Víctimas y agraciados por las Olimpiadas

Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2006
Revista publicada
Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2006
En Londres, los preparativos de los Juegos Olímpicos de Verano de 2012 están en pleno auge. Hay que evitar los errores de otros Juegos, pero los problemas abundan.

Mientras John Joyce se da la vuelta, extiende el brazo y señala un punto en la distancia, el bastón que tiene en la mochila oscila peligrosamente sobre su cuerpo. Este jubilado realiza excursiones guiadas a título honorífico al futuro Parque Olímpico en Newham, la zona este de Londres, aunque los Juegos de 2012 aún queden lejos.

“Al comenzar la excursión, la gente siempre piensa que verá algo”, explica el irlandés, “pero lo único en lo que se está trabajando es en el tendido del cable subterráneo”, dice, y señala los mástiles de las líneas de alta tensión, donde cuelgan los cables pesadamente. El recorrido conduce al Estadio Olímpico, hoy todavía un terreno baldío, y cruza por lo que será la zona de aparcamiento, donde aún hay fábricas. Joyce señala un edificio singular, que refleja tonalidades rojas bajo la luz de otoño. “Al otro lado se encuentra Clay’s Lane”, explica.

Mudanzas y aumentos de presupuesto

Clay’s Lane es un conjunto de casas de ladrillo rojo, enclavado sobre una colina que antes era un vertedero y rodeado de fábricas, prensas de chatarra y ahumaderos que despiden un fuerte olor a pescado. Para Ian Sandison, de 58 años, Clay’s Lane es su último refugio. Era vagabundo hasta que llegó a la comunidad en 2002. Pero Clay’s Lane tiene que ceder el paso al Recinto Olímpico. Como presidente de la comunidad, Sandison administra el traslado. El tiempo vuela, en Junio de 2007 los 450 vecinos tienen que haber desaparecido. Para más inri, en la colina de Clay’s Lane se ha encontrado torio, un elemento radioactivo. El hallazgo encarecerá las obras de las Olimpiadas, pues se tiene que limpiar el suelo. Al fin y al cabo, no se pueden organizar los Juegos sobre terreno contaminado.

Por supuesto no se quedan en la calle. La pasada primavera la Agencia de Desarrollo de Londres (LDA), responsable de la provisión de los terrenos para los Juegos, les propuso el distrito de los Docklands como solución, una zona con vistas directas al Támesis. Sin embargo, hay varios inconvenientes. “Los Docklands se encuentran a la entrada del aeropuerto City Airport”, explica Julian Cheyne, uno de los vecinos. “El precio del alquiler se multiplicaría por dos en relación a lo que pagamos ahora”, calcula Sandison.

Chocolate durante 38 años

El presupuesto original era de aproximadamente 5.500 millones de euros. Debido a un aumento de los costes, el Comité de Planificación tuvo que añadir cerca de 1,5 millones de euros a la suma inicial. Además, olvidaron añadir el IVA y ahora se sabe que el Estadio Olímpico también cuesta más dinero de lo previsto. En lugar de los 366 millones de Euros previstos en principio, costará más de 400 millones. Los Juegos Olímpicos le cuestan a cada londinense 20 libras al año. O, según el alcalde de Londres, Ken Livingstone, “una tableta de chocolate a la semana por persona durante 38 años.”

No sólo los vecinos de Clay’s Lane se manifiestan contra la planificación olímpica. Los llamados Travellers (titirimundis) viven desde hace casi 35 años en caravanas junto a Clay’s Lane y tienen que buscar un nuevo hogar. En otras zonas, los ciudadanos han emprendido iniciativas contra el traslado de canchas de baloncesto y la reforma de parques.

John Joyce se lo toma todo con calma. El recorrido cruza también por una calle sucia y llena de chatarra. “Se van a desmontar todas las fábricas, también los depósitos de allí” Joyce señala hacia el norte, a una serie de casas bajas con tejados redondos y marrones. “Allí, muy cerca de la estación de Stratford, instalarán las piscinas.”

Aprender de los errores

Stratford será la puerta de entrada al mundo olímpico. “Ask me about the 2012 Games”, se puede leer en las camisas coloradas de los voluntarios que permanecen apostados frente a la estación. John se ha asociado a los trabajadores del Olympic Delivery Authority (ODA), empresa encargada de las infraestructuras. El ex atleta mundial ha participado con Inglaterra en tres Juegos Olímpicos.

Regis es todo un profesional de los medios de comunicación y no duda en mostrarse sonriente a cada ocasión que se le ofrece. Londres también tiene que enseñar su mejor perfil cuando todo el mundo apunte su mirada hacia la ciudad. Regis quiere ayudar en esto. Estuvo presente en los Juegos de Sydney y Atenas como coordinador de jóvenes talentos. “Queremos aprender de todos los juegos y quedarnos con lo mejor. En Atenas aprendí que hay que ser puntuales.”

En Atenas se necesitaron cantidades ingentes de acero para las obras del arquitecto Calatrava. No se pudo cubrir la zona de deportes náuticos, porque la cubierta de cristal no se terminó a tiempo. Algo así no puede pasar en Londres. “2-4-1“ es la fórmula mágica. La planificación dura dos años, de 2005 a 2007, le sigue una fase de construcción de 4 años. En 2011 se tienen que probar las instalaciones.

Atenas nos enseñó algo más: Las instalaciones no se concibieron para una explotación turística posterior y poco a poco se vienen abajo. En Londres se tiene que pensar en la gestión de las instalaciones tras las Olimpiadas, tal y como se hizo en Barcelona 1992. La mejora de la infraestructura y de las posibilidades de tiempo libre a lo largo de los Juegos en Barcelona se considera todo un éxito. ODA también quiere, al igual que los españoles, despertar el interés de los londinenses del este.

Promesas vacías

”Los vecinos no se van a beneficiar en absoluto”, prevé un periodista local, que no quiere facilitar su nombre. Las promesas de 9.000 nuevas viviendas y 12.000 nuevos empleos sólo en el Parque Olímpico son demasiado ambiciosas para él, y podría tener razón. La Cámara de Comercio e Industria de Londres asume en un informe que serán sobre todo los ciudadanos de Europa del Este los que entren en acción. Están preparados para trabajar más duro por menos dinero.

El ayuntamiento de Londres ya quería renovar Clay’s Lane antes de la decisión Olímpica. “Los juegos sólo han provocado una aceleración del proceso”, afirma el periodista. Londres ya tenía antes de la adjudicación de los Juegos, la preferencia con relación a París, pues el concepto global de las obras de la ciudad convenció al Comité Olímpico.

John Joyce no espera mucho de los Juegos. “Podría sacar mucho más beneficio, si vendiera mi casa.” El precio de los terrenos ya está por las nubes. Pero Joyce está contento, quiere disfrutar de su jubilación y continuar con los paseos. Se alegra ante el 2012 y espera poder ofrecer sus recorridos durante los Juegos, del 27 de julio de 2012 hasta el 12 de agosto. Entonces, seguro que podrá enseñar mucho más.