VIENA: BIENVENIDOS A LA UNIVERSIDAD DEL FUTURO.

Artículo publicado el 17 de Octubre de 2013
Artículo publicado el 17 de Octubre de 2013

A principios de octubre fue oficialmente inaugurado un nuevo campus de la Universidad de Economía de Viena (“Vienna Witschaftsuniversität”). Con sus seis edificios levantados sobre nueve hectáreas, hoy en día es el mayor campus en la Unión Europea, además de ser el más innovador.

A partir de ahora las experiencias vertiginosas que ofrece el Prater, un gran parque público en Viena, no se limitan con su parque de atracciones. Olvidaos de la Noria de Viena, la Casa del Terror o la famosa Torre del Prater. Nuevas emociones os esperan a la vuelta de la esquina de estas poco modernas atracciones. Señoras y señores, estáis a punto de comprender qué es lo que es vivir en el siglo XXI. 

El campus del futuro.    

Los edificios futuristas del campus, al estilo mosaico, torcidos y de múltiples colores encarnan el “internacionalismo, innovación y diversidad”. Según los responsables de la Universidad de Economía de Viena (“Witschaftsuniversität, WU”), estas tres nociones son la base de su “visión de una universidad moderna”. 

Los seis edificios del campus fueron diseñados por seis empresas de arquitectos (de seis países europeos y Japón), bajo la supervisión de la BUSarchitektur (compañía de arquitectura en Viena). Son fruto del trabajo de tales reconocidos arquitectos como el británico de origen iraquí Zaha Hadid o el japonés Hitoshi Abe. Tras cuatro años de duro trabajo y los 500 millones de euros de gastos, el nuevo campus está aquí para reemplazar los edificios del viejo, construidos en los años 70. Ya está preparado para acoger a 25.000 estudiantes y más de 1.500 empleados.   

Basta con este contínuo vaivén entre los departamentos de la facultad. Ahora no tenéis que recorrer pasillos estrechos y sombríos. Gracias al diseño amplio y espacioso del nuevo campus todos sus bares, panaderías, restaurantes y campos de deportes están al alcance de vuestra mano.  Según los arquitectos, esto favorece la comunicación, evoca el flujo de ideas y “crea un ambiente de trabajo estimulante para los investigadores”, ayudándoles a pensar de manera original y creativa. 

Es más, los estudiantes e investigadores son los que realmente son el corazón del proyecto. El guía que acompaña a los curiosos visitantes por el campus (sí, es posible inscribirse para una visita especial de este lugar) siempre cuenta cómo los arquitectos satisfacieron las necesidades de los futuros estudiantes de la universidad. “Tenemos ‘salas silenciosas’ de hormigón y vidrio para los que necesiten paz y tranquilidad para poder estudiar o trabajar. Leer libros no es suficiente si no tenéis nada de espacio para dejar a estos pensamiemtos fluir y madurar. Hemos creado esta sala especial con vista panorámica sobre el Prater con el fin de permitir a nuestros estudiantes desarrollarse mentalmente”.

Iniciar una rápida restauración.

A lo largo de su tumultuosa historia el Prater se usaba por la aristocracia como un terreno de caza. En 1873 se convirtió en el lugar de celebración de la Exposición Universal. Fue testigo de los encuentros amorosos entre los cadetes y las lavanderas. Al Prater llegaban los niños para ver sus espectáculos favoritos del teatro de títeres y reírse un poco.   

Bombardeado y parcialmente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, desde entonces se ha reconstruido y se ha convertido en el equivalente vienés del Central Park de Nueva York con su célebre parque de atracciones. Sin embargo, no es el final de la evolución. “El territorio del Prater se ve rodeado por zonas abandonadas, como, por ejemplo, el vecino barrio rojo. Construyendo un nuevo campus moderno con restaurantes, tiendas y bares, el Ayuntamiento de Viena pretende acelerar el proceso de la reconstrucción de estos districtos” , explica Adam, un economista que trabaja en la universidad. “El campus es diseñado para convertirse en una nueva cara de la Viena moderna”. 

En realidad, el diseño futurista de los edificios ya ha llamado la atención de todas las partes del mundo. Sus innovaciones estructurales, científicos y ecológicos junto con el cumplimiento con la normativa nacional e internacional de la certificación verde (según la página oficial de la universidad, “más del 50% de la energía necesaria de calefacción y refrigeración se obtendrá  a través de la geotermía”) han ganado una aprobación unánime. Todo eso puede ayudar a Viena a convertirse en una de las ciudades inteligentes (Smart Cities) del futuro.