Viajar por nada y menos: “comparte mi coche”

Artículo publicado el 23 de Julio de 2009
Artículo publicado el 23 de Julio de 2009

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Una mirada al amplio mundo europeo de los viajes compartidos sobre cuatro ruedas

¡Qué grande y bonita es Europa desde que se eliminaron los controles fronterizos! También los que solo conocen  el Tratado de Schengen de oídas, se aprovechan de él, como mínimo una vez al año, durante sus vacaciones en Chipre o en Noruega (el que pueda).

Así de libre podría ser Europa si no hubiese dinero de por medio. ¿De qué sirven las ganas de viajar? Ni un europeo convencido podría irse de vacaciones a un país vecino si carece de los euros necesarios. Ante este problema se hallan, sobretodo, jóvenes, estudiantes y aquellos a los que aún les queda algún escalafón por subir en su carrera profesional antes de poder permitirse un fin de semana en Praga.

La idea de los coches compartidos, conocida en inglés bajo el nombre de car sharing, no es necesariamente nueva. En Alemania, por ejemplo, funciona desde hace años la Arbeitsgemeinschaft deutscher und europäischer Mitfahrzentralen e.V. (ADM); en Italia funciona la Iniziativa Car Sharing (ICS) y en Francia la Fédération du Covoiturage (FEDUCO), que a pesar de ser de reciente creación, goza de mucha popularidad.

Compartir coche sin burocracia

Sin embargo, dado que este tipo de asociaciones generalmente dificultan el acceso de los interesados mediante tasas por trámites u otras medidas reguladoras, se ha desarrollado en paralelo a este tipo de agencias, una comunidad virtual muy dinámica que ofrece posibilidades baratas y desburocratizadas de compartir viajes.

Los distintos sitios web, en su mayoría tablones de anuncios en los que aparecen ofertas y peticiones variopintas, son innumerables. Según un experimentado parisino, solo en Francia hay mas de 80 sitios especializados. Por ello, acaban siendo los sitios más conocidos, como por ejemplo: mitfahrgelegenheit.de en Alemania, www.trasportiamoci.it en Italia, www.covoiturage.fr en Francia o www.autospolujizda.cz en República Checa, los más concurridos.

seven resist / Flickr

Entre tanto, se da por supuesto que no se ofrecen únicamente trayectos en el propio país sino que incluyen viajes a lo largo de toda Europa. Las ventajas de compartir viaje son evidentes; como premio por nuestro comportamiento sostenible y nuestra aportación a la reducción de la contaminación medioambiental, obtenemos precios sustancialmente más baratos. Así, cualquiera deja en casa su coche o el tren y se apunta a compartir.

El trayecto de París a Praga durante el mes de julio, anunciado en covoirturage.fr, cuesta entre 40 y 60 Euros. El mismo viaje vía Frankfurt am Main con la SNCF o la Deutsche Bahn vale unos 106 euros. Pensando en el coste del trayecto al aeropuerto, ni siquiera un vuelo barato puede competir con estos precios. Por el contrario, el lugar de encuentro de los ocupantes de un viaje compartido se acuerda de forma individual.

Viajes y experiencias

Junto a estas ventajas económicas, se produce otro efecto colateral positivo: se acabaron las interminables y solitarias horas en la autopista. Si nos tropezamos con un compañero interesante, el viaje puede convertirse en una auténtica experiencia. ¿Quién tiene la posibilidad de viajar habitualmente con dos alemanes, un checo, una marroquí y un perro a través de toda Europa?

"Al principio no quería ir y me imaginé un sin fin de malas intenciones por parte del conductor”

Anna, una estudiante americana de intercambio en París, ha vivido esta experiencia. A pesar de su escepticismo inicial al oír la propuesta de su amiga alemana con la que quería ir a los Balcanes desde Berlín, simpatizó rápidamente con la idea. “Al principio me sentía un tanto extraña, al fin y al cabo no lo había hecho nunca. Ni tan siquiera sé si existe algo parecido en mi país. Por eso, inicialmente, no quería ir y me imaginé un sin fin de malas intenciones por parte del conductor”. Pero este resultó ser un simpático electricista que realizaba a diario la ruta entre Berlín y la Republica Checa y simplemente no tenía ganas de pasar las interminables horas solo en su furgoneta. De esta manera todos salieron ganando del trayecto: Anna aprendió algo de alemán y checo y Sonia nos habló de Marruecos. “Fue realmente fantástico. No hubiese pensado nunca que un viaje en coche pudiera ser tan interesante, ¡a pesar de que el perro no oliera especialmente bien!” 

La excusa de no tener suficiente dinero para visitar otros países europeos, hace ya tiempo que no es válida. También Anna, que entretanto vuelve a estar en América, quiere regresar pronto a Europa: “Todo está tan cerca, se puede viajar de forma tan barata. La verdad es que os envidio un poco a vosotros los europeos".