desde la saga Crepúsculo a las series de televisión que salieron de ella, el paso es pequeño: un joven guapo y tenebroso, una chica fascinante, pura e inmaculada... Pero finalmente: nada de sexo, o por lo menos no la primera noche.

Si llegáis a preguntar a un autor cómo hacer para obtener un escenario eficaz, os responderá: tomad un personaje, haced que se enamore locamente y tardad todo lo posible en hacerle conseguir su objeto de deseo, poniendo por delante obstáculos que superar. No hay nada más fácil ni eficaz. Los defensores del coitus interruptus lo saben bien. Al final, para completar la receta, añadid una atmósfera sobrenatural y cocinarlo a fuego lento, libro tras libro, película tras película, folletín tras folletín... Y tendréis urban horror, el género literario que, a partir de Crepúsculo, de Stephenie Meyer, no sólo ha llenado los bolsillos de las editoriales y de los grandes productores americanos; también está monopolizando el imaginario de jóvenes en todo el mundo.

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Entre realidad y ficción

Sí, porque las pasiones, todos lo sabemos, a veces son difíciles de controlar. Y la frontera entre realidad y ficción se arriesga a ser cada vez más fina. Esto lo confirma uno de los directores de cine más famosos de Europa, Michael Haneke: “En mis películas, como por ejemplo Funny Games, intento mostrar la diferencia entre la realidad y la imagen de la realidad”, afirma durante una conferencia en el Instituto Goethe de París. “A menudo, ver la imagen de la realidad todos los días nos crea la ilusión de que ésa es la verdad, pero no siempre es así”.

La cosa es todavía más grave cuando el público es adolescente. Según María Nikolaeva, profesora en la Universidad de Cambridge y experta en literatura juvenil, “el cerebro de los adolescentes es una especie de esponja que necesita sabiduría: eso hace que para ellos sea fácil aprender, pero no tienen los instrumentos para filtrar la información”. ¿No les parece raro que, tras la salida de Crepúsculo, los primeros puestos de la clasificación británica de hombres más sexys del mundo sean para un vampiro y un licántropo? Robert Pattison (protagonista de Crepúsculo) es el número uno de la clasificación. Brad Pitt, que también fue vampiro, está fuera, y de George Clooney o Leonardo DiCaprio tampoco hay rastro. Y no parece extraño que muchos hombres y mujeres hagan lo imposible por convertirse en vampiros; así lo demuestra la nueva aplicación de iPhone “Conviértete un vampiro”, o peor: insertarse en el dentista próstesis dentales permanentes para alargar los colmillos… Tendencias del momento.

El otro lado de la vampiro-manía

Pero no sólo hay este tipo de locuras; el filón se puede utilizar también para cosas altruistas; es el caso de la editorial italiana Newton&Compton y su campaña publicitaria por Halloween en la que se llaman “Adopta un vampiro”, para intentar estimular el boca a boca para la secta de los vampiros, dice Marco Diottalevi, copyrighter e ideólogo de la campaña, declara en cafebabel.com: “Para la saga de la reina del urban fantasy, Lisa Jane Smith, hemos pensado una estrategia que podría al mismo tiempo contar la historia y ser útil a nivel social”. De hecho, los fans del libro fueron invitados a dar realmente su propia sangre por su personaje vampírico preferido. La cuestión es: ¿es posible dar la sangre por personajes que no existen y no hacerlo por personas reales? “La ficción y el libro describen universos de aspiraciones. Por el contrario, un mensaje social como la donación de sangre puede ser interesante. El éxito del mensaje social fue comunicado por primera vez a los jóvenes utilizando su propio lenguaje".

Sexo = Peligro

¿Una manifestación pura del conservadurismo norteamericano?Las asociaciones de donaciones de sangre (en este caso la Fidas) se alegran de ello, pero no son los únicos. Parece que también los padres, en otros casos inquietos por la vida sexual de sus hijos, respiran relajados. ¿Por qué? En estas películas hablamos de sexo, pero no lo hacemos. Los vampiros de Crepúsculo no son más que parientes lejanos de aquellos que aterrorizaron a generaciones enteras de lectores. La gente pasional (no sólo ellos) sabe quizás que en el libro de Meyer, mujer y mormona, más que de amor imposible, hablamos de sexo imposible. Y la serie parece una larga procastinación de la primera vez. En Crepúsculo, sexo = peligro. Así como en la serie de televisión True Blood, ser chica fácil = morir. Es difícil explicar el origen y el éxito en la América del porno suave de colegiales. Según María Nikolaeva, no es escandalizante: “No actuamos siempre de la misma manera cuando estamos delante de un texto”, dice la profesora a cafebabel.com. "Lo importante para marcar a los adolescentes es preservar el sentido de la prohibición y el riesgo”. Si en el concepto de sexo metemos el de “peligro”, también la abstinencia puede convertirse en excitante.

¿Y la calidad?

Al final, la ola de vampiros no representa una excepción para los estudiantes de literatura. María Nikolaeva: “Todas las experiencias humanas tienen una influencia en nuestra vida. Las experiencias literarias son vivencias de segunda mano que nos permiten experimentar situaciones que en otros casos no podríamos vivir, como por ejemplo conocer a un vampiro”, o tener una historia de amor con ellos. “También el hecho de que Edward Cullen (el personaje de Pattison) haya sido elegido hombre (joven) más sexy del mundo no es inexplicable: Edward representa el estereotipo perfecto de la literatura juvenil; el hecho de que sea un vampiro es un detalle superficial. Él podría ser un gángster, un pirata o cualquier cosa”. Pero lo que es sorprendente es que este personaje es “extremadamente plano, unidimensional, y que, en general, los libros de la serie sean previsibles (posiblemente una ventaja) y mal escritos (lo que no debe pasar)". Sobre este último punto todos parecen estar de acuerdo, también Stephen King, el rey del horror: “Asumo que la escritura de la señora Rowling (autora de la saga Harry Potter) es genial”, declaró a USA Weekend, “pero Meyer es realmente mala”.

Foto: (cc)joshunter/flickr; (cc)i heart him/flickr; (cc)wikimedia; Nayara - Oliveira/flickr; vídeo: YouTube