Viajar hacia el infinito: El objetivo de estos "nómadas"

Artículo publicado el 4 de Enero de 2016
Artículo publicado el 4 de Enero de 2016

Salieron de Italia el 12 de Junio de 2014 y desde entonces no han parado. Alessandro y Stefania son dos viajeros "por elección propia" y junto con su tándem han empezado un viaje con una meta: Wenzhou. "Ahora estamos en Tailandia, después de haber atravesado 16 países, haber recorrido unos 20 mil kilómetros y haber vivido en un centenar de casas, sin ser dueños de ninguna".

Ambos nacidos en 1984, Italia y, más concretamente, Prato, son aquello que pueden considerar su lugar de "procedencia". "Pero en realidad somos de origen meriodional, nacidos en las afueras, y hemos vivido durante mucho tiempo lejos de la ciudad...", dicen. Stefania es licenciada en Antropologia Cultural y escribe para una página web. Alessandro realiza trabajos manuales. Se definen como "nómadas entusiastas y viajadores empedernidos" desde la época en la que Stefania vagaba por Africa Oriental y Alessandro atravesava los Apeninos a lomos de un asno. 

Dieciocho meses atrás iniciaron su última aventura: Desde Prato -que alberga una de las chinatown más populares de Europa- a Wenzhou, en China. "Un tándem para dos, es todo el equipaje que necesitamos; viajar ligeros por las calles del mundo, nuestro propósito". El objetivo más "noble" es también el de "documentar las experiencias relacionadas con la ecologia durante nuestro recorrido y difundir este estilo de vida a través de nuestra modo de viajar". 

Llevan ya una buena parte de viaje realizado, pero Alessandro y Stefania no han llevado sus pedales de vuelta en Italia desde el 4 de Octubre de 2014: "Han sido 20 mil kilómetros.Se hace raro pensar en la posibilidad de coger un avión y realizar en pocas horas la distancia recorrida durante más de un año", dice Stefania. Es más, han decidido no parar y hoy se encuentran en alguna parte en el Sud-este asiático con destino a Nueva Zelanda.

Ninguna casa o ¿muchas "casas" diferentes?

En el útlimo año y medio, Stefania y Alessandro han vivido en un centenar de casas, sin poseer ninguna de ellas: "Por un lado nos sentimos 'sin casa' porque no tenemos alquiler que pagar o facturas. Pero también es verdad que nos sentimos en casa allá donde vamos y nos acordamos con nostalgia de todos aquellos que nos han acogido".  Para esta pareja, la idea de "casa" no es ninguna cosa en particular: "La tienda de campaña es un simple objeto donde dormimos. Al contrario 'casa' es el perfume de las sábanas o el sabor de la comida de nuestras madres", pero al mismo tiempo son los "lugares donde la gente nos ha acogido; el trozito de tierra donde plantamos la tienda durante la noche, es el cielo infinito bajo el que nos despertamos cada mañana".

La "casa" es pues la hospitalidad, reflejo de la actitud de cada pueblo frente a los extranjeros. Casi cada familia turca o iraní tiene un espacio común para acoger a los visitantes, a menudo la misma, una única estancia de la casa donde se extiende una alfombra donde sentarse a comer y donde se despliegan los colchones para dormir. En Irán "llamábamos a parientes y amigos para hacerles saber nuestro siguiente destino", nos cuenta Stefania. "En Turkmenistan Uzbekistan el espacio para los huéspedes a menudo era en el exterior, sobre una acogedora plataforma de madera. En las montañas Kirghise las tiendas de los pastores están abiertas a todos, sinónimo de supervivencia. En la frenética China, abundan los hostales, albergues, dormitorios y baños públicos, metidos dentro de habitaciones privadas; no hay una separación entre la calle y la casa, o entre el mercado y la oficina". En Laos y en Camboya, las cabañas de bambú "parecen refugios improvisados, donde la gente nunca nos ha invitado, prefieren acogernos en las aulas de las escuelas o en hamacas a la sombra de los arboles milenarios". 

"Ocurre así que las culturas que nos vamos encontrando se juntan día tras día: Cuando dejamos Irán, era casi una costumbre para nosotros agradecer con la mano sobre el corazón. En Tailandia el saludo con las manos juntas es siempre más espontáneo", explica Stefania. 

Un 2015 lejos de… "casa"

Para Stefania y Alessandro, "la cuerda elástica" que une Europa con el resto del mundo  continúa alejándose y estirándose después de este año 2015. Atravesando países, la mayoria islámicos, tras lo ocurrido con Charlie Hebdo, han conocido la otra cara del presunto choque cultural: "Éramos considerados, solo por ser europeos, portavoces del miedo islamófobo que ellos han atribuido a la sociedad occidental. Se preocupaban por hacernos conocer el único y auténtico espíritu del Islam". En China, en cambio, Europa se ha hecho pequeña y lejana: "Aquí no se sabe nada, aunque tampoco se sabe nada de Europa en aquella parte del mundo. Si no fuera por la caída del euro al cambio, no nos habríamos dado cuenta ni siquiera nosotros, de los últimos atentados en París".

La pareja italiana ha recorrido a la inversa gran parte de las rutas migratorias hacia Europa. "Nos hemos quedado sobrecogidos con la crisis siria en el Kurdistan iraní, donde la televisión transmitía contínuamente vídeos musicales de propaganda para captar a sus vecinos de Iraq, invitando a todos los compatriotas kurdos a luchar en la guerra contra Daesh", recuerda Stefania. "Viajamos con la mente abierta porque contamos con la hospitalidad de la gente, sabemos que, allá donde vayamos, nuestra casa nos espera intacta: Para un refugiado esto no ocurre y nos avergonzamos".

Una distancia sideral separa el área Schengen, a la que se han acostumbrado los europeos de estas tierras, del otro lado de las fronteras. "Los visados son seguramente el gran fastidiso que puede hacer perder tiempo y dinero a las capitales de los Stan". En un período en el cual se discute del futuro de la libre circulación, "al viajar fuera de Europa  nos damos cuenta de cómo la libertad para moverse y atravesar los confines es privilegio de unos pocos, un símbolo de bienestar y desarrollo". Un "inmenso recurso", como dicen estos dos viajeros, que Europa haría bien en compartir.

Próximo objetivo: Nueva Zelanda. ¿Y después? "Durante un año nos pararemos allí para trabajar y después continuaremos con nuestro viaje. Queremos volver a Asia para tocar también la India, Nepal y Birmania, antes de cambiar de continente. Sudamérica es otro sueño que tenemos en el cajón".

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Este artículo forma parte de la serie de historias con las cuales hemos decidido despedir el 2015 y dar la bienvenida al nuevo año. La palabra clave elegida por la redacción de cafébabel es: "Home", casa.