Viena, el vals del arte urbano

Artículo publicado el 21 de Octubre de 2014
Artículo publicado el 21 de Octubre de 2014

"Viena es formal y pomposa también en el deporte". La mirada curiosa a través de la ventanilla del tren, un campo de golf en la periferia es la primera imagen que ofrece la ciudad. Pero esto ya se sabía. En la mente, la palabra Viena invoca palacios majestuosos y un pasado imperial. Mientras el tren se para en Wien Meidling, uno se pregunta si la ciudad sorprenderá con un lado joven y alternativo. 

"Con todos estos palacios históricos es difícil trabajar". Nicholas Platzer lo sabe bien. Treintañero, desde hace ocho años posee una galería de arte que se concentra en el street art que proviene de las subculturas urbanas más dispares. Entre una muestra y otra, organiza la creación de murales en Viena. "Hay mucha burocracia que recorrer para conseguir autorización", me dice bajo un mechón castaño claro, mientras arregla unos marcos. "Se necesita ver si los murales desentonan con los edificios colindantes, lo que pasa siempre con todos estos palacios históricos. Pero lo entiendo: el patrimonio se debe conservar".

Desde el otro lado del escritorio, Nathalie Halgand, copropietaria de la galería Inoperable, asiente.

Recientemente ha coescrito un libro basado en las entrevistas realizadas a diez mujeres, exponentes del arte urbano austriaco. "Algunas de ellas se sienten discriminadas", confiesa. "En un contexto dominado por los hombres, algunas veces han sido rechazadas a unirse a ellos de noche para realizar un grafiti. Demasiado peligroso para las mujeres". En septiembre, algunos de sus trabajos han sido expuestos en la galería. Algunas fotografías inmortalizan Feba con sus grafitis realizados a su espalda. Helga, en cambio, se centra en la plancha y el corpiño, quizás signos de una mujer atrapada y sumergida en construcciones sociales obsoletas.

Street art indoor: el oxímoron que no te esperas

Una hamburguesa con una aureola de santo sobresale sobre una tela. Me encuentro en otra muestra de street art indoor, en la Academia de Bellas Artes. Junto a Laura SchützenederJakob Kattner ha llevado a cabo la exposición, parte integrante del festival de Street Art & Grafiti Calle Libre. Jakob, treintañero, me cuenta que hizo un vídeo documental sobre el arte urbano en Suramérica, parte de su tesis doctoral. "He conocido muchos artistas y he decidido mostrarlos aquí en Viena, junto a artistas locales", dice entusiasmado.

La exposición, que cuenta con más de 50 trabajosdemuestra que el arte urbano se abre paso también dentro del museo, con telas o trozos de puertas encontradas por la calle, que quizá denuncian la crisis en Grecia, como la de Wake.  "A través de Calle Libre, por primera vez, la ciudad de Viena nos ha concedido un espacio a lo largo del Danubio, en el cual artistas y estudiantes podrían hacer grafitis sin realizar ninguna ilegalidad".

A este primer festival le seguirá uno anual "para demostrar que el street art no es solo sinónimo de vandalismo o ilegalidad", dice Jakob con pasión.

Para mi asombro, al arte urbano de interior se ha añadido la presencia de grafitis en ambientes más institucionales por tradición. Además de ser un instituto de investigación del grafiti, dotado de archivos, Viena tiene una página para saber dónde es legal pintar. En el MuseumsQuartier, en cambio, está el street art passage, con información, los mosaicos de Invader y los tres monos de Busk, que se encuentran por todas partes en la ciudad. Pero el sitio más underground sigue estando a lo largo del río, cubierto con muchisimos grafitis, sobretodo entre las paradas de metro de Schwedenplatz y Friedensbrücke. "Cada día paso por delante en bicicleta cuando vuelvo a casa del trabajo", me cuenta una señora rubia en el centro de información turística. Se confirma así que el fenómeno ya se ha integrado con la vida de la ciudad.

Jóvenes artistas crecen

La atmósfera es irreal. El susurro de una treintena de lápices fluyen veloces sobre los folios y asimismo las cabezas se mueven imperceptiblemente, moviendo la mirada al centro de la sala y luego de nuevo al diseño, de manera fulminante. 

En el centro está ella: la modelo de este Sketch Art Group. Cada jueves a las 19 horas, desde hace cinco años, el grupo autogestionado se encuentra en divanes y poltronas de un café vienés y durante dos horas cada uno esboza un retrato. "Cada vez cambiamos el tema y la modelo", me explica Tiana Maros, la organizadora. "La lengua que se usa es el inglés: muchos vienen de Canadá o de los Estados Unidos". Diversas procedencias, diversas motivaciones. Hay quién, como el canadiense Jade Amazon, ha estudiado arte y quiere hacer prácticas. "Yo vengo de Salzburgo, soy autodidacta y quiero conocer otros jóvenes interesados en el sketch art", nos cuenta en cambio Carina Salchegger.

Pero es la misma pasión por el sketch art lo que une a estos jóvenes, es un intercambio de consejos y amistad.

"das weisse studio haus es una organizacion sin ánimo de lucro que apoya el arte contemporáneo juvenil", me explica Alexandra Grausam, directora del centro frente a un mélange. "Entre nuestros proyectos, hospedamos a 17 artistas locales: a cada uno de ellos les damos un atelier donde poder trabajar, por lo general, 12 meses. Cada sábado se pueden visitar estos laboratorios. Gestionamos también un espacio para exposición, activo desde el 2007 y, desde el 2013, acogemos a 4 jóvenes artistas internacionales, que tienen la posibilidad de llevar a cabo un proyecto en Viena durante 3 meses y que nosotros apoyamos económicamente". Entre los internacionales, está Rah, un realizador de cine canadiense que entrevistará miembros de la comunidad LGBT de Viena, inmortalizando sus experiencias. 

Acaba de llegar pero "es ya una atmósfera juvenil y estimulante, me siento muy motivada", dice. Junto a ella sobre el diván de studio haus, Juliana Herrero confirma: "Frente a un desembolso tan grande hecho por atelier, la oportunidad de networking y de intercambio con otros jóvenes artistas es impagable". Por otra parte, "es bonito tener una relación tan estrecha con la escena de artes juveniles y hacerla útil para la ciudad de Viena", me dice entusiasmada Katharina Brandl, coordinadora del projecto. 

Está bien, me habéis convencido. Viena vs prejuicios de Viena: 1-0.

ESTE ARTÍCULO FORMA PARTE DE NUESTRO CONJUNTO DE REPORTAJES “EUTOPIA: TIME TO VOTE”. EN COLABORACIÓN CON LA FUNDACIÓN HIPPOCRÈNE, LA COMISIÓN EUROPEA, EL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE FRANCIA  Y LA FUNDACIÓN EVENS.