Visegrad avanza

Artículo publicado el 1 de Julio de 2005
Artículo publicado el 1 de Julio de 2005

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Desde 1991, Hungría, Polonia, Eslovaquia y la República Checa han intentando trabajar en estrecha cooperación. ¿Qué le queda en la recámara de cara al futuro al llamado Grupo de Visegrad, ahora que sus miembros forman parte de la Unión Europea?

Como países relativamente pequeños en términos políticos y económicos, la cooperación permite a los países del Grupo Visegrad formar un frente unido, fortaleciendo así sus posiciones comunes. Pero ahora que ciertas ambiciones compartidas, como el ingreso en la Unión Europea, han sido alcanzadas, los ciudadanos de dichos países comienzan a preguntarse a qué nivel pueden seguir trabajando juntos.

Reduciendo la escala

Pese a un nada armonioso pasado común que se remonta al Imperio Húngaro y que llega hasta la división de Checoslovaquia en 1993, parece que hoy la mayor parte de la gente está entusiasmada por mantener relaciones estrechas. Zoltán Varocsi, estudiante húngaro, cree que “es necesario fortalecer la cooperación regional en todas las áreas posibles. Desde la entrada de los países Visegrad en la UE, hemos tenido más oportunidades para hacerlo. En este sentido, el Grupo Visegrad podría volverse tan importante como el Consejo Báltico o el Nórdico”. Pero esta cooperación, que hasta cierto punto ha tenido el objetivo de incrementar el estatus internacional de los cuatro países miembro, necesita centrarse más en asuntos internos. Como dice Agniezka Lipczinski, estudiante polaca, “los esfuerzos comunes para entrar en la Europa del oeste y en las organizaciones transatlánticas [con la entrada de los países del Grupo de Visegrad en la UE y en la OTAN] han tenido éxito, de modo que ahora el objetivo debe ser reorientado hacia políticas de nivel administrativo inferior”.

Su observación es compartida por mucha gente que cree que la cooperación regional, e incluso local, es el camino correcto para mantener las especiales relaciones que unen los cuatro países. Un área importante en la que ha se han producido avances es el sector de las organizaciones no gubernamentales, en particular en lo que concierne a la infancia. Por ejemplo, la Conferencia de la Juventud de Visegrad celebrada este año en Varsovia entre el 19 y el 24 de abril tuvo como resultado la creación de la Asociación de la Juventud de Visegrad, una ONG internacional formada por organizaciones para la juventud de la República Checa, Hungría, Eslovaquia y Polonia. Los objetivos principales de esta nueva asociación son mejorar el rol y la participación de la sociedad civil en la vida pública, desarrollar la cooperación internacional entre los países Visegrad y promover la educación y el desarrollo para los jóvenes.

División en torno a la Constitución

Pero, aunque proyectos como éste ayudan a adoptar relaciones más estrechas entre las naciones del Grupo de Visegrad, sus opiniones oficiales sobre cuestiones europeas son, en ocasiones, divergentes. El ejemplo más reciente es la actitud de los diversos parlamentos sobre el proyecto de Constitución Europea. Mientras los parlamentos húngaro y eslovaco ratificaron el tratado por amplias mayorías (304 votos contra nueve en Hungría), la opinión de los políticos de la República Checa y Polonia, donde se planea celebrar sendos referendos, es mucho más conflictiva. Sin embargo, los ciudadanos de a pie de los cuatro países están tan divididos y desinformados sobre la Constitución como en cualquier otra parte de Europa, de modo que en este sentido los países de Visegrad no son diferentes al resto de Estados miembro. Según Agniezka, “hay una gran confusión debido a la falta de información” que, como el estudiante eslovaco Peter Dolák apunta, “en combinación con el nacionalismo actual mantiene una atmósfera plagada de dudas en lo referente a la Constitución Europea”.

Dejando la Constitución a un lado, el terreno ganado desde 1991 es indiscutible, y el deseo público de mantener relaciones estrechas significa que no es probable ver el final de la fructífera cooperación entre los países del Grupo de Visegrad. Pero, sea cual sea la dirección que en futuro tome la cooperación, será en el marco de la Unión Europea, pues el acceso a ella es uno de los grandes logros conseguidos por este grupo de países.