Viena: los jóvenes austríacos se inclinan hacia la derecha

Artículo publicado el 30 de Octubre de 2014
Artículo publicado el 30 de Octubre de 2014

En los últimos tiempos, los austriacos obligados a competir por sus trabajos con los inmigrantes, han empezado a apoyar a organizaciones nacionalistas y conservadoras cada vez más radicales.

En la lluviosa y gris tarde del 27 de septiembre unas 40 personas se pasean por una Wallesteinplatz prácticamente vacía, en el barrio vienés de Brigittenau. Un puñado de gente husmea entre los puestecillos que venden viejas novelas policiacas y otras curiosidades. Uno de los puestos vende cerveza,  bebidas calientes y tartas caseras. A lo lejos, alguien canta y toca la guitarra. 

Sorprende el poco bullicio creado por el Blaues Fest, una fiesta familiar organizada por una rama administrativa local del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ). Según el profesor Reinhard Heinisch de la  Universidad de Salzburgo, el FPÖ podría lograr el 30-33% de los votos de los ciudadanos austriacos. Sin embargo, a pesar de su sólida base formada por 40.000 miembros, un mercadillo/rastro apolítico que se lleva a cabo el mismo día en la calle Neubaugasse consigue atraer más visitantes que el Blaues Fest.

El regreso

La primera vez que se oyó hablar del FPÖ fue en los años 80, al convertirse el carismático Jörg Haider en su líder. Gracias a él y a un acertado cóctel de populismo y de retórica derechista, el FPÖ consiguió su mayor victoria, accediendo al gobierno en 1999. Este hecho causó una indignación sin precedentes en otros países y la Unión Europea impuso sanciones a Austria. Esto hizo patente el éxito del FPÖ, pero fue también el principio de la crisis. La organización ganó en popularidad criticando al poder, se había convertido en parte de él. De repente, surgieron las tensiones, pero todo terminó en 2005 cuando Haider y otros políticos, que luchaban por mantenerse en el poder, craron la Alianza para el Futuro de Austria (BZÖ, en sus siglas en alemán) y el FPÖ se convirtió en el partido de la oposición.

Quince años despuésel  Partido de la Libertad de Austria vuelve a vivir su época dorada. Según el profesor Heinisch, especialista en política de derechas en Austria, su popularidad se debe a que los partidos mayoritarios no son tan hábiles como el FPÖ a la hora de lidiar con problemas como la identidad y la inmigración extranjera, así como con el sentimiento de ser controlados por decisiones tomadas fuera del país. "A parte de los Verdes, que dirigen su discurso a élites urbanas con estudios, el FPÖ es el único partido político que se esfuerza especialmente en llegar a los jóvenes. El resto de partidos se concentra en sus votantes de siempre, que envejecen cada vez más. Los Socialdemócratas concentran sus esfuerzos en los pensionistas y los Conservadores en la población rural, en los funcionarios, católicos y agricultores", explica. El Partido de la Libertad obtiene sus votos mayormente de los jóvenes. En las últimas elecciones municipales, el FPÖ fue el partido más votado entre la población situada entre los 16 y los 29 años de edad.  El grueso de los votos proviene de hombres con bajo nivel de estudios, de clase trabajadora, estudiantes de ciclos técnicos y profesionales. Básicamente, ciudadanos que compiten directamente con los inmigrantes por sus trabajos, oyendo hablar sobre lo fácil que era antes encontrar un trabajo y sobre cómo antes todo era mejor.  El votante modelo del FPÖ se identifica perfectamente con el dirigente del partido -Heinz Christian Strache- dentista y el presidente más joven de uno de los grandes partidos políticos en Austria. 

Austria, para los austríacos

Para llegar a su audiencia más joven, el líder del FPÖ grabó una canción hip-hop, con más de un millón de visualizaciones en Youtube. 

Alexander Schierhuber, el líder de los estudiantes del FPÖ, la Ring Freiheitlicher Studenten (RFS) y asistente de la eurodiputada Barbara Kappel, explica que "los jóvenes quieren recuperar sus raíces. No les gusta la política actual, que se ocupa demasiado a los inmigrantes, y no lo suficiente de los austríacos de pura cepa”. Asegura que los jóvenes simpatizan con el FPÖ porque se sienten amenazados por la inmigración, por los problemas del mercado laboral y por el aumento de la tasa de delincuencia. Un ejemplo de decisión política que ellos no aprueban es la reciente decisión de convertir uno de los edificios del barrio Erdberg de Viena en un asilo temporal para refugiados sirios, en vez de convertirlo en una residencia universitaria. 

El FPÖ no es la única organización conservadora que está viendo aumentar su popularidad entre los jóvenes austríacos. La derecha austriaca ha sido relacionada tradicionalmente con el apoyo a las hermandades estudiantiles alemanas de extrema derecha, hermandades masculinas, que dejaron de tener influencia cuando Jörg Haider asumió el liderazgo del FPÖ. Sin embargo, poco a poco han ido cobrando importancia, sobretodo desde que Strache se convirtió en líder del Partido de la Liertad. Oficialmente las hermandades son independientes, pero el profesor Heinisch asegura que Strache depende en gran medida de ellos para definir la estructura del partido en Viena. 

