Visitando al señor Roca

Artículo publicado el 28 de Julio de 2008
Artículo publicado el 28 de Julio de 2008
Cómo decir con pudor y discreción que vamos al baño en diferentes sitios del planeta

Hay temas en los que las lenguas parecen rivalizar en ingenio eufemístico. La muerte y el sexo son algunos de ellos… En general, todo lo que trata del cuerpo no se aborda jamás directamente. Así que, ¿cómo esconderse discretamente para hacer ‘aquello que nadie más puede hacer en nuestro lugar’ (faire ce que personne ne peut faire a notre place) siguiendo el dicho francés? ¿Cómo se dice en las demás lenguas?

Los estadounidenses lo llaman retirarse a la ‘sala de descanso’ (restroom). Una pequeña habitación que se convertiría para los franceses o los húngaros en el WC (water closet, o, literalmente, el armario de agua) también llamados toilettes en plural. Los quebequeses prefieren el singular, con toda humildad, y ellos van à la toilette .

Los británicos usan y abusan de su loo, término derivado del francés, que se remonta a la Edad Media. Los ingleses de la época que paseaban por las calles franceses tenían a veces la mala suerte de recibir las desagradables ‘duchas’ de los desperdicios de los habitantes situados en los pisos superiores, que vaciaban sus escupideras sobre las calles. Los ingleses no dejaban de asombrarse tras tan inesperada humedad y repetían sin cesar las exclamaciones de los autóctonos: “¡Cuidado con el agua!” (Regardez l´eau!), ‘eau’ que se transformó en loo en boca de los anglófonos.

Ir al excusado es un deber personal y privado, único lugar al que el rey iba solo, prueba última de la necesidad de recogimiento que supone tal actividad. Aunque en realidad, después de Luis XIV, los reyes en Francia también eran acompañados al baño por gente de la corte. 

En fin, si en Francia se va ‘ahí donde en rey va sin su corte’ ( là où le Roi va sans sa suite), para los poloneses es el lugar donde hasta los reyes van andando (iść tam gdzie król chodzi piechotą). Los españoles, por su parte, van a hacer una visita al señor Roca, según el nombre de la empresa que fabrica la mayoría de los tronos ibéricos. 

Parece que este tabú siempre está de actualidad, puesto que incluso en el esperanto se usa un eufemismo: necesejo ( el sitio necesario) el rinconcito (petit coin) de Molière, el rincón tranquilo  (stilles Örtchen) de Goethe, o el rincón privado ( privy) de los escoceses.