Vídeo vigilancia: ¿libertad vs. seguridad?

Artículo publicado el 4 de Mayo de 2008
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 4 de Mayo de 2008
debateEl día 26 de abril, el equipo local de Cafébabel en Sevilla organizó un café-debate en el marco del proyecto 'Seville on the ground', en el cual cinco periodistas europeos/as viajan a una ciudad y hacen reportajes sobre ella. El tema elegido fue la video vigilancia en el centro Sevilla y el Colectivo Zemos 98 el invitado especial. Moderado por Concha Hierro, el debate duró aproximadamente 2 horas.

Las opiniones eran muchas y los posicionamientos muy distintos. Algunos entraron con una idea y salieron con otra, otros mantuvieron sus opiniones aún más fuertes y otros empezaron a pensar más sobre el asunto. Muchas cuestiones fueron propuestas, muchos argumentos fueron lanzados y muchas opiniones se confrontaron.Por un lado se evaluó la cuestión de la privacidad: ¿las cámaras restarían libertad a la ciudadanía? Muchos acreditan que la vida en la calle no sería la misma; las personas estarían más reprimidas, se sentirían vigiladas y perseguidas y no harían ciertas cosas por vergüenza o por miedo de que su imagen pudiera ser utilizada para otros fines (para esto fue citado el ejemplo: ¿Quién entraría en un sabiendo que está siendo vigilado?). Los que comparten esta opinión creen que la vida en las partes vigiladas sería mucho más monótona: las personas ya no harían más tonterías por la calle, las parejas ya no se besarían tanto y las risas serían controladas. Cosas cotidianas se transformarían en preocupación, auque hacer el tonto, besarse y reírse no sea ningún crimen.

sex shop

Por otro lado, hay quien cree que las cámaras sí pueden proporcionar más seguridad. Estos defienden que aunque no sean la solución, sí son un importante punto de partida para, por lo menos, disminuir la delincuencia en las calles. El caso de la chica agredida en el metro fue citado, justificando la importancia de las cámaras en un acontecimiento como éste. Si no fuera por las imágenes registradas, ¿cómo se reconocería al agresor? Además, los que comparten esta posición acreditan que en poco tiempo las personas se olvidarían que están siendo asistidas y que eso no influiría en la vida cotidiana de la gente. Para ellos, las cámaras son un instrumento más para intentar proteger a las personas y los que no hacen nada dmalo, no tienen porque temer la implantación de la video vigilancia. DEBATE_15_copie.jpg

Otro argumento lanzado por los que están en contra de esta práctica es el hecho de que muchas veces las cámaras están allí pero no hay nadie detrás de ellas que esté realmente observando lo que pasa por la calle. Además de eso, la reticencia tiene que ver también con quien está vigilando. ¿Quién garantizará que esta persona es de confianza y que no utilizará las imágenes para otros fines? Los defensores de esta causa dicen que no vale la pena gastar dinero en una cosa sin estar garantizada: apuestan por invertir en educación.En contra punto, los que están a favor de las cámaras defienden que gastar dinero en educación siempre es bueno, pero que eso no va a solucionar el problema. Para ellos, ésta es una cuestión mucho más profunda porque sería cambiar el sistema; es una de las soluciones pero a largo plazo. Hay que invertir en la educación y mejorar las bases, pero mientras tanto, hay que recurrir a apoyos más rápidos. Hay sitios en que la video vigilancia ayudó a poner bandidos en la cárcel en tiempo real; había gente detrás de las cámaras en continuo contacto con la policía de la calle. No acabó con la delincuencia, pero la disminuyó. La pregunta fue lanzada: ¿Por qué no intentarlo?Una cuestión polémica lanzada por uno de los participantes fue: ¿Por qué implantar cámaras en las zonas nobles de Sevilla como la C/ Sierpes y Nervión y no poner en las 3.000 viviendas donde la delincuencia es realmente alarmante? Según sus argumentos, si no ponemos las cámaras donde de verdad se necesita, no hace falta ponerlas en ningún otro lugar.Los que están de acuerdo con la implantación del sistema de vigilancia también acreditan que estos sitios necesitan más de las cámaras que otros lugares, pero que eso no impide que la instalación empiece por la zona donde están los turistas y donde es más fácil reconocer y capturar a un ladrón.Al término del debate, se puso punto y aparte sin llegar a un acuerdo. La interactividad, la discusión, las intervenciones muy bien argumentadas y el estímulo de producción de ideas fueron seguramente los puntos fuertes de la reunión; puntos que hicieron que todos los participantes pensásemos sobre un tema muy importante y no tan puesto en relieve como debería.

Gabriela Azevedo Forlin

Fotografías: Bénédicte Salzes