Viena, mayo de 2014. Manifestación del Movimiento Identitario Austríaco | Alexander Markovics

Uno de los movimientos políticos más jóvenes y más mediáticos es la facción austriaca del Movimiento Identitario.  Fundado en Viena en 2012, actualmente cuenta con 100 socios y otros tantos simpatizantes. Su gran logro es luchar contra la inmigración musulmana.  Ellos no se definen como movimiento de derechas, sino como un simple movimiento ciudadano de base. "No somos ni de derechas ni de izquierdas, no apoyamos a ningún partido en el Parlamento. Ellos, sobretodo la izquierda, no pueden resolver problemas como la inmigración, las tensiones étnicas, la globalización y el liberalismo", declara Alexander Markovics, el líder del Movimiento Identitario Austríaco (IBÖ).

Problemas y oportunidades

La extrema derecha se estudia más a fondo en Austria que en cualquier otro país europeo. La razón es su bagaje histórico. En otros países, son los partidos de izquierdas o los grupos de presión/think-tank los que analizan organizaciones similares, pero en Austria, estas se estudian y examinan en el Centro de Documentación de la Resistencia Austríaca (DÖW), una fundación que también estudia el Holocausto y el neonazismo.  Cualquiera puede borrar su pasado turbio fácilmente. Los primeros líderes del FPÖ en la posguerra fueron nazis, pero lo mismo ocurre con otros de los grandes partidos en Austria. Cuando le pregunto a Schierhuber sobre su predecesor, Norbert Burger, el líder del movimiento juvenil en los años 70, a quien el DÖW describe como un terrorista neonazi, me responde: "Aquellos eran otros tiempos. Norbert Burger no era un terrorista, luchó por la libertad del Tirol del Sur”. El profesor Anton Pelinka de la Universidad Central Europea de Budapest asegura que solo en Austria hay varios miles de neonazis. "Hay ultras neonazis en el FPÖ (o al menos en sus círculos), pero en realidad solo constituyen un pequeño número de votantes. El problema no es que el FPÖ atraiga a muchos neonazis, sino que el vago posicionamiento del FPÖ en relación al nazismo, no disuade a muchos jóvenes –sobretodo hombres- de votarles", añade. Algunos partidos políticos intentan anticiparse a los ataques. Por ejemplo, el IBÖ asegura en su página web que las acusaciones contra ellos por ser nazis son infundadas.

"El FPÖ se ha moderado en los últimos años ya que sus líderes saben que a la larga los austriacos no apoyarán un partido abiertamente contrvertido y radical a la hora de formar gobierno.  Y este es su logro. No se puede comparar con el húngaro Jobbik ni con el griego Golden Dawn", afirma el profesor Heinisch. Pero, ¿pueden ganar las elecciones? ¿Pueden tener un éxito equiparable al del Frente Nacional en Francia o al del UKIP en Reino Unido? Bueno, el profesor Heinisch piensa que todo depende de los otros grandes partidos, que ayudan a la oposición con su política pusilánime y estancada. A sus ojos, en comparación con Haider, Strache tiene menos talento para la política, lo que dificulta que consiga un éxito como el de 1999. "Lo partidos políticos en Austria son más antiguos que el país mismo. Austria fue creada dos veces, en 1918 y en 1945. Además, están muy acostumbrados a estar en el poder y son muy reticentes a realizar cambios fundamentales, pero que son necesarios. Tal vez el día que se enfrenten a la perspectiva de una abrumadora derrota, buscarán nuevos líderes y presentarán nuevas ideas para recuperar el apoyo perdido. De momento, el daño a los partidos mayoritarios no ha sido suficientemente grande. Por ejemplo, los Socialdemócratas han ganado tres veces seguidas las elecciones generales, dirigiéndose solamente a un sector determinado de la sociedad: los jubilados. Tal vez la próxima vez, con esto no será suficiente", cuenta el profesor Heinisch.

Sea como fuere, hasta que partidos menos radicales empiecen a un programa interesante a los ciudadanos austríacos que compiten por trabajos con los inmigrantes, estos seguirán dirigiendo su atención al FPÖ y a otros movimientos conservadores de base, como el Movimiento Identitario.

ESTE REPORTAJE FORMA PARTE DE UNA SERIE ESPECIAL DEDICADA A VIENA: “EUTOPIA: TIME TO VOTE,”, UN PROYECTO FINANCIADO POR LA COMISIÓN EUROPEA, EL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES FRANCÉS, LA FUNDACÓN HIPPOCRÉNE, LA FUNDACIÓN CHARLES LÉOPOLD MAYER Y LA FUNDACIÓN EVENS.