VERANO EN SOFÍA: PARLAMENTo ocupado

Artículo publicado el 23 de Agosto de 2013
Artículo publicado el 23 de Agosto de 2013

En Bulgaria, las protestas sostenidas durante semanas han llegado a un punto crítico: cientos de manifestantes bloquearon el Parlamento en la noche del martes y la madrugada del miércoles, dejando atrapados dentro a más de 100 diputados, ministros y periodistas. En la capital, las manifestaciones de los búlgaros en contra del gobierno, del nepotismo y de la corrupción, se prolongan ya por semanas.

A las 22:00 hs del martes, bajo el resplandor rojizo de las farolas situadas entre la Catedral de San Alejandro Nevski y el Parlamento búlgaro, la policía presentó resistencia a un número ampliamente superior de manifestantes. Las fuerzas del orden deben abrir paso a un autobús blanco que transporta a los ministros de finanzas, economía y asuntos sociales junto a los diputados de la coalición de gobierno liderada por el socialismo.  

Con silbidos estridentes y al grito de “¡Mafia! ¡Mafia!”, se produce un ruido ensordecedor y finalmente el estallido de la tensión extrema, a través del lanzamiento de piedras al autobús y el ataque a bastonazos contra los protestantes. Cuando los vidrios del vehículo se hacen añicos, este da la vuelta y devuelve a los políticos al edificio del Parlamento, donde deberán permanecer junto a sus colegas hasta el amanecer. El diputado socialista Anton Kutev enseña a las cámaras de televisión una de las piedras arrojadas contra el autobús: “con esto se puede matar a un hombre”, dice conmocionado.

Con el bloqueo del Parlamento en la noche del día 40 y la madrugada del día 41 desde el inicio de las protestas, el movimiento conocido como DANS-With-ME ha perdido el candor de su existencia. Entretanto, ya es oficialmente el movimiento de protesta más persistente desde la caída del régimen comunista en noviembre de 1989. El catalizador de la reacción popular fue la designación escandalosa del oligarca de los medios Deljan Peevski como jefe del servicio secreto DANS el día 14 de junio de 2013. Y desde entonces, ha exigido diariamente la renuncia del gobierno liderado por el primer ministro Plamen Orescharski, con acciones pacíficas y creativas. Para muchos búlgaros, la designación del jefe del servicio secreto sintetiza un sistema político corrupto, contra el cual se dirigen también las manifestaciones. 

La determinación de quiénes son los que, a cada lado, cargan con la responsabilidad por el declive de la situación hacia estos desmanes que han dejado heridos, es aún motivo de controversia. El comité Helsinki de Bulgaria reprocha a la policía sus “agresiones en contra de manifestaciones pacíficas”; el ministro del Interior Tsvetlin Jovtschev, por el contrario, elogia la “reacción sensata de los agentes ante las agresiones de los manifestantes”. Y voceros del movimiento de protesta afirman haber visto a “agentes provocadores” arrojar piedras y construir barricadas de acera.

El núcleo de la cuestión es, empero, qué puede hacer Bulgaria para encontrar la salida a un bloqueo político cercano a cumplir ya dos meses. Para los manifestantes, la única respuesta posible es la renuncia inmediata del gabinete Orescharski. Sin embargo, el jefe de gobierno mismo descartó la capitulación de manera categórica.

Hay aún otra conjetura acerca del motivo de que las protestas, hasta ahora pacíficas, hayan degenerado en violencia: el martes, y por primera vez desde las elecciones de febrero, los diputados del expartido gobernante GERB (Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria) volvieron al trabajo parlamentario. En aquel entonces, los manifestantes, a través de protestas que duraron varios días, forzaron la renuncia del gobierno conservador de derecha del primer ministro Bojko Borissov, con motivo de los altos precios de la energía. Su partido ha boicoteado el Parlamento por semanas. “Las protestas no fueron fortuitas. Evidentemente, alguien quería la caída del gobierno y nuevas elecciones a cualquier precio, y lograrlo tan rápido como sea posible”, sostiene el líder socialista y ex-primer ministro Sergje Stanischev, imputando a la oposición como responsable. 

Por cierto, luego de las elecciones parlamentarias de mayo, GERB ha resultado la fuerza legislativa más poderosa, aunque no ha podido formar gobierno por falta de socios de coalición. Borissov declaró las elecciones ilegítimas y, luego de la designación de Peevskis como jefe de DANS, anunció el retiro de su bancada del Parlamento. Durante las semanas pasadas, numerosos políticos europeos llamaron a sus colegas búlgaros a buscar una solución de común acuerdo a la crisis política. Los nuevos acontecimientos van a dificultar aún más tal desenlace.

Artículo de Frank Stier, corresponsal de n-ost en Sofía