Viajeros al tren

Artículo publicado el 10 de Febrero de 2004
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Artículo publicado el 10 de Febrero de 2004

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café babel lanza Orient espresso. Ahora que el tren de la nueva Europa va a partir, tomemos un buen espresso. Un debate sin fronteras.

El domingo 1 de febrero, la Gare de l’Est estaba de fiesta. La estación más conocida de Francia, de la que partían al frente las tropas de la República para luchar contra los alemanes y a la que, tras la guerra, llegaban los vagones de fugitivos de Auschwitz, tenía un aura especial.

Próxima estación: Esperanza

En el ambiente ya no se escuchaba el ruido de las botas, sino los acentos más diversos y las palabras dichas en libertad... En la terraza de un café, en efecto, café babel había reunido sesenta personas de 15 nacionalidades diferentes para debatir acerca del futuro de la Unión Europea. En el horizonte, la ampliación a 10 nuevos países el próximo 1 de febrero. El motivo era el lanzamiento de un ciclo de 6 coffee storming, los brain storming con un cierto regusto a café, que recorrerán, de febrero a julio, las ciudades de París, Varsovia, Bruselas, Barcelona, Dublín y Berlín.

café babel ha querido que el tren de esta Unión Europea ampliada salga también de la Gare de l’Est. Un tren propiamente dicho: 25 vagones cada uno diferente del otro, primera, segunda y tercera clase a la carta, un poco lento y oscuro quizás. Hasta el último minuto los pasajeros se han peleado por los billetes, pero el final de trayecto, el revisor y el maquinista todavía no han sido definidos.

¿Adónde va Europa? La ampliación va a transformarla en un simple super mercado, en una zona de libre intercambio un poco más burocratizada que las otras, ¿o quizás todavía es posible avanzar hacia una Europa federal?

¿Quién debe conducirla? ¿El eje franco-alemán, los intereses intergubernamentales, la Comisión o el pueblo europeo? (si es que existe uno).

Lo que es seguro es que el tren de la vieja Europa, la de los fundadores, la de la Comunidad Europea del Carbon y del Acero, de los Mitterand y los Kohl, se ha parado. No sólo porque hacía falta añadir nuevos vagones: el tren llegó a su destino. La Europa de hoy es un lugar estable, pacífico.

Ahora todo puede cuestionarse. Pero una cosa es segura, al igual que el Orient Express que iba de París a Estambul pasando por Budapest y Bucarest, el espacio vital de Europa se encuentra en el Este. Y las próximas paradas se llamarán Turquía, Bulgaria, Rumanía, los Balcanes...

Si queremos que sea un viaje histórico, no nos quedemos sentados, cambiemos de vagón, descubramos el tren. Y tomemos un buen café entre checos e italianos, franceses y polacos, estonios y chipriotas. Transformemos la Europa de la burocracia en la Europa de los pueblos, de los acentos y del diálogo. Con la última rúbrica de café babel, realizada en colaboración con la asociación checa AMO y con el apoyo de la Fundación de Francia. He aquí vuestro Orient Espresso, la Europa recién hecha.