Vence Sarkozy: Francia sale del letargo

Artículo publicado el 7 de Mayo de 2007
Artículo publicado el 7 de Mayo de 2007

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“Francia regresa a Europa”, anuncia el recién elegido 6º Presidente de la V República de Francia.

En una Europa de 27 miembros, una elección nacional no debería cambiar gran cosa en su rumbo. Sin embargo, la victoria de Nicolas Sarkozy en Francia, con un 53% de los votos (el mayor porcentaje obtenido por la derecha francesa en las presidenciales), representa un punto de inflexión en la construcción europea. Las presidenciales del 6 de mayo de 2007 devuelven a Europa una Francia que, desde el 29 de mayo de 2005, se encontraba en letargo.

“Hoy Francia regresa a Europa”

El “No” contra la Constitución que los franceses habían pedido desde hacía tiempo –redactada prácticamente por el ex presidente Valéry Giscard d'Estaing– había relegado a la Francia de Chirac al un inhabitual rol de comparsa en la escena comunitaria. Una redimensión de su relevancia para un país que, junto con Alemania, era el miembro fundador más importante de la UE. Una retirada que, a la vista de estos dos últimos años, nadie ha sabido aprovechar para relanzar la construcción europea. Por ejemplo, presentando un proyecto más liberal en el plano económico. Ni la Comisión Europea, guiada por José Manuel Durão Barroso quien, desde su investidura no ha querido ser más que un “honest broker”, un honesto mediador entre Estados, como se propuso, ni la Gran Bretaña de Blair, que había logrado contener el euroescepticismo legendario de sus compatriotas. Tampoco una Alemania que apenas empieza a sacar la cabeza fuera del agua tras su onerosa reunificación con el Este.

“Hoy, Francia regresa a Europa”, ha declarado Sarkozy en su primer discurso triunfal. Hay motivos para creerle. Es posible que, ante el temor a tener un primer otoño calentito de reformas económicas internas y manifestaciones en la calle que no le resultarían de buen augurio, Sarkozy decida concentrarse de inmediato, en una jugada táctica, sobre la agenda europea. François Fillon, a quien todos dan como favorito para ser el próximo Primer Ministro de Francia, muy conocido por una impopular reforma del sistema de pensiones, ha hecho saber que el primer viaje del Presidente será a Bruselas y a Berlín. Pero no sólo esto. Sarkozy transmite una imagen de hombre decisor; para muchos partidos de derecha en Europa es un modelo, y su carisma puede zarandear a una Europa adormilada, aunque también bloqueada por la propia Francia. ¿Cuál será la política europea de Sarkozy?

1. Una Europa que proteja de los sinsabores de la mundiualización “Suplico a nuestros socios europeos no hacer oídos sordos al enfado de los pueblos europeos que no perciben a la UE como una protección, sino como el caballo de Troya de todas las amenazas que comportan las transformaciones del mundo”, declaró, recién elegido. La victoria de Sarkozy es también la victoria de una Francia que, en estas elecciones, ha desautorizado el rechazo a la globalización por parte de los extremos tanto a derecha como a izquierda, para optar por la protección inteligente contra los desmanes de la misma. ¿Ilusiorio?

2. Nada de Turquía. “Turquía no es Europa, sino Asia Menor”, comentó durante el debate televisado de la campaña que le enfrentó a la socialista Ségolène Royal el 2 de mayo –y con el que le asestó el golpe de gracia a la candidata de izquierdas-. Más claro imposible; la canciller alemana Angela Merkel –que tuvo que calmar sus ardores anti turcos para poder gobernar junto a los socialistas– se sentirá más tranquila. La decisión sobre una entrada de Turquía en la UE nunca se podrá hacer antes de los 5 años que dura el mandato presidencial de Sarkozy, pero la nueva postura francesa (en contraste con el voluntarismo chiraquiano) mina el frente filoturco compuesto por el Reino Unido y países del arco mediterráneo como Italia, España y Grecia: ya se sabe que en materia de nuevas adhesiones, las decisiones se toman por unanimidad.

3. La Constitución está muerta: viva el mini-tratado. Para Nicolas Sarkozy, el Tratado constitucional rechazado por los franceses en 2005 está muerto. Aunque en realidad, lo que está muerto para el nuevo inquilino del Palacio del Elíseo es el método que se siguió para su ratificación: el referendo. No volverá a promover otro referendo y lo que propondrá será una aprobación por vía parlamentaria de un “mini-tratado” limitado a las reglas de organización institucional de la UE, eliminando el capítulo de las políticas. La Polonia de los gemelos Kaczynski, hostil desde siempre a la Constitución, le estarán agradecidos. Lo que también queda claro es que, reduciendo a la nada el esfuerzo de compromiso realizado por la Convención presidida por Giscard d'Estaing, será difícil concluir un acuerdo mejor para la UE en la senda del federalismo. Si Sarkozy fuera capaz de lo contrario, el 6 de mayo podría considerarse también como una victoria de Europa.