Viajes: El tranquilo cruce de Noirlac

Artículo publicado el 8 de Julio de 2009
Artículo publicado el 8 de Julio de 2009
Esta abadía cisterciense, situada en el centro de Francia y en medio de bosques, acoge caravanas y turistas europeos aficionados al arte, la arquitectura... y la música

Foto: Excentrique, festival en la región centralSentado bajo un árbol en la terraza del pequeño y acogedor albergue situado frente a la Abadía, no hace falta esperar mucho para empezar a notarlo. Todo invita a relacionarse, a convivir, incluso a aislarnos en la soledad más absoluta si ese es nuestro deseo. Nada perturba la paz reinante. La quietud inunda un lugar en el que no tienen cabida el estrés, las discusiones o los interminables atascos de las horas punta. Esos pesados vendedores de pacotilla, siempre al acecho en cuanto hay tres ruinas que visitar, o los llamativos carteles con sus estridentes mensajes ante los que los cansados turistas se arremolinan tras llegar casi arrastrándose brillan por su ausencia. Un poco más lejos, hacia el norte, en el municipio de Bruère-Allichamps al que pertenece la Abadía, un poste de origen romano indica que estamos en el centro histórico de Francia... y ¿de Europa?

“¿Vienes por aquí a menudo?”, me pregunta Laura, estudiante italiana de 20 años que cursa en París Historia del Arte y que en lugar de volver a casa ha aprovechado el verano para mejorar su francés, una lengua que “adora”. “Varias veces a la semana”, respondo. Ante su rostro de sorpresa me apresuro a explicarme, “vivo aquí al lado”. Irene, su compañera de piso franco-noruega no puede contenerse “¡Qué suerte!”. A ella le encanta París, “¡pero las grandes ciudades son un poco agotadoras!”, afirma suspirando mientras Laura observa un pequeño claro en el paisaje boscoso, en el frescor profundo que se extiende alrededor de nosotros. Bajamos pacientemente unas colinas que en otro tiempo estuvieron plagadas de lobos y bandoleros antes de que los monjes los desplazaran hacia las orillas arenosas donde hoy dormitan. Los árboles, con un contoneo espectacular casi barroco, resaltan como contrapunto a la majestuosidad de los edificios medievales de casi 900 años de antigüedad.

Encuentros musicales

Para los turistas o peregrinos novatos, la Abadía de Noirlac es un punto de parada obligada en el que relajarse y reponer fuerzas antes de reanudar el camino. Y si ello no fuera suficiente, la celebración de los Encuentros Musicales que la Abadía acoge desde hace un cuarto de siglo y que este año estrena formato durante dos largos fines de semana entre el 10 y el 20 de julio, añaden un atractivo más a esta meca de la arquitectura cisterciense.

“Vimos que había una gran cantidad de granjas y casas de huéspedes en la zona... en buen estado”

Paul Fournier, musicólogo y director de la Abadía de Noirlac, que forma parte de la red europea de centros culturales de reuniones ha confiado a Paul Nahon (creador del conjunto Ars Nova) la tarea de supervisar el programa y la organización de la música de la temporada. Música sacra y profana acompañan a obras contemporáneas como las del libanés Zad Moultaka. Para el director del festival, el objetivo es crear puentes entre estilos musicales que aparentemente no tienen relación, bajo el nombre de ‘Cruzados’ para designar este encuentro de músicas originales y mezcladas.

Bajo los arcos ojivales

Foto: Markus Wessollet

A Laura, la arquitectura, “le habla”. Ella viene de Vicenza. Y no puedo más que exclamar “Palladio!”. Es por eso que parecía tan despistada, justo ahora, cuando estamos hablando sobre el gótico. Ella lo imaginaba más oscuro y confuso. Incluso parece sorprendida de que este estilo surgiera tan tempranamente en la Historia. Le explico que los cistercienses estaban ligados al gótico primitivo, a su deseo de homenajear a Dios con la construcción de la bóveda cruzada, pero que su arquitectura también tenía una lógica económica, dado que los complejos arcos románicos suponían un coste de construcción y albañilería demasiado alto. Llegamos a la conclusión de que ambos estilos navegan en paralelo, que nada es tan estricto, y que en la arquitectura como en la música, hay que saber construir puentes.

Estas dos grandes entusiastas de la música que se proclaman ‘barrocas’, dicen sentirse atraídas por el programa cultural, reconociendo al mismo tiempo que los precios son asequibles y las fórmulas diversas. Es probable que hasta vuelvan en una o dos semanas. “Vemos que hay gran cantidad de granjas y casas de huéspedes en la zona, junto al agua... y sin arruinarse”, dice Irene.