VirtualLife: La constitución (virtual) de la UE

Artículo publicado el 22 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 22 de Mayo de 2009
Constituciones virtuales, naciones virtuales, ambiente 3D, democracia y censura: estas son alguna de las palabras clave que contiene el proyecto de realidad virtual en Second Life, VirtualLife, financiado por la Unión Europea con tres millones de euros

Existe un proyecto trienal de 3,3 millones de euros financiado por la Unión Europea llamado VirtualLife  para crear un ambiente 3D que sea la base de una infraestructura segura y fiable para comunicar, desarrollar el comercio, impartir formación y entretenimiento. Se habla de una nueva forma de organización civil en cuya base se cimentará la Constitución virtual, un conjunto de leyes sobre las cuales se apoyan las Naciones virtuales, formadas por usuarios que comparten intereses comunes. Una idea nacida de un paseo por Second Life (SL). El estudio se ha otorgado a un consorcio europeo de nueve socios que reúne a franceses, italianos, alemanes, estonios, rumanos y lituanos trabajar juntos. Tanto empresas como universidades se ocupan de tareas muy variadas: desde la protección del ambiente 3D en la facultad de Derecho, hasta empresas que tratan la internacionalización de las pequeñas y medianas firmas. La idea ha surgido de dos empresas, Panebarco & Cía. de Rávena y la romana Nergal. "En enero de 2007 entré en Second Life para ver si era posible ampliar allí el negocio de la empresa", recuerda Marianna Panebarco, directora ejecutiva "y, por casualidad me topé con el presidente de la sociedad romana Nergal".

Los jefes congeniaron y, en el transcurso de un mes, prepararon el proyecto y obtuvieron la financiación a través del séptimo programa cuadro para la investigación y el desarrollo tecnológico de la Comisión Europea. Que el encuentro haya sido casual y el nacimiento de todo haya venido a partir de SL, entra en la categoría de las bromas que gasta el destino, ya que este mundo irreal creado por Linden es el ejemplo del que se parte para mejorar.

Una segunda vida

Según el grupo Gartner, sociedad que se ocupa de estudios de mercado, para 2011, un 80% de los usuarios de Internet tendrá una 'segunda vida', aunque no necesariamente en Second Life. Este es un poco el tren que no se quieren perder y para subirse es preciso construir un ambiente donde los usuarios puedan desarrollar distintas actividades con seguridad: diversión, intercambio comercial, formación, ofrecer a las empresas un instrumento para organizar su trabajo y garantizar a las administraciones públicas un canal para poner a disposición del ciudadano distintos servicios. Siguiendo esta línea, el mundo virtual ya no podrá ser considerado un lugar desligado de la vida real, como en EXistenZ, película de 1991 del director canadiense David Cronenberg. Justo por ello, para garantizar la seguridad de las operaciones más delicadas –por ejemplo la investigación de servicios públicos- están previstas certificaciones que permitan al avatar, el personaje creado en este mundo virtual, corresponder legalmente con la persona de carne y hueso.

Se acabó ya la red central de servidores: para un acercamiento humano a la tecnología el proyecto propone también otros aspectos interesantes, entre los cuales se encuentra el estudio de la interoperatividad entre diversas plataformas (incluso si el sueño de saltar de mundo virtual en mundo virtual a bordo del mismo avatar sea todavía remoto).

Condiciones de uso impuestas por otros

(Illustrazione:Christophe Allirot/ http://www.stoff74.com/)Más concreta se presenta, sin embargo, la búsqueda de una solución para salir de la gestión centralizada de los servidores de la red. Hoy, cuando todos nosotros utilizamos los servicios gratuitos más importantes en Internet aceptamos términos impuestos por otros, a menudo sin ni siquiera leerlos. VirtualLife permitirá a los usuarios fundar zonas independientes, gobernadas por leyes virtuales redactadas por quien la haya creado. ¿Qué significa? Que tu ordenador será tu servidor personal, sobre el cual se sustentará tu pequeño mundo, eligiendo las condiciones para permitir a otros acceder. Tú eres quien elige las reglas de la pequeña 'nación virtual' que has creado. Veamos un caso reciente de censura llevada a cabo por sistemas basados sobre un único servidor padrón para entender de qué hablamos. 

Ben Heine es un periodista, docente e ilustrador belga. Hace un mesecito, inspirado por la exteriorización del Papa que desaconseja el uso de los preservativos, publicó en su perfil, Deviant Art (comunidad on line de artistas), una ilustración en la que se ve un Cristo crucificado poniéndose un preservativo sobre el escrito “Dios es amor. Usad los profilácticos”. En breve, Ben fue borrado sin previo aviso de la web, de él solo queda su ex página con las palabras "eliminado de por vida”. Ben pidió respuestas pero no las obtuvo. Todos sus contactos de trabajo perdidos, o mejor dicho, archivados en el servidor central, inaccesibles. Censurado, se presume -vista la ausencia de comunicación oficial- por 'obscenidad' como se contempla en caso de violación de las condiciones de uso.

"En el momento en que se entra en estos mundos de propiedades, uno pierde cualquier derecho", comenta Mario Gerosa, uno de los mayores expertos de mundos virtuales. "Son una aproximación humana a la tecnología", observa, "y creo que es justo que el sector público financie un proyecto que afronte el tema de la democratización de la red". Por otra parte, Ben Heine podría ser cualquiera de nosotros: ¿qué haríamos si de pronto todos nuestros trabajos y contactos en línea fuesen secuestrados y custodiados por un servidor al cual no podemos acceder bajo ningún concepto?