Vestir de naranja por Ukrania

Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2004
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Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2004

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Aparentemente, las elecciones presidenciales de Ukrania han sido falseadas. Ha llegado el momento de que Europa muestre su apoyo al pueblo ucraniano.

¿Cómo sabemos que las elecciones ucranianas fueron falseadas? Todos los sondeos a pie de urna daban a Yuschenko –candidato de la oposición- por ganador, pero las autoridades gubernamentales han otorgado la victoria al actual Primer Ministro Yanukovich. La mayoría de los observadores independientes en la zona, de los cuales 2000 eran de la OCDE, del Consejo de Europa, del Parlamento Europeo y de otras organizaciones, han registrado anomalías durante el proceso electoral. La comisión electoral central (CEC) registró un millón y medio de certificados especiales permitiendo el voto en lugares distintos del distrito de residencia. Lo normal es que estos certificados se reserven a los hombres y mujeres de negocios fuera del país o de su ciudad de origen y su número nunca excedió de 200.000 en pasadas ocasiones. En determinadas regiones -como es el caso de Lugansk-, la participación registrada ha sido del 110%. Se habla de casos de reclusos a los que se les ha impedido el voto secreto y han sido forzados a votar por el Primer Ministro. En el Este, los interventores de Yushenko sólo han podido asistir a la votación y recuento de 19 distritos electorales de los 2.000 existentes en la región. Sobra decir que provincias como la de Lugansk se encuentran en el Este y que la base de apoyo a Yanukovich se centra en esta parte del país.

Una cuestión de prioridades

La reacción a este fraude ha surgido de inmediato. Centenares de miles de ukranianos tomaron las calles en protesta contra Yanukovich y la actitud de Kuchma, el Presidente en funciones. El Presidente ruso Putin, directamente comprometido con la campaña de Yanukovich, no tardó en felicitar a su candidato. Entretanto, la UE demostró una vez más su falta de reflejos para con los acontecimientos acaecidos al otro lado de sus propias fronteras. En cambio, tanto el Presidente norteamericano George W. Bush como su Secretario de Estado Colin Powell denunciaron con agilidad el fraude electoral y amenazaron con sancionar a Ukrania si no hay marcha atrás. Para la UE, el futuro de la cafetería de la Comisión europea parece ser más importante que el futuro de Ucrania. Los periodistas apostados el lunes para la rueda de prensa de la comisión se quedaron desconcertados cuando comprobaron que ni siquiera el Presidente de la Comisión tenía una opinión al respecto.

Todo esto sucede sabiendo que Europa tiene una responsabilidad hacia Ucrania. La UE necesita una Ucrania estable y democrática. Es la única vía para asegurar la estabilidad y la prosperidad en el conjunto de Europa oriental. Rusia sólo podrá convertirse en un Estado democrático y estable si la democracia gana en Ucrania. Pero el comportamiento europeo hacia Ucrania ha dejado siempre que desear. Entre otras cosas, siempre le ha negado la posibilidad de convertirse en un Estado miembro en el futuro. Todo un error. Ucrania es un Estado europeo. Si reuniera los criterios de Copenague, las puertas de la Unión no deberían permanecer cerradas para los vecinos del Este. El diálogo de la UE con Ucrania se comprende aún menos a la luz del debate abierto sobre Turquía. Sin negarle a Turquía la posibilidad de ser miembro de pleno derecho de la UE, pienso que Ucrania es un país más “europeo” en todos los sentidos del término.

Una nación

Regresando a los acontecimientos de esta semana, Ucrania se halla en una encrucijada. O bien se convierte en un Estado democrático cumpliendo los estándares europeos, o… se convertirá en un títere ruso, en un país dirigido desde Moscú por los líderes rusos. Existe la problemática de que Ucrania aparece dividida en dos mitades, entre quienes quieren occidentalizarse, y quienes quieren seguir bajo la férula rusa. Pero se trata de una división superficial. En efecto, Yanukovich ha ganado en el este y en el sur, mientras que Yushenko lo ha hecho en el oeste y en el centro. Pero las protestas se han extendido desde Lviv y Kiev al resto del país. Hay 100.000 manifestantes en las calles de la oriental ciudad de Kharkov, en la que Yanukovich ganó con un 70% de los sufragios. Ucrania está unida hoy por hoy y todo su pueblo pide la organización de unas elecciones libres y justas. Como me ha comentado un amigo ucraniano, “Desde el lunes sólo hay una nación ucraniana. Queremos democracia. Queremos libertad”.

Hoy, el pueblo ucraniano necesita apoyo. Sin el apoyo del resto del mundo su movimiento alberga pocas posibilidades de éxito. Por todo, es de vital importancia que sepan que estamos con ellos. Vistamos el color de Yushenko. Vistamos los colores de la libertad.