Vivir en alguna parte

Artículo publicado el 19 de Mayo de 2003
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 19 de Mayo de 2003

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

...Mi Londres dentro de Londres. Cada londinense tiene su propia idea de la ciudad: un mosaico de impresiones y culturas, que hay que vivir para entender.

Nuestro instinto nos hace desarrollar un sentimiento de pertenencia, conociendo Londres, su carácter o parte de su historia, descubriendo lugares donde nos gusta pasar el tiempo y lugares que queremos evitar. Siendo Londres una ciudad inagotable, la gente busca su propio espacio y lo reivindica como tal, "su Londres". Para los forasteros, la ciudad puede parecer interminable e impersonal, sin ataduras, pero en Londres todo se basa en la división, no necesariamente antagónica, y siempre sutil. Los londinenses invaden el espacio ajeno, cogen lo que les place y siempre vuelven a sus orígenes con una sensación de "regreso al hogar".

Norte y Sur

El Támesis es la división física más obvia de Londres y sus dos orillas son como ciudades rivales. Los norlondinenses piensan que el sur de Londres no es más que un descampado, mientras que en el sur piensan que el norte solo es desperdicio industrial. Por alguna razón, y a pesar de que el centro de Londres está en la zona norte de la ciudad, los surlondinenses parecen aceptar que éste es zona neutral. Las bromas sobre visados son comunes en ambas orillas.

Mis amigos raramente consideran la posibilidad de establecerse en la otra orilla cuando hablan de asentarse. Yo misma nací y me crié en el sur de Londres y nunca he pensado en irme a vivir al norte. Extraño. Soy aventurera, pero hay cosas que más vale no cambiar.

Entre las dos mitades hay más límites, incluso en las propias mitades. Recientemente me trasladé del sudoeste al sudeste de la ciudad. En el sudeste se cree que el sudoeste es más rico, con menos delincuencia y por lo tanto más deseable. Ahora trabajo en la zona sudeste, donde vivo, sirvo copas a gente que lleva viviendo aquí 30 años y me llaman "la chica del sudoeste que se ha vuelto mala".

La confusión empieza cuando alguien viene de alguna zona aburrida del centro de la zona sur, con diferente código postal para cada extremo del barrio. Entonces saber de dónde es uno se convierte en una decisión personal.

Algunos de la parte noroeste de Londres se definen a sí mismos como definitivamente del "Oeste".

El mosaico de culturas

Hay varias áreas que han desarrollado identidades muy fuertes debido a la existencia de poblaciones muy densas pertenecientes a cultural muy definidas. "Golders Green", en el noroeste de Londres, y sus alrededores son evidentemente zonas judías. El nombre "Goldstein & Sons" en las tiendas, las sinagogas, los incontables puestos de "Bagels" y la cantidad de trajes judíos ortodoxos por las calles. Todo reivindica al barrio como judío. Por el contrario, si bajas por El Brodway, en Southall (el oeste profundo), no se te puede reprochar que los confundas con Nueva Delhi, en vez de cualquier lugar de Inglaterra. El lugar rebosa de olor a especias, telas de colores, turbantes fantásticos y la atmósfera es de bazar, no de calle de tiendas.

Aun así, han sido tantas las culturas que han estado, las que han visitado, se han desarrollado, han afectado o se han asentado en Londres, que nuevos límites y divisiones están en permanente creación. En realidad no existe un espacio para que cada raza, religión o cultura lo reclame como propio. Al contrario, se sientan unos al lado de otros, se entremezclan.

Si tuvieras que coger el metro en Liverpool Street, una de las primeras cosas que te encontrarías al salir por Bishopsgate es un edificio de ABN Ambro. Su estructura gigantesca de cristal le da un aspecto anónimo, mientras que en su fachada vemos una señal luminosa que nos da las últimas cotizaciones de la bolsa. La tierra del capitalismo, donde desde sus ventanas los brocker arruinados se lanzan en un último acto de desesperación, limita con los mercados de Spitalfields. Ahí es donde los expertos en medicina natural china te informan de lo mala que es tu dieta y donde los voluntarios de movimientos anticapitalistas te convocan a la próxima manifestación por la Paz. Más allá de la iglesia victoriana, por un callejón te encuentras en Brick Lane, donde los puesto de "Bagels" de la última ocupación judía del East End se dan de la mano con el olor a curry y a infusión del East.

Lo más curioso es que cada una de estas culturas reivindica los barrios como suyos, algo que se justifica plenamente. Cuando alguien me pide que le enseñe Londres, me dan ganas de decirle: "Que Londres?".

Todos los londres

El centro de Londres es fácil de definir por escrito. Puedes llamarlo Tierra de Teatros, Sexy Soho, Restaurants Galore, China Town y The Big Shops. Todos ellos son símbolos de Londres y todo el que vive en la ciudad sabe donde están. Pero nadie te dice nunca cuán cerca están entre ellos o qué diferentes identidades han llegado a reclamar partes de estas zonas.

Si te pierdes un poco por el Soho aún podrás ver los locales de estriptease de los setenta. Algunos de los lugares más viejos aún están ahí, pero no parecen ya exóticos, sino viejos y desconchados. Luego nos encontramos con los bares Góticos, escondidos en sótanos y llenos de neónes verdes de los ochenta. En los últimos 15 años, la comunidad gay ha transformado para uso propio varias calles de este barrio. Más recientemente, los sótanos y la parte más Dickeniana de la calle se han transformado en estudios de postproducción y tiendas donde se encuentra lo último en tecnología. Tiendas de ropa a lado de los bares de estriptease, que nos conducen a mercados de discos, justo al lado de restaurantes italianos.

Cuando la gente describe a Londres como una mezcla siempre pienso en estas áreas. Exhiben una transición y un movimiento sutil de culturas y de valores sociales que cuadran a la perfección. Personalmente, me gusta el romanticismo de la expresión. Si, como yo, siempre has vivido en Londres, sabrás que no tiene ningún misterio. Solo se trata de donde encuentras las cosas y en Londres todo está mezclado. Pero en Londres resulta imprescindible saber donde está uno mismo.

La cosas están en continuo cambio como de hecho debería suceder en una capital de industria y cultura. Aún así, no todo se desvanece en este crisol. Más bien todo aparece alrededor. Después de un tiempo te empiezas a dar cuenta de que Londres es un gigantesco mosaico compuesto de partes bien definidas que forma un conjunto extraño y casi indescriptible. Tienes que entrar en él y reivincicarlo como propio.