Verde, que te quiero verde... ¿Europa?

Artículo publicado el 3 de Junio de 2003
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 3 de Junio de 2003

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Sensibles a los argumentos de un lobby verde bien posicionado, la UE sigue politicas novedosas en el sector del medio ambiente. Pero debe a veces retroceder frente a reticencias de parte de los Estados y alianzas contra la naturaleza.

¡Podríamos dejarnos seducir fácilmente! Motivada por un puño de convencidos, la Unión Europea se compromete a desarrollar una política novedosa en el sector del medio ambiente. Siguiendo el ejemplo de una "Europea de arriba" adelantada a su tiempo (los países escandinavos, Alemania), la Comunidad europea multiplicó las directivas, imponiendo normas más y más drásticas. Las asociaciones en favor de la defensa del medio ambiente como WWF, Friends of the Earth Europe, Greenpeace o la Oficina del Medio Ambiente Europeo (Bureau Environnemental Européen), apoyan este movimiento gracias a un lobbying intenso sobre las instituciones. En la practica, no es raro que se les pida que trabajen sobre las grandes orientaciones de las políticas de medio ambiente, y luego, una vez la problemática planteada, sobre los detalles de su realización.

Inspirada por sus militantes, hace muchos años, la Comisión Europea inicio políticas novedosas, por no decir ejemplares (si se concretizan), en sectores variados: el control de las sustancias químicas, la política integrada de los productos… Así mismo, junto a estas estrategias a largo plazo, la Unión Europea supo mostrar su reactividad, desde la catástrofe industrial de Seveso en 1976 hasta el naufragio del Prestige el año pasado.

"Las botellas de la discordia"

Frente a este compromiso, ¿como puede ser posible que los OGM obtengan autorizaciones de cultivo reglamentarias en el territorio europeo, que el aire que respiramos esté todavía tan contaminado? ¿porqué algunos países se permiten ignorar totalmente las directivas europeas y las condenas del Tribunal de Justicia?

La práctica no es tan "verde" como se desearía. El medio ambiente sigue siendo el tema de debates conflictivos, y hasta de fuertes reticencias. La "Europa de abajo" (Grecia, Italia, España), y un cierto número de "centralistas blandos", como Francia o Gran Bretaña no hacen mucho. Las diferencias en termino de punto de vista y de nivel de protección y de compromiso de los Estados hacen que la búsqueda de un "nivel de protección elevado" sea difícil de realizar. Desde la fase de impulsión de las políticas de medio ambiente, a golpe de investigaciones científicas contradictorias, los Estados miembros buscan apoyar a la industria y las tecnologías locales. Algunos ejemplos famosos como "las botellas de la discordia" (discusión acerca del reciclaje de las botellas en plástico) o los potes catalíticos, enfrentaron a Francia y Alemania por ejemplo. "¿No hemos desarrollado la técnica menos contaminadora y más económica?", afirman.

Además, la posición de los Estados sobre algunos temas polémicos como los OGM o las substancias químicas parecen seguir una lógica, más económicas que democrática, ciudadana. El ejemplo del libro blanco sobre las substancias químicas deja perpleja. A la espera de pruebas sobre más de 20.000 substancias químicas, cuyos efectos sobre el ser humano y el medio ambiente se desconocen, la Comisión cedió a las presiones de la industria química y decidió retrasar la clasificación de las substancias consideradas (lo que puede llegar a la prohibición de su uso en un plazo "corto"). ¿Es esto una buena aplicación del principio de precaución?

Frente común industria – sindicato contra la naturaleza

Este ejemplo nos muestra el papel primordial que juegan los lobbies en el proceso de toma de decisiones comunitario. Se solicita a las partes en varios puntos del procedimiento de decisión, desde la elaboración de las líneas directivas de una política (consulta durante la redacción de los libros verdes, de los libros blancos). La extensión del procedimiento de codecisión para la mayoría de las cuestiones sobre el medio ambiente dio influencia a los lobbies, que redactan numerosas enmiendas que dejan sobre el escritorio de los parlamentarios que los apoyan. En este juego, las ONG y las asociaciones de consumidores disponen de una cierta ventaja en termino de antigüedad. Además, los parlamentarios "verdes" son un blanco privilegiado para sus acciones de lobbying. El sector industrial, gracias a poderosas federaciones europeas, volvió a ocupar sin embargo el campo del lobbying del medio ambiente. Y, aunque actúan demasiado a menudo en la urgencia, una vez que arranca la "maquina lobby" ya no se para –¡aunque sea para estrellarse contra la pared!- Los medios invertidos son a menudo colosales, ya sea para apoyar una acción común o para defender la posición de un sector de actividad en contra de otro. Usando el chantaje de la distorsión de competencia, los industriales se unen a las politicas en una lucha a veces poco mediatizada. Los industriales químicos, que entienden su interés, se unieron con los sindicatos de los trabajadores para hacer oposición a la Comisión. ¿Podemos prohibir substancias químicas, lo que significaría prohibir también productos indispensables para nuestra vida cotidiana y nuestros empleos? ¿Cómo no ceder a tal presión?

Por supuesto, la política del medio ambiente se cuestiona sobre problemas de viabilidad económica. Por lo menos, eso nos dicen: hay que buscar la mejor solución con el menor coste. Esta problemática confronta a industriales y Estados miembros con la Comision Europea, así como a la Direccion General del medio ambiente con la DG en el seno de la Comisión... ¿Qué elegir, pues, entre una tierra viable y sana, y un empleo para todos? Reclamar los dos parece ser una contradicción. ¡A pesar de una buena voluntad declarada, el verdadero debate todavía no se ha planteado!